HISTORIA

Cómo nació el nombre Argentina: una historia de plata y poder

A principios del siglo XVI, los conquistadores españoles llegaron a lo que hoy es el Río de la Plata, movidos por la esperanza de hallar riquezas similares a las que encontraron en Perú y México. El nombre Argentina no surgió de la noche a la mañana.

Adrián Characán
Adrián Characán

El nombre Argentina no surgió de la noche a la mañana. Fue el resultado de un proceso histórico que se desarrolló a lo largo de siglos, en medio de exploraciones, relatos fantásticos y luchas por el poder. Su origen está íntimamente ligado a un mito: la existencia de grandes riquezas en la región del Río de la Plata. Pero, ¿cómo y cuándo comenzó a llamarse así esta tierra?

El primer indicio: la plata que nunca fue

A principios del siglo XVI, los conquistadores españoles llegaron a lo que hoy es el Río de la Plata, movidos por la esperanza de hallar riquezas similares a las que encontraron en Perú y México. En 1524, los exploradores portugueses ya llamaban Mar Dulce a la región, pero fue con Sebastián Gaboto en 1526 cuando el nombre Plata comenzó a ganar relevancia. Gaboto había escuchado historias de los indígenas sobre una legendaria Sierra de la Plata en el interior del continente, lo que alimentó la creencia de que la región estaba llena de metales preciosos.

Si bien la gran riqueza de plata nunca apareció, el mito quedó arraigado y el río pasó a ser llamado Río de la Plata. A partir de entonces, cualquier referencia a la región estuvo ligada al metal.

Los primeros usos del nombre Argentina

El término Argentina, derivado del latín argentum (plata), empezó a aparecer en documentos y relatos literarios a partir del siglo XVII. La primera mención importante se encuentra en el poema La Argentina (1602) de Martín del Barco Centenera, un extenso relato en el que se describía la conquista y evangelización de la región.

Hacia el siglo XVIII, aunque no era un nombre oficial, el término Argentina comenzó a utilizarse de manera más frecuente en textos europeos para referirse a la región del Virreinato del Río de la Plata, creado en 1776.

Del Virreinato a la Revolución: el nombre se consolida

La Revolución de Mayo de 1810 marcó el inicio del proceso de independencia, y con ello, el uso del nombre Argentina empezó a expandirse. En 1813, la Asamblea del Año XIII acuñó monedas con la inscripción Provincias del Río de la Plata, reflejando aún la influencia del viejo nombre.

Pero fue en 1816, con la Declaración de Independencia, cuando la denominación Provincias Unidas del Río de la Plata se convirtió en el nombre oficial del nuevo país. Aun así, en documentos y discursos ya comenzaba a mencionarse el término Argentina como un gentilicio. Un ejemplo claro es el poema El triunfo argentino (1817) de Juan María Gutiérrez.

El nacimiento de la República Argentina

Durante las primeras décadas del siglo XIX, la joven nación atravesó guerras internas y luchas entre unitarios y federales, sin una identidad completamente definida. Fue recién en 1826 cuando se utilizó oficialmente el nombre República Argentina en la Constitución redactada ese año bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia. Sin embargo, la Constitución no prosperó y el país continuó siendo conocido como Confederación Argentina durante los años de Juan Manuel de Rosas.

El nombre definitivo llegó con la Constitución de 1853, que estableció oficialmente el término República Argentina. Desde entonces, ese ha sido el nombre formal del país.

Una identidad forjada en la historia

Lo que comenzó como un mito de riquezas terminó dando nombre a una nación. Desde las expediciones de los primeros conquistadores hasta la Constitución de 1853, el término Argentina pasó de ser un ideal de exploradores a la identidad de un pueblo. Así, la historia del nombre del país es un reflejo de su propio devenir: una mezcla de sueños, luchas y transformaciones que construyeron lo que hoy conocemos como la República Argentina.

Esta nota habla de:

Nuestras recomendaciones