Fabián Dolengiewich: "En la naturaleza el foco no debe ser la foto, sino conectar con lo que somos, ahí está la magia"
Habitar el presente entre la cumbre y la hiperconectividad. El desafío de desconectar para conectar: Fabián Dolengiewich analiza el impacto de la tecnología en la naturaleza, los riesgos de la "experiencia instagrammable" y el valor del esfuerzo físico real frente a la inmovilidad que provoca el mundo digital.
Fabián Dolengiwich dice que la montaña es el lugar donde mejor se siente. Como Guía de Trekking y Profesor de Educación Física, asegura que disfruta acompañando a las personas a descubrir paisajes increíbles, superar desafíos y conectar con la naturaleza de una manera profunda y respetuosa.
En su experiencia como guía se encuentran los Cruces de los Andes, montañas de hasta 6000 msnm y travesía de varios días recorriendo montañas, ríos y lagos.
Fabián Dolengiewich analiza el impacto de la tecnología en la naturaleza.
Piensa que cada salida tiene algo único para ofrecer: una cumbre, un aprendizaje, una conversación o simplemente el privilegio de caminar entre montañas. Su objetivo es que cada experiencia sea segura, disfrutable y memorable, independientemente de la experiencia previa de quienes lo acompañan.
Fabián, como profesor de Educación Física y especialista en actividades de montaña, sacás a los jóvenes del entorno escolar tradicional para llevarlos a la inmensidad de la naturaleza. En un contexto donde el diseño de las redes sociales y las pantallas está pensado precisamente para capturar y fragmentar la atención de los chicos en ráfagas de pocos segundos y alejarlos del aire libre, ¿cómo opera el impacto de la naturaleza y el campamento? ¿Notás que el silencio o el ritmo de la montaña genera una especie de "abstinencia digital" inicial o actúa como un cable a tierra inmediato?
Considero que los campamentos y la naturaleza tienen un impacto positivo en la realidad de los estudiantes y de los adultos que se aventuran a su encuentro. Debido tanto a las vivencias físicas, emocionales, como visuales se evidencian distintos momentos de disfrute, cansancio, esfuerzo físico, preguntas internas que nos sacan de la cotidianeidad y esa alienación tan pasiva en el que los jóvenes (y también los adultos) caen por las redes sociales y la instantaneidad de todo lo que se consume ahí dentro.
Creo que el silencio y el ritmo de la montaña nos van introduciendo en una calma que a veces nos resulta extraña justamente por esta costumbre a lo inmediato y sus efectos fisiológicos en nosotros. De esta manera, no tan rápida, esta incomodidad va olvidándose en el camino y comienza a aparecer ese disfrute por el silencio, por ese ritmo más amable con nosotros y lo que somos en conexión con la naturaleza. Empieza a aparecer una sinergia entre el movimiento, nuestros pensamientos y emociones que nos hacen "flotar" mientras andamos.
Hoy en día, la tecnología aplicada a la montaña (GPS, mapas satelitales sin conexión, dispositivos de geolocalización) brinda una seguridad inestimable para el turismo y el deporte aventura, algo que seguramente también aplicás en tu emprendimiento. Sin embargo, ¿sentís que confiar ciegamente en una pantalla nos está haciendo perder herramientas humanas básicas como el sentido de la orientación, la lectura del cielo, la interpretación del terreno y el instinto de supervivencia que la montaña mendocina siempre exigió? Y por sobre todas las cosas...¿nos está quitando la posibilidad de preguntarle a un extraño, cara a cara, sin temor, por una ubicación, por ejemplo?
La tecnología es una herramienta. Y como toda herramienta no sirve si no se sabe usar correctamente. Por esto, es que considero de suma importancia la educación y formación en estas herramientas digitales que, bien usadas, son muy útiles.
Como hablo sobre la tecnología también me parece importante destacar que el montañista o aventurero de la naturaleza tiene que mantener siempre la humildad para seguir formándose en lo que le apasiona para poder progresar en su búsqueda de una manera más segura y consciente.
Esta misma humildad es con la que transitamos nuestros caminos, brindando ayuda, aliento y escuchando a las personas que nos encontraremos en el camino.
Antes, irse de campamento implicaba una desconexión absoluta del hogar y el entorno cotidiano. Hoy, tanto estudiantes como clientes de turismo aventura buscan registrar la travesía en tiempo real para sus redes sociales. Desde tu perspectiva, ¿la obsesión por mostrar la experiencia en una pantalla (buscar la foto perfecta para Instagram o el video para TikTok) interfiere en la vivencia real de la naturaleza? ¿Cómo se gestiona pedagógica y comercialmente el límite entre capturar un recuerdo y dejar de habitar el presente?
