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		<title>Opinión</title>
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		<description>Noticias de Opinión</description>
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			<title>La distancia física y el abismo moral: Postales desde México</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/la-distancia-fisica-y-el-abismo-moral-postales-desde-mexico/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 01:15:19 GMT]]></pubDate>
			<description>Mirar la patria desde las inmediaciones geográficas de México nos impone una doble perspectiva. No es solo la distancia kilométrica la que altera la percepción de lo cotidiano en nuestra golpeada Argentina; es, fundamentalmente, el violento contraste de los modelos de dignidad y sumisión que se despliegan ante nuestros ojos en este vértice del continente.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>El faro de la dignidad azteca</h2><p>Desde aquí, donde el eco del gigante del norte resuena con una fuerza histórica ineludible, asistimos a una lección de entereza que enorgullece al suelo azteca. La recientemente nombrada presidenta de México, <span class="highlight">Claudia Sheinbaum Pardo</span>, nacida el 24 de junio de 1962 -una mujer de 63 años regida por la sensibilidad, el temple y la tenacidad del signo de Cáncer-, se planta al frente del ejecutivo consagrada por las mediciones regionales como una de las mandatarias con <span class="highlight">mejor imagen positiva de toda Latinoamérica</span>, sosteniéndose firmemente en el podio de la aceptación popular.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="386" data-oheight="518" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23494/6a091ff49c9df.jpg" width="386" height="518"></figure><p class="quote">Mientras Claudia Sheinbaum consolida un modelo de soberanía y templanza frente a los vientos complejos del norte, el experimento libertario argentino se desangra entre el mesianismo de balcón y la genuflexión geopolítica.</p><p>Esa misma sensibilidad y agudeza que la definen, potenciadas por su condición de mujer al frente de una potencia latinoamericana, se traducen en una profunda empatía y solidaridad con las causas de la región. No es una líder indiferente al dolor de los pueblos hermanos; su fe en la justicia social y el compañerismo continental quedaron patentes cuando se la ha visto con carteles<span class="highlight"> pidiendo la libertad de Cristina Fernández de Kirchner,</span> un gesto de enorme madurez política que expone su compromiso <span class="highlight">contra la persecución judicial</span> en América Latina.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="495" data-oheight="619" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23495/6a09200b70ac6.jpg" width="495" height="619"></figure><p>Convertida en el <span class="highlight">faro de una resistencia estoica </span>frente a las embestidas discursivas, las amenazas arancelarias y el tono prepotente del mandatario estadounidense <span class="highlight">Donald Trump</span>, la mandataria mexicana no ha elegido el camino del agravio inconducente ni el de la genuflexión.&nbsp;</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="739" data-oheight="415" src="https://portada.com.ar/files/image/22/22133/69a47c02a5688_715_396!.jpg?s=0f8ebfd7b49c3bb8ce4797651ff54794&amp;d=1772387332" width="715" height="396"></figure><p>Su respuesta ha sido la de los estadistas: la firmeza institucional, la defensa de la soberanía y una templanza republicana que desarma la pirotecnia de Washington. Hay allí una mística del resguardo nacional y de la Tercera Posición doctrinaria que, lamentablemente, desde nuestra condición de argentinos en el exterior, nos genera una profunda y dolorosa , pero sana,&nbsp; envidia.</p><h2>El sótano estadístico y el delirio por streaming</h2><p>Al girar la cabeza hacia el sur, el panorama nos abruma con una realidad diametralmente opuesta. El gobierno de <span class="highlight">Javier Milei</span> parece empeñado en <span class="highlight">demoler</span> cualquier vestigio de orgullo soberano, trocando la diplomacia por un <span class="highlight">alineamiento incondicional y automático</span> que roza el ridículo. El castigo de los pueblos no se ha hecho esperar: las encuestas de opinión continental exponen el <span class="highlight">estrepitoso derrumbe del libertario</span>, relegándolo al fondo de la tabla de posiciones en un humillante subsuelo de desaprobación.&nbsp;La consultora  <span class="highlight">CB GLOBAL DATA</span> difundió su ranking de imagen presidencial de mayo y el dato no favorece a <span class="highlight">Javier Milei</span>: el mandatario argentino <span class="highlight">cayó al puesto 16 entre los 18 presidentes</span> latinoamericanos evaluados. El retroceso confirma una baja sostenida en su nivel de aprobación durante los últimos meses, en medio del desgaste económico y social que atraviesa el país.</p><p>El líder que pretendía dar cátedra global hoy se arrastra ante penúltimo, apenas un pasito por delante de los trágicos niveles que ostenta la presidencia de <span class="highlight">Venezuela;</span> un sótano estadístico que refleja el <span class="highlight">repudio generalizado</span> a su entrega geopolítica.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="398" data-oheight="278" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23496/6a09209821541.jpg" width="398" height="278"></figure><p>&nbsp;La degradación de la investidura presidencial ha tocado fondo: hace apenas unos días, asistimos al patético espectáculo de ver a<span class="highlight"> Milei pasando cinco horas y media encerrado en una transmisión de streaming</span> con un grupo de militantes y fanáticos afines. Allí, en un monólogo eterno, el jefe de Estado se dedicó a hilvanar incoherencias, teorías conspirativas, pronunciar infinidad de malas palabras sin ahorrar insultos a periodistas&nbsp; como a opositores&nbsp; y desvaríos conceptuales que parecían más bien la transcripción de una crisis en una clínica psiquiátrica que las palabras de un conductor de los destinos nacionales. Mientras <span class="highlight">el país se hunde,</span> el rey de la virtualidad monologa en su propio <span class="highlight">manicomio digital</span>.</p><p>Mientras <span class="highlight">en México la soberanía</span> se traduce en el aplauso de las mayorías, en la Casa Rosada el <span class="highlight">comportamiento indolente e irresponsable</span> se paga con el desprecio internacional.</p><p>El desparpajo llega al extremo de ver al propio presidente promocionando proyectos como <span class="highlight">"Libra"</span>, una supuesta criptomoneda digital que terminó en un <span class="highlight">fraude estrepitoso</span>, estafando a miles de incautos que creyeron en la validación y la pantalla que se le otorgaba desde el mismísimo poder central.</p><p>Las grietas éticas de la falsa austeridad</p><p>Pero el entreguismo exterior es apenas la capa superficial de un <span class="highlight">degradamiento interno</span> que avanza a pasos agigantados. Cada jornada en la Argentina de la supuesta "libertad" nos depara un nuevo motivo de <span class="highlight">vergüenza colectiva</span>. Detrás del relato oficialista de la austeridad y la pureza moral, la realidad de la gestión diaria <span class="highlight">gotea sospechas</span>, desprolijidades y actos de <span class="highlight">corrupción</span> que involucran a su círculo más íntimo.&nbsp;</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1024" data-oheight="576" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23497/6a0920c0a623c_715_396!.jpg?s=1658ae388a21c99b065cc91fab7980ec&amp;d=1778983105" width="715" height="396"></figure><p>Los indicios de descomposición no son nuevos; ya en los albores del armado libertario, la figura dl&nbsp;&nbsp;<span class="highlight">José Luis Espert</span> funcionó como una temprana señal de alerta cuando quedó envuelto en sospechas de financiamiento y <span class="highlight">vinculaciones con el narcotráfico</span>, fantasmas oscuros que terminaron por eyectarlo de aquel núcleo de confianza inicial.</p><p>Los nombres propios del oficialismo configuran un mapa de opacidad intolerable: cajas comunicacionales, fraudes&nbsp; y <span class="highlight">peajes financieros</span> conviven con la obscena opulencia de la nueva casta.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="390" data-oheight="295" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23498/6a092120ebf6d.jpg" width="390" height="295"></figure><p>Hoy, el entramado oficialista configura un mapa de privilegios y opacidad que resulta intolerable. Desde las dudosas lógicas de comunicación y cajas que administra Manuel Adorni mas sus escándalos&nbsp; de viajes y compra de propiedades suntuosas&nbsp; , pasando por los ruidos financieros y de influencias que rodean a personajes ya desplazados como&nbsp;&nbsp;<span class="highlight">Diego Espagnolo</span> , hasta llegar a los audios&nbsp; que confirman sobre&nbsp;<span class="highlight">el 3% </span>destinado a&nbsp;<span class="highlight">Karina Milei,</span> la hermana del presidente y verdadera guardiana de la botonera estatal.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="631" data-oheight="557" src="https://portada.com.ar/files/image/17/17282/6805b9b3c9a1d.jpg" width="631" height="557"></figure><p></p><h2>La impudicia en la mole de acero</h2><p>El colmo de este <span class="highlight">grotesco</span> quedó expuesto en las puertas mismas del Congreso de la Nación, donde el diputado libertario jujeño&nbsp;<span class="highlight">Manuel Quintar</span> decidió asistir a legislar a bordo de una monumental camioneta eléctrica <span class="highlight">Tesla Cybertruck</span> de más de 250 mil dólares. Mientras el pueblo sufre el ajuste, la desocupación y el hambre, los representantes de la nueva era pasean su opulencia importada en una mole de acero; un <span class="highlight">cachetazo obsceno</span> que desnuda la verdadera cara del régimen. La batalla cultural era, en realidad, la ostentación de los nuevos ricos de la casta. La promesa de combatir los privilegios se ha convertido en una mueca de cinismo absoluto: los negocios cambiaron de manos, los intermediarios se renombraron y el usufructo del Estado se concentra hoy en una mesa cada vez más chica y voraz.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="487" data-oheight="243" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23477/6a08e49edf44f.jpg" width="487" height="243"></figure><p>




















