Azucena Agüero Blanch: Que las hay, las hay...
Cada Mundial tiene sus cábalas. Hay quienes no cambian de camiseta, quienes miran el partido siempre en el mismo lugar o repiten un ritual imposible de explicar. Y después están quienes buscan algo más: una señal.
Fue así como, en la previa de uno de los partidos de la Selección Argentina, terminé frente a un video que se multiplicaba en las redes sociales. Una mujer, con absoluta serenidad, anunciaba el resultado antes del pitazo inicial. Debajo aparecía un teléfono (2613902595), y una frase sencilla, casi doméstica, como sí lo extraordinario pudiera convivir con la rutina.
Los comentarios se repetían. "Acertó otra vez". "Es una bruja de verdad". "Azucena nunca falla". Otros sonreían, desconfiaban o simplemente compartían el video por curiosidad. Entonces apareció la pregunta inevitable.
¿Quién es Azucena Agüero Blanch?
Detrás de ese nombre hay mucho más que una mujer que asegura conocer el futuro. Hay una historia atravesada por la montaña, la resiliencia, las leyendas familiares y una vida que parece moverse permanentemente entre la realidad y el misterio. Su historia comienza lejos del ruido de las ciudades.
Su obra comenzó a llamar la atención fuera de Mendoza y, con el tiempo, distintos medios nacionales e internacionales se interesaron por aquella mujer que mezclaba arte, espiritualidad y predicciones.
Donde la montaña y el frío guarda sus secretos
Bardas Blancas queda a orillas del Río Grande, al sur mendocino, donde el paisaje parece no terminar nunca y el silencio tiene otra dimensión. Hasta allí llegó un joven matrimonio que buscaba empezar de nuevo. Eran tiempos difíciles, de persecuciones políticas y aquel rincón de Malargüe ofrecía refugio. En ese escenario nació Azucena.
Pesó menos de novecientos gramos. No había completado siquiera los siete meses de gestación. Sobrevivir ya era, desde el primer día, un desafío. Creció entre historias de aparecidos, cuentos de fogón y una naturaleza inmensa que enseñaba a escuchar antes que hablar.
Quienes conocen esos lugares saben que allí las explicaciones racionales muchas veces conviven con las creencias populares. Nadie se sorprende demasiado cuando alguien dice haber visto algo que los demás no pueden explicar.
Quizás por eso, el episodio que marcaría su infancia todavía sigue circulando como una de esas historias que pasan de generación en generación.
La primera visión
Mientras jugaba en la casa donde vivía y estudiaba, la Escuela Albergue Nº 8-511 Peregrina Cantos, la pequeña Azucena señaló un lugar y aseguró que allí había un hombre decapitado. Los adultos pensaron que era una fantasía infantil.
Al día siguiente apareció el cuerpo de un ciudadano chileno exactamente en el sitio que ella había indicado. Desde entonces comenzaron los comentarios. Algunos hablaban de casualidad, otros preferían guardar silencio.
Poco tiempo después, mientras cabalgaba junto a su padre escuchando por una vieja radio Spica la transmisión de un partido de fútbol, comenzó a anticipar uno por uno los resultados. También acertó en todos. Historias como esas fueron construyendo un personaje que, con el paso de los años, trascendió el ámbito familiar para convertirse en una figura conocida dentro del universo esotérico argentino.
Entre el mito y la artista
Pero reducir a Azucena únicamente al papel de vidente sería contar apenas una parte de la historia.
También desarrolló una intensa actividad artística. Pintó desde su adolescencia, mezclando texturas, volúmenes, colores exponiendo mientras convertía muchas de sus visiones en cuadros e instalaciones.
Azucena Agüero Blanch tuvo romances y noviazgos con figuras del deporte, del espectáculo y de la política, las revistas y diarios de la época destacaron el romance con César Luis Menotti.
Su obra comenzó a llamar la atención fuera de Mendoza y, con el tiempo, distintos medios nacionales e internacionales se interesaron por aquella mujer que mezclaba arte, espiritualidad y predicciones.
A su alrededor crecieron innumerables relatos. Tuvo romances y noviazgos con figuras del deporte, del espectáculo y de la política, las revistas y diarios de la época destacaron el romance con César Luis Menotti (del cual solicitó sus servicios de videncias antes de salir campeón del mundo, terminando en una hermosa historia de amor), después con el actor consagrado Sylvester Stallone (cuando vivió en Estados Unidos), después del ex presidente Carlos Saúl Menem (de ahí es que se la conoce como la Bruja de Menem), incluso obstenta ser la única bruja vidente que apareció en la tapa de The New York Times, Algunos forman parte de documentos publicados, fotografías ya las historias que alimentan el personaje.
Argentina campeón del mundo!
Cada vez que Argentina juega un Mundial, su nombre vuelve a aparecer. No necesita campañas publicitarias, basta un video grabado con el celular. Millones lo comparten y quieren saber qué dice antes del partido.
Habrá quienes crean ciegamente en sus anuncios y quienes los tomen como una curiosidad folklórica. Lo cierto es que, mientras la pelota todavía no empieza a rodar, Azucena ya instaló otra conversación.
Porque el fútbol argentino siempre tuvo espacio para los milagros, las cábalas y las supersticiones. Y en ese universo donde conviven la pasión, la fe y los deseos colectivos, Azucena Agüero Blanch encontró hace tiempo un lugar propio. Quizá nunca sepamos cuánto hay de intuición, cuánto de coincidencia y cuánto de misterio.
Pero mientras millones de argentinos esperan el próximo partido con el corazón acelerado, en algún rincón de Mendoza una mujer vuelve a mirar hacia adelante y pronuncia un resultado antes que nadie. Después, como siempre, será el tiempo el que decida si la historia vuelve a darle la razón.