Cuando vamos a la Naturaleza, vamos con todo lo que somos y ahí está la magia. Lo que sucede en el entorno y lo que sucede en nosotros comienza a vincularse y conectarse directamente. Y es tan profundo como nosotros estemos dispuestos a habitar la experiencia, a habitarnos en la incertidumbre.
Con esto, lo que quiero decir es que, teniendo en cuenta que la tecnología ya es parte de nosotros, lo que verdaderamente importa es cuán dispuestos estamos a dejarnos atravesar por una vivencia que puede ser transformadora. Y digo "puede" porque depende de nosotros también, de nuestra apertura mental y emocional a la hora de comprometerse con lo que estamos haciendo, de nuestra actitud frente a lo que se nos presenta que puede ser desafío, aventura, miedo, quietud, alegría...
Ahora sí, contestando a tu pregunta creo que lo de grabar o fotografiar durante las vivencias en la naturaleza, no sería un impedimento siempre y cuando el foco no sea ese. Y para gestionarlo comercialmente, simplemente trato de transmitir mi sentir por la naturaleza, la calma y la conexión emocional con mi actitud, con pequeños comentarios y proponiendo silencios contemplativos.
En el caso de los estudiantes, a lo anteriormente dicho, le agrego charlas sobre la importancia de la desconexión de lo que hacemos y vemos todos los días en la ciudad y la conexión con lo real, lo que nos pasa en ese momento, lo que se mueve dentro nuestro con lo que pasa en el entorno natural y en dejarnos atravesar por el presente.
Asistimos a una época donde los consumos juveniles están muy volcados a la inmovilidad y al entretenimiento digital (gaming, streaming). Cuando llevás a los jóvenes a enfrentarse con el esfuerzo físico real que demanda la montaña mendocina -el frío, el cansancio, la caminata en ascenso-, ¿cómo reaccionan sus cuerpos y sus mentes? ¿Sigue siendo la naturaleza el espacio ideal para recordarles el valor de la frustración para aprender, como también que alcanzar un objetivo requiere un esfuerzo?
Lo que decís es una realidad. Esa falta de movimiento e inmediatez que genera el medio digital nos plantea un desafío muy interesante como profesores y promotores del movimiento. ¿Cómo generar una propuesta atractiva en el ámbito natural para los jóvenes acostumbrados a la quietud e inmediatez?
Considero que la naturaleza sigue siendo ese espacio ideal para aprender sobre distintas temáticas en cuanto al desarrollo como personas en relación con la misma. A la vez, creo que ese desarrollo no debe ser sólo centrado en lo físico, si no también en lo actitudinal y emocional, donde entra la tolerancia a la frustración y el esfuerzo por lograr un objetivo como bien mencionás en tu pregunta.
Como profesor de Educación física y guía de montaña, ¿cómo evaluás la condición física de tus estudiantes/clientes quienes, en general, se desempeñan en contextos bastante "estáticos"? ¿Crees que hay una verdadera dimensión del daño que muchas personas le hacen a su cuerpo, y por consiguiente, también a su salud mental?.
Creo que la mayoría de los seres humanos no tomamos dimensión del daño que nos hacemos a nosotros mismos. Pero si, que somos conscientes de lo que nos hace bien. Y ahí creo que está la clave, en tratar de mantenernos la mayor parte del tiempo posible en el camino de lo que nos hace bien.
La condición física de los estudiantes no es la mejor si tengo que generalizar. Obviamente que siempre tenemos deportistas, personas activas y sedentarios. Pero, como ya he mencionado anteriormente, creo que la parte actitudinal es la más importante y la que necesariamente tenemos que intentar desarrollar en ellos. Tanto deportistas como no deportistas tienen casi la misma respuesta cuando les planteamos "una cumbre" u objetivo de movilizarnos por kilometros y desniveles. Lo importante es cómo respondemos mental y actitudinalmente al desafío.
Por otro lado, los clientes que eligen este tipo de actividades tienen ya una actitud distinta. Generalmente vienen preparados físicamente. Les gusta la vida en la naturaleza y sus desafíos. Invierten tiempo y dinero en algo que para muchos de nosotros es placentero: buscar la libertad de las montañas, su belleza y su paz. En creer que es posible, que "puedo".