</p><p>Mientras<span class="highlight"> la presidenta mexicana</span> demuestra que se puede gobernar con el respaldo del pueblo frente a los vientos más complejos del norte, <span class="highlight">el experimento de Milei</span> se desangra entre el mesianismo de balcón, la entrega geopolítica y las viejas mañas de una corrupción que ya ni siquiera se esfuerzan en ocultar. Desde aquí los argentinos contemplamos con dolor cómo la patria se achica y se vende en el altar del dogma. Se llena la boca con un grito vacío, pero la sumisión real ante el extranjero deja en claro que el verdadero grito de soberanía no resuena allá, sino acá:</p><p class="quote"> ¡Viva México, cabrones!</p><p></p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23493/6a091fd109e3c_800_!.jpg?s=8a75ed0f470f36556a3c191a2889dcf9&amp;d=1778986800" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title> Entre la compactación y el Tesla: cuando el Estado aplasta a los pobres y protege a los privilegiados</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/entre-la-compactacion-y-el-tesla-cuando-el-estado-aplasta-a-los-pobres-y-protege-a-los-privilegiados/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:57:05 GMT]]></pubDate>
			<description>La Municipalidad de Luján de Cuyo volvió a exhibir operativos de compactación de vehículos como una política ejemplar de orden urbano. Tiempo atrás mostraban con entusiasmo la destrucción de motos 110 y hoy avanzan sobre autos abandonados o detenidos por la crisis económica. Mientras tanto, el diputado jujeño Manuel Quintar quedó envuelto en polémicas tras aparecer vinculado a una lujosa Tesla Cybertruck. Dos escenas diferentes que reflejan el mismo país: uno donde la pobreza se castiga y el privilegio se exhibe sin culpa.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Mientras en Luján de Cuyo celebran la destrucción de motos y autos de trabajadores golpeados por la crisis, dirigentes libertarios exhiben vehículos millonarios como símbolo de una Argentina partida entre el descarte y el lujo obsceno.</h2><p>Hace un tiempo, desde este mismo espacio, se cuestionaba <span class="highlight">el tono de celebración</span> con el que la Municipalidad de Luján de Cuyo exhibía la compactación de<span class="highlight"> motos de pocas cilindradas</span> .&nbsp;</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="741" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23478/6a08e5b5800de_715_1245!.jpg?s=64b759ae4f47c39f1342aebe6a84b359&amp;d=1778967991" width="715" height="1245"></figure><p>Aquellas motos humildes que durante años fueron la única posibilidad de movilidad para miles de trabajadores. Vehículos comprados en cuotas durante momentos algo mejores de la economía. Herramientas de <span class="highlight">trabajo para deliveries</span>, albañiles, <span class="highlight">empleadas domésticas</span>, changarines y jóvenes que encontraron allí la posibilidad de generar ingresos.</p><h2>Hoy el municipio da un paso más y se regodea compactando autos.</h2><p>La explicación oficial habla de vehículos abandonados que "<span class="highlight">ocupan el espacio público</span>". Pero hay algo profundamente perverso en esa frase. Porque ese espacio público que hoy se utiliza como argumento moralizador no apareció mágicamente de la nada. En algún momento <span class="highlight">fue pagado por los propios vecinos mediante impuestos, tasas y contribuciones</span>. Muchas calles, espacios verdes y urbanizaciones surgieron de cesiones privadas, loteos y aportes históricos de ciudadanos que construyeron el municipio mucho antes de que llegaran los funcionarios de turno a administrar la <span class="highlight">estética urbana</span>.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="721" data-oheight="1279" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23479/6a08e5ca1fa16_715_1293!.jpg?s=499b198b8aa4ed298e8ccda4bd41a9fb&amp;d=1778968011" width="715" height="1293"></figure><p>Ahora pareciera que quienes alguna vez ayudaron a construir ese espacio ya no tienen <span class="highlight">derecho siquiera a ocuparlo</span> cuando la crisis les destruye la vida.</p><p>También aparecen las excusas vinculadas a la documentación o a transferencias sin realizar. Pero la pregunta cae sola: ¿cómo hace una familia para pagar una transferencia automotor cuando <span class="highlight">no puede cargar nafta</span>? ¿Cómo hace alguien para afrontar verificaciones, formularios, seguros y costos administrativos cuando apenas logra <span class="highlight">sostener un plato de comida</span>?</p><p>Hablan de papeles como si estuvieran hablando de Suiza. Mientras tanto, miles de argentinos viven <span class="highlight">intentando sobrevivir</span> en una economía detonada.</p><p>Y todo ocurre además en un contexto donde los propios caminos destruyen los vehículos de quienes todavía intentan trabajar. Hace pocos días, circulando por <span class="highlight">Rodríguez Peña</span>, una obra presentada años atrás como <span class="highlight">símbolo de modernidad</span> y progreso, un pozo casi destroza por completo el tren delantero de un vehículo incluso circulando <span class="highlight">a baja velocidad.</span></p><p>La pregunta inevitable aparece sola: ¿qué ocurre cuando alguien viene un poco más rápido? ¿Qué pasa con una moto? ¿Qué pasa con una familia? ¿Qué pasa con un trabajador que pierde <span class="highlight">su única herramienta de movilidad </span>por calles destruidas y después termina siendo castigado por no poder repararla?</p><p>Pero esos vehículos compactados no son <span class="highlight">Ferraris</span>. <span class="highlight">No son Porsche</span>. No son las camionetas importadas que circulan por los <span class="highlight">barrios privados de Chacras de Coria</span>. No son las enormes <span class="highlight">F150&nbsp;</span> o la motos <span class="highlight">Harley Davidson</span> que rugen por avenidas impecables sin que jamás aparezca una inspección preocupada por los escapes, el ruido o las emisiones.</p><p>Aparentemente <span class="highlight">el ruido que molesta no es el del lujo</span>. El ruido que incomoda es el escape del pobre.</p><p>Y allí aparece algo mucho más profundo que una discusión sobre tránsito o contaminación sonora. Aparece <span class="highlight">una mirada de clase</span>. Una forma de administrar el espacio público donde <span class="highlight">la pobreza visible</span> se convierte en algo que <span class="highlight">debe esconderse</span>, retirarse o destruirse.</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p>Hace algunos años, <span class="highlight">Mayra Arena</span> generó polémica durante una <span class="highlight">charla TED</span> al preguntarse por qué los pobres tenían tantos hijos o por qué actuaban de determinadas maneras. Muchos rescataron una respuesta tan dura como humana: porque muchas veces <span class="highlight">es lo único verdaderamente propio </span>que sienten tener dentro de un sistema que constantemente los invisibiliza.</p><p>Quizás con <span class="highlight">esas motos ruidosas ocurra algo parecido</span>. Tal vez <span class="highlight">esos escapes exagerados </span>no sean solamente rebeldía o irresponsabilidad. Tal vez exista detrás <span class="highlight">una necesidad desesperada de ser vistos</span> en una sociedad donde <span class="highlight">siempre fueron invisibles</span>.&nbsp;</p><p class="quote">Como si el ruido fuese la única manera de decir acá estamos</p><p>Pero discutir <span class="highlight">eso exigiría educación</span>, integración, <span class="highlight">oportunidades reales</span> y políticas sociales profundas. Mucho más difícil -y mucho menos rentable para las redes sociales- que organizar operativos espectaculares de compactación.</p><p>Porque <span class="highlight">hay sectores que disfrutan viendo cómo destruyen</span> la moto del chico del delivery o <span class="highlight">el auto del remisero "trucho"</span>. Aunque ese mismo remis informal quizás haya <span class="highlight">llevado de madrugada a un niño con fiebre hasta una salita</span> de primeros auxilios cuando no había ambulancias ni respuestas estatales.</p><p>Sin embargo, para ciertos <span class="highlight">sectores del poder</span>, todo parece reducirse a una cuestión estética. Que no haya autos viejos. Que no haya motos ruidosas. Que la pobreza no arruine <span class="highlight">la postal perfecta de los strip center</span> iluminados, de los <span class="highlight">wine bar boutique</span> y de los barrios privados de Chacras de Coria.</p><p>La Municipalidad, conducida por <span class="highlight">Esteban Allasino</span>, mantiene además <span class="highlight">políticas agresivas de cobranza de tasas municipales</span>. Inhibiciones, intimaciones y ejecuciones forman parte de una maquinaria que jamás se detiene para el vecino común. Y mientras abogados mendocinos intentan sostener sus estudios jurídicos en medio de la crisis, vecinos denuncian que parte de esas <span class="highlight">cobranzas terminan tercerizadas en estudios</span> y call centers de <span class="highlight">Córdoba</span>.