Una parte imprescindible de la niñez son los juegos, ya que a través de ellos se socializa, y pone al niño en contacto con otros, más allá de su núcleo íntimo.

Todos los niños, tengan la condición que tengan, necesitan jugar, en este sentido, los niños con TEA no son la excepción, aunque resulta obvio destacar que tienen particularidades.

Mientras que, en los niños típicos, a partir de cierta edad, el juego es una manera de comenzar a interactuar con otros, estimula la creatividad, permite desarrollar la emotividad, ayuda a regular las conductas y es una herramienta de socialización muy importante; en aquellos portadores de TEA no es así, por el contrario, a su propia manera de jugar se trasladan las deficiencias respecto de la comunicación y la interrelación, incluidas las deficiencias intelectuales, si es que es una de sus características, y las referidas al lenguaje. Pero, más allá de la utilidad social que implica el jugar de los pequeños, el juego es una finalidad en sí misma: la del simple placer. Si bien los juegos educativos son una parte importante del mundo lúdico, porque además de los beneficios reseñados, permite el desarrollo de herramientas intelectuales.

Los juguetes son una parte muy importante del jugar. Los niños típicos y/o los que no tienen problemas de comunicación demandan aquellos que desean, los que ven en un anuncio de TV o en una vidriera, los chicos con autismo no siempre pueden expresarse en forma similar. Es por ello que existen juguetes que están pensados para ellos, teniendo en cuenta las características de su manera de jugar.

Juguetes/juegos:

 

Otros objetos útiles que no solo sean juegos o juguetes son los pictogramas, es el nombre con el que se denomina a los signos de los sistemas alfabéticos basados en dibujos significativos, un pictograma debería ser enteramente comprensible con sólo tres miradas.

Los elementos sensoriales también son efectivos a la hora de los juegos o juguetes para niños con TEA, los niños con autismo pueden ser extremadamente sensibles a algunos estímulos del ambiente, resultándole molestos o dolorosos (ruidos, luces, olores, sabores, etc.).

El niño con autismo es descripto como un ser “en su propio mundo” y que normalmente no quiere a otros en ese mundo. Si él aprende a hablar, su discurso está a menudo limitado; la articulación de palabras esta normalmente bien, pero le falta la entonación y se observa un sonido monótono y como loro. Además, el niño con autismo tiene problemas emocionales, presenta rabietas, se pone sumamente agresivo, y llegando a herir a otras personas.

Un elemento Visual puede ser utilizar a los espejos como juego, o jugar con linternas y añadir celofán para cambiar colores la luz, armar pomperos (agua y detergente) que hagan burbujas de diferentes tamaños; y además crear botellas con diferente material dentro.

El Sistema Auditivo es una parte esencial en los juegos sensoriales, podemos utilizar micrófonos, y jugar con rollos de cartón para simular parlantes, además de jugar con canciones imitando sonidos de animales

Pero más allá de las generalizaciones y de aquellos juegos y juguetes que puedan ayudar a mejorar la condición, cada niño/a con Autismo es un ser único, por lo que una buena medida para saber qué puede gustarle es el propio niño. Probablemente muchos de ellos no serán capaces de manifestarlo oralmente, pero basta con observar cuáles son sus inclinaciones, qué tipo de juegos y/o juguetes desarrollan y les agradan para que podamos tener una pista certera. Y como ocurre con cualquier otro niño, no siempre lo más costoso ni sofisticado es la mejor opción.

Por: Fernando Cascino