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="699" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23482/6a08e945c8908.jpg" width="699" height="1280"></figure><p>El contraste se vuelve todavía más obsceno cuando aparecen determinados <span class="highlight">grupos económicos</span>. Allí sí abundan las <span class="highlight">fotos sonrientes</span>, las flexibilidades y las excepciones. Porque <span class="highlight">el problema nunca parece ser el lujo obsceno&nbsp;</span>ni el poder económico concentrado.&nbsp;</p><p class="quote">El problema es la pobreza visible.</p><p>En paralelo, otra imagen recorrió el país como símbolo brutal de esta Argentina partida. El diputado <span class="highlight">libertario jujeño Manuel Quintar</span> apareció relacionado públicamente con una imponente <span class="highlight">Tesla Cybertruck</span>, uno de los vehículos más extravagantes y costosos del mundo.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="495" data-oheight="328" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23480/6a08e5fae1778.jpg" width="495" height="328"></figure><p>La escena generó indignación en una provincia donde comunidades originarias, jubilados y sectores vulnerables sobreviven entre ajustes y desigualdad extrema. Las críticas también apuntaron a los vínculos del legislador con <span class="highlight">la clínica Los Lapachos</span> y las derivaciones relacionadas con prestaciones de <span class="highlight">PAMI</span> y discapacidad.</p><p>Entonces ya no se trata solamente de motos compactadas, autos destruidos o camionetas futuristas. Lo que aparece es algo mucho más profundo y doloroso: un modelo de país donde l<span class="highlight">os pobres son aplastados literalmente</span> mientras l<span class="highlight">os privilegios circulan blindados</span> y en silencio.</p><p>Como si el verdadero problema no fuese que cada vez más personas caen en la pobreza, sino que todavía queden rastros visibles de esa caída estacionados en alguna calle.</p><figure class="vsmwidget widget-type-facebookvideo"   ></figure><p></p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23477/6a08e49edf44f_800_!.jpg?s=4b613386ce237dda905e18e29e32adbe&amp;d=1778900400" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>Un año sin Alejo Montenegro: la herida que todavía duele a Fray Luis Beltrán</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/un-ano-sin-alejo-montenegro-la-herida-que-todavia-duele-a-fray-luis-beltran/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 12:01:27 GMT]]></pubDate>
			<description>A un año de la muerte de Alejo Montenegro, familiares y amigos volverán a marchar para pedir justicia. El joven de 17 años murió atropellado en Kilómetro 8 mientras regresaba caminando de un cumpleaños. La Justicia determinó que el conductor manejaba alcoholizado. La tragedia dejó una herida profunda.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Familiares y amigos convocan este 23 de junio a una marcha pacífica en Rodeo del Medio para pedir justicia por Alejo Montenegro, el joven de 17 años atropellado en Kilómetro 8 , el 21 de Junio del 2025.&nbsp;</p><p>Una tragedia atravesada por el <span class="highlight">abandono</span> rural, el <span class="highlight">alcohol</span> al volante y el dolor interminable de una comunidad que todavía no logra entender por qué un chico lleno de vida no volvió nunca más a su casa.</p><p>Hay ausencias que se vuelven eternas. Una camiseta colgada. Una cama vacía. Un grupo de amigos que ya no vuelve a ser el mismo. Un club donde todavía parece que en cualquier momento alguien va a entrar sonriendo después de un partido.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1091" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/18/18523/685d68da88ef6_715_840!.jpg?s=5835bd7ee22857758481e62679b7e95c&amp;d=1750952156" width="715" height="840" ></figure><p>El nombre de <span class="highlight">Alejo Montenegro</span> sigue latiendo con fuerza. Porque no era solamente un chico más. Era el joven que jugaba al futsal en el Club Fray Luis Beltrán, el que defendía la camiseta número 2, el que compartía entrenamientos, viajes, risas y sueños con sus compañeros. Uno de esos jóvenes que todavía estaban empezando a escribir su vida.</p><p class="quote">Todo quedó detenido durante la madrugada del sábado 21, momento en que Alejo fue atropellado. Tras permanecer internado luchando por su vida, lamentablemente falleció el 23 de junio.&nbsp;</p><p>Aquella noche, Alejo había salido junto a otros chicos de un cumpleaños que se festejaba en un salón de la zona de Kilómetro 8. Como cualquier grupo de adolescentes mendocinos: música, amigos, bromas y la simple intención de volver a casa después de pasar un buen momento.</p><p>Sin embargo, en las zonas rurales de Mendoza muchas veces regresar a casa se transforma en una ruleta peligrosa.</p><p>Los chicos comenzaron a caminar porque prácticamente <span class="highlight">no había señal para pedir un Uber</span> o algún vehículo por aplicación. Y ahí aparece una de las desigualdades más silenciosas que atraviesan a quienes viven lejos de los grandes centros urbanos. Mientras algunos hablan de tecnología, conectividad y modernidad, otros todavía quedan <span class="highlight">expuestos en caminos oscuros</span> porque ni siquiera tienen señal estable para pedir ayuda o transporte.</p><p>Y fue en ese contexto donde ocurrió la tragedia.</p><p>El hecho sucedió sobre el callejón Los Italianos, en la zona de Kilómetro 8. Una calle rural, oscura, con escasa circulación y prácticamente sin controles durante la madrugada.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="539" data-oheight="770" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23445/6a074f10b73a8.jpg" width="539" height="770"></figure><p>Por allí circulaba <span class="highlight">Joaquín Pastorelli, de 20 años</span>, al mando de una Ford Ranger cabina simple. Una camioneta robusta, pesada, preparada para soportar impactos y terrenos difíciles. <span class="highlight">Capaz de hacer daño</span>. Y aquella madrugada lo hizo.</p><p>La Justicia determinó que <span class="highlight">Pastorelli conducía con 1,30 gramos de alcohol</span> por litro de sangre al momento del hecho. Además, distintos testigos pudieron observar una conducta temeraria previa del conductor.</p><p>Después vino lo irreversible.</p><p>El impacto.La desesperación. Los gritos. La corrida. Y el silencio posterior que destruyó para siempre a una familia. Alejo murió producto de un traumatismo encéfalocraneano grave. <span class="highlight">Tenía apenas 17 años</span>. Diecisiete. La edad donde todavía sobran sueños y falta mucha vida por vivir.</p><p>Porque cuando muere un chico joven no muere solamente una persona. También se rompen sobremesas familiares, cumpleaños futuros, <span class="highlight">abrazos pendientes</span>, proyectos y rutinas enteras. Se apagan pedazos completos de una familia.</p><p>Y hay algo que los Montenegro no aceptan que se banalice: esto <span class="highlight">no fue simplemente un accidente</span>.</p><p><span class="highlight">Conducir alcoholizado</span> no es un accidente. Es una decisión. Manejar irresponsablemente también lo es. Y <span class="highlight">abandonar</span> el lugar después de atropellar a una persona, mucho más.</p><p>Durante este año, además, la familia no pudo atravesar <span class="highlight">el duelo</span> en paz. Entre las <span class="highlight">acciones siempre pacíficas</span> realizadas para sostener el pedido de justicia estuvieron los carteles y folletos con la imagen de Alejo colocados en distintos puntos de la zona. Papeles sencillos. Una foto. Un nombre. Una fecha. Un pedido desesperado para que nadie olvide. Pero incluso eso parecía molestar.&nbsp; Personas vinculadas al entorno de <span class="highlight">Pastorelli </span>se tomaban el trabajo de<span class="highlight"> retirar y descolgar esos carteles</span>. Como si arrancar un folleto pudiera borrar el daño causado.</p><p>Como si esconder una imagen pudiera silenciar la ausencia brutal de un chico que nunca regresó a casa.</p><p>Y mientras la familia Montenegro intentaba sobrevivir al dolor, otra escena comenzó a golpear todavía más fuerte en el ánimo de quienes conocían a Alejo. Videos de allegados y vecinos que lo muestran a <span class="highlight">Joaquín Pastorelli</span>&nbsp; en distintas oportunidades en boliches y salones bailables tiempo después de haber ocurrido la tragedia.</p><p>Y aunque cada persona enfrenta las situaciones de manera distinta, para quienes lloran a Alejo esas imágenes resultaron devastadoras. Como si la indiferencia hubiera pasado a formar parte de la vida cotidiana. Como si nada realmente hubiera ocurrido. Como si el dolor de una familia entera no existiera.</p><p>Porque mientras algunos seguían saliendo a bailar, en una casa de Fray Luis Beltrán había una madre mirando una habitación vacía. Había amigos guardando mensajes viejos. Había una camiseta número 2 colgada como recuerdo.</p><p>Y había un abuelo que lentamente se fue apagando.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1159" data-oheight="1132" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23407/6a0716730c550_715_692!.jpg?s=173e4bdf33290782c788013dfcc65235&amp;d=1778849396" width="715" height="692"></figure><p>Con el paso de los meses llegó además otro golpe durísimo para los Montenegro: el fallecimiento de<span class="highlight"> Salvador, el amoroso abuelo de Alejo</span>. Entre familiares y vecinos quedó instalada una sensación profundamente humana, imposible de medir judicialmente pero imposible también de ignorar. Muchos sienten que murió de dolor y de&nbsp; tristeza. Que jamás logró sobreponerse a la pérdida de su querido nieto. Como un efecto dominó del dolor. Primero la tragedia. Después el vacío. Después la angustia diaria. Y finalmente un corazón cansado de sufrir. Porque el dolor también enferma. También envejece. También consume.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="839" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23408/6a07168c7d5e8_715_1102!.jpg?s=4fa859fed37854d389a33d6fbcc26070&amp;d=1778849421" width="715" height="1102"></figure><p>Y quizás allí esté una de las dimensiones más crueles de estas tragedias: <span class="highlight">las víctimas </span>no son solamente quienes mueren aquella madrugada. También son quienes quedan intentando sobrevivir después.</p><p>Mientras tanto, Mendoza sigue arrastrando una discusión incómoda que aparece cada vez que ocurre una tragedia vial y desaparece apenas pasan unos días. <span class="highlight">La naturalización del alcohol al volante</span>. Las bromas con los excesos. La idea absurda de que nunca pasa nada. Hasta que pasa. Después llegan las sirenas.&nbsp;</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p>Y las familias destruidas intentando entender cómo se sigue viviendo después de perder un hijo.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="904" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23409/6a071a9d2b94f_715_1018!.jpg?s=39602e35068eaf5418fa20ff3b3f688e&amp;d=1778850462" width="715" height="1018"></figure><p>La convocatoria de este<span class="highlight"> 23 de junio</span> buscará justamente eso: que <span class="highlight">Alejo Montenegro no sea olvidado</span>. Que su nombre siga presente en Fray Luis Beltrán, en Rodeo del Medio y en toda Mendoza. Que el paso del tiempo no transforme su historia en un expediente más archivado entre miles.</p><p>Porque para sus amigos del futsal, para su familia y para todos los que todavía lo recuerdan con la número 2, Alejo no es un caso policial. Es el niño que faltó volver a casa.</p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23405/6a07128f51aa8_800_!.jpg?s=580abfdd5d988b584ae24750c9909640&amp;d=1778814000" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>La guerra en streaming: drones, algoritmos y el espectáculo del horror</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/la-guerra-en-streaming-drones-algoritmos-y-el-espectaculo-del-horror/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 21:11:24 GMT]]></pubDate>
			<description>Las redes sociales ya no muestran solamente guerras: las convierten en entretenimiento. Videos de drones persiguiendo soldados, imágenes editadas para maximizar el impacto y algoritmos que monetizan el horror circulan diariamente en plataformas como X. Desde Malvinas hasta Gaza, pasando por la Guerra del Golfo, la humanidad pasó de observar la guerra a consumirla como contenido mientras aplicaciones y sistemas de geolocalización transforman a millones de personas en objetivos rastreables.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hubo un tiempo en que las guerras llegaban tarde</p><p>Llegaban por diarios arrugados, por fotografías borrosas o por el relato entrecortado de algún periodista enviado al frente. La muerte todavía tenía una <span class="highlight">distancia</span>. Un margen. Un pudor.</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p>Pero algo empezó a cambiar en 1982. La <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=42932&amp;s=b25fef215d1c250a54297aa32942a326" target="_blank">guerra de Malvinas </a>quizás fue uno de los primeros conflictos que el mundo empezó a seguir casi en simultáneo. Nosotros no lo veíamos con la brutalidad visual de hoy, pero ya existía esa sensación de <span class="highlight">transmisión permanente</span>. Los noticieros internacionales mostraban barcos incendiados, aviones derribados y jóvenes soldados enviados a pelear contra una de las mayores potencias militares del planeta.</p><h2 >Ahí apareció una nueva lógica: la guerra como espectáculo mediático</h2><p>Después vino la Guerra del Golfo. Y ahí sí cambió todo. Las bombas cayendo sobre Bagdad parecían fuegos artificiales verdes transmitidos en televisión satelital. Las cadenas internacionales emitían <span class="highlight">ataques en tiempo real</span> mientras comentaristas hablaban de "<span class="highlight">precisión quirúrgica</span>". Los <span class="highlight">pozos petroleros incendiados</span>, los misiles cruzando la noche, los edificios explotando en vivo. La muerte convertida en rating.</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p>Fue durante la presidencia de George H. W. Bush cuando comenzó esa normalización global del horror televisado.</p><p>Y hoy, décadas después, aquello <span class="highlight">evolucionó</span> hacia algo mucho peor.</p><p>Ya no hablamos solamente de ver una guerra.</p><p>Hablamos de verla <span class="highlight">desde la perspectiva del asesino</span>.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="640" data-oheight="580" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23398/6a0555a9e5209.jpg" width="640" height="580"></figure><p>En la red X circulan videos de drones persiguiendo soldados heridos, civiles o combatientes que apenas pueden moverse. En muchos casos, las imágenes están editadas para aumentar el <span class="highlight">impacto </span>psicológico: cámara lenta, música, memes, comentarios irónicos, pausas exactas en el instante previo a la explosión.</p><h3 class="background-main-color-box">Hay cuentas que literalmente monetizan eso.</h3><h2 >El asesinato convertido en contenido viral</h2><p>La <span class="highlight">lógica del algoritmo</span> ya no distingue entre una receta de cocina, un video de gatos o un cuerpo desmembrado por un explosivo. Todo compite por <span class="highlight">atención</span>. Todo busca retención. Todo busca clics.</p><p>Y mientras más morboso, más interacción genera.</p><p>El problema es que detrás de esa tecnología aparentemente fría hay dirigentes <span class="highlight">políticos concretos</span>. Dirigentes que parecen haber comprendido que el horror <span class="highlight">permanente</span> también funciona como mecanismo de control social.</p><p>El primer ministro israelí <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44390&amp;s=93b74df88a75cf28e395ad8e136a20df" target="_blank">Benjamin Netanyahu</a> tiene pedidos de captura emitidos por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad vinculados al conflicto en Gaza.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3><img src="https://portada.com.ar/files/image/23/23039/69e77208e4657_190_107!.jpg?s=9b5440482aa435c60b0f37427851e082&d=1776778933"  width="190" height="107"  border=0  alt="Milei, otra vez del lado equivocado: Israel, Malvinas y un tablero que se tensiona"  id="imgv17886v437" srcset="https://portada.com.ar/tools/image.php?id=23039&p=/files/image/23/23039/69e77208e4657.jpg&w=190&h=107&s=9b5440482aa435c60b0f37427851e082&dpr=2 2x">Opinión <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44382 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody1" data-bind="innerHTML=3-44382-headlinevsminteriorbody1"><a   href="https://portada.com.ar/opinion/milei-otra-vez-del-lado-equivocado-israel-malvinas-y-un-tablero-que-se-tensiona/">Milei, otra vez del lado equivocado: Israel, Malvinas y un tablero que se tensiona</a></h2></section></aside><p>Sin embargo, el mundo sigue observando las <span class="highlight">imágenes de destrucción</span> como si fueran capítulos de una serie interminable.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="735" data-oheight="1103" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23399/6a0555d43c6d7_715_1084!.jpg?s=8d792fe061361cf35d4b3e56e03f37c9&amp;d=1778734549" width="715" height="1084"></figure><p>Por otro lado aparece Donald Trump, una figura atravesada por <span class="highlight">escándalos</span>, causas judiciales y vínculos históricos con personajes como Jeffrey Epstein. En medio de una sociedad estadounidense cada vez más fracturada, la política internacional vuelve a utilizar el conflicto externo como distracción interna.</p><p>Y en nuestro caso aparece una situación todavía más delicada. <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44390&amp;s=93b74df88a75cf28e395ad8e136a20df" target="_blank">Milei se adhiere discursivamente a conflictos internacionales que no le pertenecen a la Argentina</a>, como si se tratase de un perro faldero,&nbsp; desesperado por agradar a las grandes potencias. Un posicionamiento que coloca al país en escenarios de tensión completamente <span class="highlight">ajenos</span> a nuestra historia diplomática y a nuestra propia Constitución, que históricamente sostuvo la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia.</p><p>Mientras otros líderes europeos marcaron límites claros, la diferencia se vuelve evidente. Pedro Sánchez en España tomó distancia pública respecto de una escalada militar internacional y defendió una postura de mayor prudencia política. Incluso países históricamente alineados con Estados Unidos, como Francia o el Reino Unido, manejan ciertos <span class="highlight">equilibrios diplomáticos más calculados</span>.</p><p>Sin embargo, desde la Argentina pareciera existir una necesidad desesperada de <span class="highlight">sobreactuar alineamientos</span>, como si estuvieran esperando que alguien le pidiera enviar tropas a pelear a Irán en una guerra que no tiene absolutamente nada que ver con los intereses de nuestro pueblo.</p><p>Y mientras discutimos guerras, bombas y drones, quizás la verdadera batalla ya ocurre dentro de nuestros teléfonos.</p><p>Hace poco, un informe de DW advertía sobre aplicaciones capaces de rastrear permanentemente la ubicación de las personas. Lo que para un civil puede parecer solamente publicidad invasiva -hablar de una heladera rota y que inmediatamente aparezcan anuncios de electrodomésticos- en un contexto bélico se convierte en una herramienta letal. Porque el soldado moderno ya no escribe cartas. Lleva un smartphone encima.</p><p>Ese teléfono <span class="highlight">registra</span> ubicación, movimientos, hábitos, contactos, horarios, fotografías y conexiones. Si una aplicación comercial puede saber dónde compramos café, también puede <span class="highlight">revelar</span> dónde duerme un combatiente, dónde descansa un batallón o dónde se concentra una tropa.</p><p>Entonces el drone deja de ser solamente un arma. Pasa a ser la etapa final de una cadena de vigilancia global.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1280" data-oheight="720" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23400/6a0555f22bd36_715_396!.jpg?s=22003d6d68b8e026de55a584d2758fe2&amp;d=1778734579" width="715" height="396"></figure><p>En Ucrania, la guerra ya no se libra solamente en las trincheras. En muchas ciudades y caminos rurales comenzaron a colgar enormes redes metálicas y de pesca sobre rutas, edificios y puestos estratégicos para intentar <span class="highlight">atrapar drones</span> enemigos antes del impacto. La imagen parece salida de una película futurista, pero es real: mallas suspendidas en el aire para evitar la muerte de civiles y soldados ante ataques cada vez más baratos, silenciosos y difíciles de detectar. Una escena que muestra hasta qué punto la tecnología transformó la guerra moderna, donde un simple dron puede valer menos que la vida que intenta destruir.</p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23397/6a05542cde895_800_!.jpg?s=1d2f6deaed2973b95aad5e7ad8ddf04c&amp;d=1778727600" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>El ajuste como cultura: la herencia más peligrosa que puede dejar Milei</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/el-ajuste-como-cultura-la-herencia-mas-peligrosa-que-puede-dejar-javier-milei/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 14:38:30 GMT]]></pubDate>
			<description>Más allá de los escándalos de corrupción, las internas oficiales y el desgaste económico, el verdadero triunfo del mileísmo puede ser haber corrido la frontera ideológica argentina: instalar el ajuste permanente, la lógica del mercado y la degradación del Estado como sentido común incluso dentro de sectores que históricamente defendieron la justicia social y la soberanía nacional.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44535&amp;s=4e52810c871fc1811938327540ab1703" target="_blank">estrategia comunicacional del Gobierno</a> parece haber encontrado un límite: ya no alcanza con construir enemigos externos ni con transformar cada cuestionamiento en una supuesta conspiración política o mediática. El problema dejó de ser exclusivamente <span class="highlight">narrativo</span> cuando las denuncias comenzaron a acumularse sobre áreas sensibles del Estado y a mostrar un patrón repetido: funcionarios cercanos al poder beneficiados, estructuras públicas vaciadas y negocios privados orbitando alrededor de decisiones oficiales.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3><img src="https://portada.com.ar/files/image/23/23393/6a048c28370e8_190_107!.jpg?s=9102d64ba57f3700bc0929cc90c604c5&d=1778684022"  width="190" height="107"  border=0  alt="El gobierno de Milei pretende recortar subsidios al gas en zonas fr&iacute;as como Mendoza"  id="imgv17888v443" srcset="https://portada.com.ar/files/image/23/23393/6a048c28370e8_190_107_2x!.jpg?s=9102d64ba57f3700bc0929cc90c604c5&d=1778793731 2x">ajuste en pleno invierno <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44541 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody1" data-bind="innerHTML=3-44541-headlinevsminteriorbody1"><a   href="https://portada.com.ar/politica/el-gobierno-de-milei-pretende-recortar-subsidios-al-gas-en-zonas-frias-como-mendoza-1431/">El gobierno de Milei pretende recortar subsidios al gas en zonas frías como Mendoza</a></h2></section></aside><p>El <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44516&amp;s=c96e48b0c8ea76ee7cfded83a452bd66" target="_blank">caso Adorni</a> funciona, en ese sentido, como una puerta de entrada simbólica. Un gobierno que llegó prometiendo una superioridad moral absoluta frente a "la casta" y que, a poco de andar, exhibe prácticas demasiado parecidas a aquello que decía combatir. Allí radica el núcleo del desgaste: no es solamente la sospecha de corrupción, sino la fractura del relato ético que sostenía políticamente al oficialismo.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3><img src="https://portada.com.ar/files/image/23/23380/6a03382032e77_190_107!.jpg?s=18bc5208e498d051fd10e4793bc4d33a&d=1778600695"  width="190" height="107"  border=0  alt="El gobierno de Javier Milei recort&oacute; de manera brutal fondos en educaci&oacute;n p&uacute;blica"  id="imgv17889v444" srcset="https://portada.com.ar/files/image/23/23380/6a03382032e77_190_107_2x!.jpg?s=18bc5208e498d051fd10e4793bc4d33a&d=1778622642 2x">Milei le quita fondos a programas educativos  <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44533 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody2" data-bind="innerHTML=3-44533-headlinevsminteriorbody2"><a   href="https://portada.com.ar/politica/el-gobierno-de-javier-milei-recorto-de-manera-brutal-fondos-en-educacion-publica-4143/">El gobierno de Javier Milei recortó de manera brutal fondos en educación pública</a></h2></section></aside><p>La <span class="highlight">publinota</span> con Alejandro Fantino fue una escena casi terapéutica: un funcionario investigado hablando de sí mismo como víctima de una persecución, apelando a la empatía del público antes que a la explicación documental de las acusaciones. Es un fenómeno contemporáneo de la política-espectáculo: la rendición de cuentas se diluye en una puesta en escena cuidadosamente administrada.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1200" data-oheight="675" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23328/69fe68ac50b11_715_402!.jpg?s=918fbbf93cc6eb2a1ecbe58ad4f00d19&amp;d=1778696817" width="715" height="402" ><p>Caso Adorni:&nbsp;la fractura del relato ético que sostenía políticamente al oficialismo.</p></figure><p>Repasemos algunas causas de corrupción que dejan al gobierno ahogándose en su propio caldo. La causa <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44294&amp;s=f758eaf77ffce1cccb06ac2944f12294" target="_blank">$LIBRA</a>, vinculada al denominado "Criptogate". La <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44327&amp;s=b22aef909c8a255ebecd860cae28ba26" target="_blank">causa ANDIS</a>&nbsp;agrava todavía más el cuadro moral. Cuando las sospechas recaen sobre fondos destinados a <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44391&amp;s=90e9b8dc96379cb134621617e070ca34" target="_blank">personas con discapacidad</a> o sectores vulnerables, el debate deja de ser ideológico para convertirse en un problema humanitario. </p><p>Ese contraste ya había quedado expuesto desde los primeros meses de gestión, con uno de los episodios más crueles y simbólicos del actual gobierno: el escándalo de los millones de kilos de alimentos retenidos en galpones estatales mientras crecía la emergencia alimentaria en todo el país. La imagen de depósitos repletos de comida sin distribuir, en medio de comedores desbordados y familias que salteaban comidas por falta de ingresos, mostró el costado más frío del modelo libertario. No fue solamente un problema administrativo; fue la representación concreta de un Estado que decidió convertir la asistencia social en un campo de batalla ideológico, aun cuando eso implicara dejar vencer alimentos destinados a los sectores más vulnerables.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3><img src="https://portada.com.ar/files/image/23/23359/6a02188533651_190_107!.jpg?s=94641821d106ac2af1caf5c637ae7555&d=1778524339"  width="190" height="107"  border=0  alt="Millonarios sobreprecios en ANDIS en la gesti&oacute;n de Spagnuolo"  id="imgv17889v445" srcset="https://portada.com.ar/tools/image.php?id=23359&p=/files/image/23/23359/6a02188533651.jpg&w=190&h=107&s=94641821d106ac2af1caf5c637ae7555&dpr=2 2x">causa andis <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44529 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody3" data-bind="innerHTML=3-44529-headlinevsminteriorbody3"><a   href="https://portada.com.ar/politica/andis-sobreprecios-millonarios-detectados-en-la-propia-gestion-de-javier-milei/">Millonarios sobreprecios en ANDIS en la gestión de Spagnuolo</a></h2></section></aside><p>La gestión de Luis Petri frente al Ministerio de Defensa dejó a OSFA (Obra Social de las Fuerzas Armadas) con un severo deterioro financiero. Convirtió el superávit en una deuda de 250.000 millones de pesos, mientras se adjudicaban contratos millonarios a droguerías privadas.</p><p>A esa cadena de sospechas se agregan las denuncias sobre los gastos realizados con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica Argentina. Lo que debía ser una empresa estratégica vinculada a la soberanía energética terminó envuelta en cuestionamientos por consumos discrecionales, erogaciones difíciles de justificar y posibles abusos de recursos públicos.</p><p>Los créditos privilegiados del Banco Nación para dirigentes libertarios. Tal vez ningún episodio sintetice mejor el problema simbólico del Gobierno. Mientras el discurso presidencial glorifica el sacrificio individual y naturaliza el ajuste como una prueba moral para la ciudadanía, aparecen funcionarios beneficiados con préstamos millonarios con mecanismos inaccesibles para la mayoría de los argentinos.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1200" data-oheight="630" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23394/6a04c20b95c81_715_373!.png?s=bdd5d32288bcbde64808752e05a0245d&amp;d=1778697375" width="715" height="373" ><p>Más de 10 cuadras de cola en un frigorífico del partido de Moreno por 60 puestos laborales.</p></figure><p>En paralelo, el frente económico muestra señales de agotamiento. Las advertencias de Domingo Cavallo poseen un peso específico imposible de ignorar. Esa incomodidad ya comenzó a trasladarse también al establishment empresario y a los sectores políticos que acompañaron a Javier Milei desde sus primeros pasos en la política. La reunión entre Paolo Rocca y Mauricio Macri dejó al descubierto algo más profundo que una conversación coyuntural: parte del denominado "<span class="highlight">círculo rojo</span>" empieza a evaluar escenarios de recambio y reconstrucción política hacia 2027. Rocca le transmitió a Macri la necesidad de que el PRO recupere protagonismo y compita con identidad propia en las próximas presidenciales, en medio de crecientes tensiones con la Casa Rosada y cuestionamientos al rumbo económico. </p><p>Pero además comienza a percibirse otra fractura: la del propio dispositivo político que sostenía al oficialismo. Patricia Bullrich quedó atrapada entre dos caminos incompatibles: sostener el alineamiento absoluto con el Presidente o preservar su propia construcción política. </p><p>Y quizás el síntoma más alarmante para la Casa Rosada aparece precisamente en el terreno donde el mileísmo construyó buena parte de su poder: las redes sociales. Distintos informes digitales comenzaron a registrar una caída sostenida de la centralidad positiva del Presidente, con un aumento inédito de menciones negativas y un debilitamiento de la comunidad virtual que durante años funcionó como maquinaria de defensa y amplificación del oficialismo. Según relevamientos recientes, el caso Adorni y el escándalo $LIBRA empujaron la negatividad sobre Javier Milei por encima del 50%, mientras la conversación digital sobre la Casa Rosada ingresó en una "<span class="highlight">zona roja</span>" de rechazo estructural. </p><p>Ese deterioro no es un dato menor. El mileísmo no utilizó las redes sociales como un simple canal de comunicación: construyó allí su identidad política, su épica antisistema y su capacidad de disciplinamiento simbólico. Por eso resulta tan delicado para el oficialismo que el desgaste aparezca precisamente en ese ecosistema. Cuando el núcleo digital comienza a mostrar fatiga, silencio o incluso críticas internas, lo que se erosiona no es solamente una estrategia comunicacional, sino el corazón emocional del proyecto libertario. </p><p>Javier Milei va a pasar. Como pasaron otros presidentes que creyeron haber fundado una nueva era. El verdadero problema no es solamente cuánto daño pueda dejar su gobierno en términos económicos o institucionales, sino la semilla cultural e ideológica que puede quedar plantada después de él. Porque bajo las consignas aparentemente indiscutibles del déficit cero, el "<span class="highlight">Estado eficiente</span>" y la demonización absoluta de la emisión monetaria, se está desplazando peligrosamente la frontera de lo que la sociedad considera aceptable como proyecto de país.</p><p>El corrimiento no es únicamente económico; es moral, político y cultural. Se naturaliza que el ajuste recaiga siempre sobre jubilados, trabajadores, universidades y sectores vulnerables, mientras los privilegios del poder se reciclan con otros nombres. Se instala la idea de que la sensibilidad social es un signo de debilidad, que la solidaridad es un gasto improductivo y que el mercado debe ordenar incluso los aspectos más humanos de la vida colectiva. Lo más alarmante es que parte del campo popular comienza a discutir dentro de los mismos marcos conceptuales que impone el poder económico: déficit, gasto, competitividad, eficiencia. Como si el único horizonte posible fuera administrar con otro tono el mismo modelo de exclusión.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3><img src="https://portada.com.ar/files/image/23/23511/6a0b982f37ca1_190_107!.jpg?s=d1f3c0b0998276a385d6ca5075b55947&d=1779144899"  width="190" height="107"  border=0  alt="Supermercados mayoristas lanzan una semana de descuentos de hasta el 40% "  id="imgv17889v446" srcset="https://portada.com.ar/tools/image.php?id=23511&p=/files/image/23/23511/6a0b982f37ca1.jpg&w=190&h=107&s=d1f3c0b0998276a385d6ca5075b55947&dpr=2 2x">Black Week Nacional  <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44588 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody4" data-bind="innerHTML=3-44588-headlinevsminteriorbody4"><a   href="https://portada.com.ar/economia/supermercados-mayoristas-lanzan-una-semana-de-descuentos-de-hasta-el-40-9559/">Supermercados mayoristas lanzan una semana de descuentos de hasta el 40% </a></h2></section></aside><p>Allí aparece una victoria mucho más profunda del establishment: haber corrido el eje del debate nacional hacia una lógica donde la rentabilidad reemplaza a la justicia social como principio ordenador. Lo que se produce aquí es una colonización ideológica. Ya no hace falta ganar todas las elecciones si se logra que los adversarios piensen con las categorías del vencedor.</p><p>Y en ese contexto conviene desmontar otra ficción: la de quienes se presentan como custodios eternos de la república y la democracia. Muchos de los sectores económicos, mediáticos y políticos que hoy acompañan este rumbo reivindican las instituciones solamente mientras el poder garantiza sus intereses. Cuando emergen antagonismos reales -cuando aparecen gobiernos dispuestos a discutir renta, concentración económica o distribución de riqueza- el discurso republicano suele evaporarse rápidamente y dar lugar a prácticas autoritarias, persecuciones judiciales, disciplinamiento mediático o mecanismos de presión corporativa. La democracia liberal argentina ha mostrado demasiadas veces que ciertos grupos aceptan el juego democrático únicamente mientras no se cuestionen sus privilegios estructurales.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="2560" data-oheight="1453" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23181/69f12e0a41110_715_403!.jpg?s=7b3c3aae71cbacbfe2b9d8f53b252631&amp;d=1778695328" width="715" height="403" ><p>El mileísmo no utilizó las redes sociales como un simple canal de comunicación: construyó allí su identidad política, su épica antisistema y su capacidad de disciplinamiento simbólico.</p></figure><p>Por eso el desafío hacia adelante no puede reducirse a esperar que Milei fracase por desgaste propio. Si el problema es estructural, la respuesta también debe serlo. La pregunta central no es solamente cómo se reemplaza a un gobierno, sino cómo se desmonta un modelo que dejará una pesada deuda económica, social y cultural. ¿De dónde saldrán los recursos para reconstruir salarios, jubilaciones, universidades, ciencia, salud pública y producción nacional después de años de desguace? ¿Cómo se recuperará el patrimonio estratégico del país luego de una etapa marcada por privatizaciones encubiertas, endeudamiento y subordinación financiera? ¿Cómo se recompone una sociedad fragmentada por la lógica del individualismo extremo?</p><p>                     </p><p>La reconstrucción exigirá inevitablemente antagonismo político. Pero antagonismo no entendido como odio vacío o violencia verbal, sino como la decisión profunda de confrontar modelos de país irreconciliables. Porque no existe síntesis posible entre un proyecto que concibe a la Argentina como plataforma de negocios para minorías concentradas y otro que pretenda reconstruir comunidad, soberanía y justicia social. Habrá que discutir riqueza, poder y distribución. Habrá que volver a plantear quién paga las crisis y quién se beneficia de ellas. Y habrá que hacerlo sin complejos, porque el verdadero riesgo no es la confrontación democrática de ideas, sino aceptar resignadamente que el horizonte definitivo de la Argentina sea un país donde la dignidad colectiva quede subordinada a la lógica del mercado y a los intereses de unos pocos.</p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23395/6a04c4075da37_800_!.png?s=b6afee54e262193057c6c413c1d5ee99&amp;d=1778641200" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>La motosierra: La herramienta del malo</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/la-motosierra-la-herramienta-del-malo/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 13:07:03 GMT]]></pubDate>
			<description>La nota reflexiona sobre el simbolismo político de la motosierra utilizada por Javier Milei y cuestiona cómo una herramienta asociada históricamente a la destrucción se convirtió en emblema de gobierno. Sin pretender realizar diagnósticos psicológicos, analiza conductas públicas del presidente y su entorno, el vínculo con su hermana y sus perros clonados, el deterioro social provocado por el ajuste y la aparición de una nueva &quot;casta&quot; oficialista. Con un tono crítico y melancólico, el texto plantea que el antiperonismo terminó apoyando un modelo que hoy perjudica incluso a quienes lo votaron.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ni puente, ni abrazo, ni reconstrucción. La motosierra no vino a curar heridas ni a ordenar el Estado: vino a cortar, a destruir, a arrasar. Y cuando una sociedad elige como símbolo político una herramienta creada para mutilar árboles, podar ramas y partir cuerpos de madera, quizás también está mostrando una fractura emocional mucho más profunda que una simple crisis económica.</p><p>Hubo un tiempo en que muchos argentinos vieron a <span class="highlight">Javier Milei</span> como un personaje excéntrico de televisión. Un panelista <span class="highlight">gritón, desbordado</span>, que parecía más una curiosidad mediática que un dirigente capaz de conducir una nación. A fuerza de insultos, de exabruptos y de furia televisiva, construyó una identidad. Y esa identidad encontró eco en una sociedad cansada, golpeada, empobrecida y emocionalmente rota.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="600" data-oheight="581" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23388/6a047e85c36f7.jpg" width="600" height="581"></figure><p>Porque algo debió quebrarse en la psiquis colectiva para que un hombre levantando una motosierra fuera interpretado como esperanza.</p><p>La motosierra jamás fue una herramienta de construcción. No sirve para levantar una casa, no sirve para curar una herida, no sirve para unir a dos personas. No cose, no abriga, no alimenta. <span class="highlight">La motosierra</span> corta. <span class="highlight">Destruye</span>. Arranca de raíz. Parte en dos.</p><p>Y hasta el cine entendió siempre eso. Las motosierras aparecen en películas de terror, asociadas al miedo, a la violencia, al caos. Nadie imagina un jardín de infantes decorado con motosierras. Nadie piensa en amor cuando escucha ese ruido metálico y brutal acelerando sobre la madera. Es una herramienta agresiva, impredecible, peligrosa incluso para quien la utiliza. Basta mirar accidentes reales: árboles que caen sobre quienes intentan talarlos, brazos mutilados, heridas irreversibles. La motosierra no distingue demasiado. <span class="highlight">Lastima</span> al que tiene enfrente y muchas veces también al que está detrás.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="389" data-oheight="254" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23389/6a047e97b640d.jpg" width="389" height="254"></figure><p>Y sin embargo, esa fue la metáfora elegida para gobernar la Argentina.</p><p></p><p>Se dijo que iba a cortar "los privilegios de la casta". Pero la historia empieza a mostrar otra cosa. Mientras millones ajustan sus gastos cotidianos, aparecen funcionarios viviendo una vida de lujo obsceno. El vocero presidencial y jefe de gabinete <span class="highlight">Manuel Adorni</span> convertido en celebridad oficialista, viajes, propiedades, countries, parrillas importadas, exhibición constante de privilegios. Y alrededor, una corte de funcionarios fascinados con el dinero y el poder.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1000" data-oheight="667" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23390/6a047ea9f30b0_715_472!.jpg?s=b63b2d7d0b59f6cc267fd2e1f429b1b3&amp;d=1778679467" width="715" height="472"></figure><p>Como dijo <span class="highlight">Jorge Asís</span> , en <span class="highlight">Minuto Uno</span> junto a <span class="highlight">Gustavo Silvestre</span> , parecen " no saben robar". Desprolijos. Deslumbrados. Gente que jamás imaginó estar cerca del poder y ahora actúa como quien entra desesperadamente a una joyería con plata ajena.</p><p></p><p>Porque los verdaderamente ricos de este esquema ya venían ricos desde antes., y que no figuran en ningún escándalo, por ahora.&nbsp; &nbsp;<span class="highlight">Luis Caputo</span>, <span class="highlight">los Menem</span>, <span class="highlight">Federico Sturzenegger</span>. Son hombres formados en las élites del poder económico argentino. Pero alrededor apareció otro universo: funcionarios improvisados, influencers reciclados en dirigentes, fanáticos convertidos en administradores del Estado.</p><p>Y mientras tanto, la motosierra sigue girando.</p><p></p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="238" data-oheight="360" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23391/6a047ec26fb29.jpg" width="238" height="360"></figure><p>Se destruyen organismos, se desmantelan áreas sociales, se paralizan obras, se abandona a personas en situación de calle, se desfinancia la salud pública y se naturaliza el desprecio por el otro. El que sufre es acusado de "no haberse esforzado". El pobre pasa a ser sospechoso. La solidaridad empieza a ser presentada como debilidad.</p><p>Y en medio de todo eso aparece otra dimensión inevitable: <span class="highlight">la conducta presidencial</span>.</p><p>Sin pretensión de análisis psiquiátrico -porque no corresponde ni existe capacidad profesional para hacerlo- hay hechos públicos que llaman la atención. Los cambios emocionales extremos, <span class="highlight">el vínculo casi místico con su perro muerto</span> Conan, las referencias permanentes a animales clonados, el extraño nivel de dependencia política y emocional respecto de <span class="highlight">su hermana Karina Milei</span>, a quien muchos describen como la verdadera administradora del poder.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="360" data-oheight="240" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23392/6a047edf81462.jpg" width="360" height="240"></figure><p>Y allí aparece inevitablemente el recuerdo de <span class="highlight">Nelson Castro</span>, cuando años atrás se tomó irresponsablemente la licencia de analizar psicológicamente a Cristina <span class="highlight">Fernández de Kirchner</span> para intentar desacreditarla políticamente.</p><p>Aquello fue utilizado como una herramienta de <span class="highlight">canibalización mediática contra el kirchnerismo.</span> Por eso aquí no se busca diagnosticar a nadie. Pero sí observar conductas, discursos y símbolos.</p><p>Y los símbolos importan.</p><p>Porque mientras <span class="highlight">Cristina Fernández de Kirchner</span> podía hablar durante horas de economía, geopolítica, historia o industria nacional sin leer un papel, <span class="highlight">el actual oficialismo parece reducir la política a slogans, gritos y provocaciones de redes</span> sociales. Incluso la propia <span class="highlight">Karina Milei</span>, figura central del gobierno, apenas ha mostrado discursos de <span class="highlight">extrema pobreza conceptual y lingüística</span>.</p><p></p><p>La política argentina pasó del debate ideológico a la estética del shock.</p><p>Y quizás allí esté el drama más profundo: una parte importante de la sociedad prefirió votar contra el peronismo aun cuando eso implicara entregarle el país a un experimento emocionalmente inestable. <span class="highlight">El antiperonismo</span>, muchas veces atravesado por odio de clase y resentimiento cultural, terminó abrazando una herramienta que inevitablemente iba a destruir.</p><p>Porque la motosierra jamás fue una caricia.</p><p>Y ahora muchos de esos mismos votantes empiezan a <span class="highlight">comerse los ahorros que lograron juntar durante años</span>. Empiezan a descubrir que el ajuste no era para "la casta", sino para ellos mismos. Que el sacrificio nunca alcanzaba. Que siempre había otro recorte más por venir.</p><p>Ojalá la sociedad argentina <span class="highlight">pueda mirar nuevamente la política</span> no desde el odio, sino <span class="highlight">desde la empatía</span>. Entender que un país no se levanta destruyendo al vecino. Que nadie construye futuro humillando jubilados, abandonando enfermos o festejando despidos.</p><p>Porque una motosierra puede talar un árbol en segundos. Pero un bosque tarda décadas en volver a crecer.</p><p></p><p></p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23387/6a047e64b025f_800_!.jpg?s=9bc9e50c630a226efa114acf1067a883&amp;d=1778641200" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>Inteligencia artificial versus la picardía criolla</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/inteligencia-artificial-versus-la-picardia-criolla/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 05:37:20 GMT]]></pubDate>
			<description>La crisis económica y la paralización de la obra pública generaron un fenómeno preocupante: personas que, por necesidad o viveza, ofrecen servicios de construcción sin capacitación ni matrícula habilitante. Instalaciones peligrosas, trabajos mal hechos y presupuestos exorbitantes conviven con la pérdida de oficios y mano de obra calificada. La nota reflexiona sobre la necesidad urgente de recuperar la educación técnica y los oficios frente al avance de la inteligencia artificial, la caída de la industria nacional y una cultura donde cada vez hay más improvisación y menos producción real.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre la crisis, los oficios perdidos y la Argentina donde cualquiera se improvisa especialista</p><p>Hay una escena que se repite cada vez más seguido en la Argentina de hoy.</p><p>Un comerciante baja las persianas porque no puede sostener el alquiler. Necesita entregar el local pintado. Pide presupuesto. Un pintor le pasa tres millones de pesos por <span class="highlight">pintar apenas 60 metros cuadrados</span>. Otro le cobra dos millones y medio de pesos . Y entonces aparece la pregunta inevitable: ¿en qué momento perdimos toda noción de <span class="highlight">razonabilidad</span>?</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="480" data-oheight="640" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23373/6a02d6bfe6d67.jpg" width="480" height="640"></figure><p>No se trata de despreciar el trabajo manual ni mucho menos. Al contrario. Los oficios son fundamentales. Un buen albañil, un buen plomero, un buen carpintero o un buen gasista <span class="highlight">valen oro</span>. El problema empieza cuando la desesperación económica y la caída brutal de la obra pública generan otra cosa: <span class="highlight">la picardía criolla.</span></p><p>Porque mientras el mundo discute la inteligencia artificial, en la Argentina avanza otro fenómeno mucho más doméstico y peligroso: personas que, empujadas por la necesidad o tentadas por la oportunidad, salen a ofrecer servicios para los cuales no están capacitadas.</p><p>Uno compra una fusionadora de caños y ya se presenta como gasista matriculado .</p><p>Otro cambia una térmica y se anuncia como electricista matriculado.</p><p>Otro acomoda un flexible de cocina y dice ser plomero .</p><h3 class="background-sixth-color-box">Y muchas veces ni siquiera lo son</h3><p>Algunos se presentan como gasistas matriculados sin tener matrícula habilitante. Y allí también aparece la responsabilidad del propio cliente, que en medio de la urgencia o de la confianza termina cometiendo el error de no solicitar la matrícula, no verificarla y no controlar si realmente figura habilitado en los registros correspondientes.</p><p>Pero más grave todavía es la <span class="highlight">temeridad</span> con la que algunos realizan trabajos extremadamente delicados.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="895" data-oheight="1024" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23370/6a02d352e1776_715_820!.jpg?s=2542845544ed16e34b015157bc9bff4e&amp;d=1778570068" width="715" height="820"></figure><p>Porque no hablamos solamente de <span class="highlight">trabajos caros</span>. Hablamos de trabajos <span class="highlight">peligrosos</span>. Instalaciones de gas hechas sin matrícula. Conexiones defectuosas. Filtraciones. Riesgos eléctricos. Obras improvisadas. Reparaciones que luego deben rehacerse completas, duplicando costos y multiplicando dolores de cabeza.</p><p>Existen casos de personas que han conectado <span class="highlight">sistemas cloacales dentro de domicilios</span> sin respetar normativa de los sifonados ni las ventilaciones sanitarias necesarias. Y eso no es un detalle menor. El sifonado funciona justamente como una barrera para impedir que los gases cloacales regresen al interior de la vivienda.</p><p>Esos gases, además de los olores insoportables, contienen componentes altamente <span class="highlight">nocivos para la salud</span>. Entre ellos pueden encontrarse gases tóxicos derivados de la descomposición orgánica que afectan las vías respiratorias, generan contaminación sanitaria y en situaciones extremas pueden provocar consecuencias gravísimas para las personas y hasta la muerte.</p><p>Y lo alarmante es que muchos realizan estas tareas <span class="highlight">desconociendo</span> completamente la <span class="highlight">peligrosidad</span> de lo que hacen.</p><p>Lo mismo ocurre con conexiones de agua o griferías mal ejecutadas, donde luego hay que romper paredes, pisos y revestimientos completos para rehacer instalaciones que desde el principio estuvieron mal hechas.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1280" data-oheight="720" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23368/6a02c3a779f31_715_396!.jpg?s=a9b3356c4ca07f2c2b887e41dce41f72&amp;d=1778566057" width="715" height="396"></figure><h3 class="background-sixth-color-box">La crisis económica argentina produjo un fenómeno extraño: sobra necesidad, pero falta capacitación</h3><p>Durante años, <span class="highlight">la obra pública</span> fue una enorme fuente de empleo para trabajadores especializados. Con todos sus defectos, mantenía en actividad albañiles, soldadores, yeseros, pintores, plomeros, electricistas y técnicos.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="346" data-oheight="257" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23371/6a02d371c17be.jpg" width="346" height="257"></figure><p>La paralización de miles de obras dejó a muchísima <span class="highlight">gente buscando sobrevivir</span> como puede. Y en esa urgencia aparecen trabajadores honestos tratando de reinventarse, pero también oportunistas que aprovechan el desconcierto general.</p><p>Entonces empiezan los presupuestos fuera de toda lógica.</p><p>Hoy se escuchan cifras de un millón y medio, tres millones, cinco millones o siete millones de pesos pronunciadas con una naturalidad asombrosa. Como si toda la economía argentina funcionara en esos niveles. Como si el resto de la sociedad <span class="highlight">ganara</span> cifras equivalentes.</p><p>Y ahí aparece otra comparación inevitable</p><p><span class="highlight">Un médico</span> que estudió durante años, hizo residencia, guardias, especializaciones y carga sobre sus hombros la responsabilidad de la salud humana, cobra <span class="highlight">por atender un afiliado de PAMI</span> alrededor de <span class="highlight">2.500 pesos</span> por prestación. Hace no mucho tiempo cobraba setecientos pesos .</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="800" data-oheight="534" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23372/6a02d678f09a1_715_472!.jpg?s=a31ba5b206f92dfba88c02085d7f0e53&amp;d=1778570874" width="715" height="472"></figure><p>Entonces surge la pregunta incómoda: ¿<span class="highlight">cuántos pacientes necesita atender</span> un médico para pagar un presupuesto de tres millones de pesos por una pintura o una refacción menor?</p><p>No es una competencia entre profesiones. Todas son dignas. Todas merecen respeto. Pero una cosa es reconocer el valor del trabajo y otra muy distinta es <span class="highlight">naturalizar cifras desconectadas completamente de la realidad</span> social argentina.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="480" data-oheight="640" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23374/6a02d6fec004e.jpg" width="480" height="640"></figure><p>Porque además hay un detalle importante: esos <span class="highlight">presupuestos no incluyen materiales</span> , solo la mano de obra .</p><p>La pintura se paga aparte.</p><p>Los caños se pagan aparte.</p><p>Los accesorios se pagan aparte.</p><h3 class="background-sixth-color-box">Y aun así, muchas veces el trabajo termina mal hecho</h3><p>A todo esto se le suma otra realidad silenciosa pero constante: <span class="highlight">el robo hormiga, los hurtos</span>, la rotura de materiales y herramientas dentro de las obras. Pérdidas cuantiosas y permanentes que terminan siendo absorbidas por el dueño de casa o quien invierte. Situaciones que muchas veces derivan en <span class="highlight">denuncias por hurto o robo,</span> y que con el tiempo seguramente deberán ser investigadas.</p><p>La Argentina parece haberse convertido en un país donde se revende la paila entre todos, pero nadie fabrica la paila. Ese viejo dicho popular describe perfectamente el momento actual. Uno compra algo a diez, lo revende a once, otro a doce y otro a quince. Pero el verdadero negocio siempre estuvo en quien produce.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1024" data-oheight="683" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23375/6a02d7201f5ff_715_472!.jpg?s=068d13cc70b07e99a8aedaba72a4057a&amp;d=1778571041" width="715" height="472"></figure><p>Ahí aparece otro debate mucho más profundo</p><p>Mientras el Gobierno de Milei abre las importaciones y facilita el <span class="highlight">ingreso masivo de productos extranjeros</span>, la industria nacional vuelve a quedar contra las cuerdas. Y <span class="highlight">sin industria no hay oficios</span>. Sin oficios no hay mano de obra calificada. Y sin mano de obra calificada lo único que queda es improvisación cara.</p><h3 class="background-sixth-color-box">Exportamos madera, pero no muebles. Exportamos cuero, pero no zapatos. Exportamos materia prima, pero importamos valor agregado</h3><p>Y en el medio queda una generación entera sin capacitación técnica.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="642" data-oheight="428" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23369/6a02c4c8d9a78.jpg" width="642" height="428"></figure><p>Quizás allí esté una de las <span class="highlight">discusiones más urgente</span>s que la Argentina debería darse en silencio y seriamente, lejos de las redes sociales y de las peleas televisivas: volver a formar trabajadores especializados.</p><p>Escuelas técnicas.</p><p>Centros de formación profesional.</p><p>Cursos reales de gas, electricidad, carpintería, herrería y construcción.</p><p>Capacitación certificada.</p><p>Matrículas controladas.</p><p>Oficios dignificados.</p><p>Porque el futuro no solamente estará amenazado por la inteligencia artificial. Además por la desaparición del conocimiento práctico.</p><p>Hubo un momento histórico donde ciertos <span class="highlight">oficios parecían convertirse en símbolos del ascenso social</span>. Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, en una etapa marcada por el consumo, el acceso al crédito y una fuerte expansión de la clase media, muchas familias pudieron comprar por primera vez un aire acondicionado. Y eso generó un fenómeno muy particular: <span class="highlight">el instalador de aire acondicionado </span>pasó a ser casi una <span class="highlight">figura mítica</span>.&nbsp;&nbsp;</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="900" data-oheight="900" src="https://portada.com.ar/files/image/18/18185/684665b7c8e67_715_715!.jpg?s=33421245121ddba544a840189e4b66fb&amp;d=1749444025" width="715" height="715"></figure><p>Conseguir uno era difícil. Había que pedir turno con semanas de anticipación y circulaba la idea de que "ganaban fortunas". Incluso quedó retratado en el humor popular, como en aquellos sketches de&nbsp;<span class="highlight">Sebastián Presta</span> , donde se parodiaba al técnico que llegaba cuando quería, cobraba caro y parecía una <span class="highlight">celebridad inalcanzable</span>. Pero aquello no era solamente un chiste: reflejaba un fenómeno económico y social concreto. Cuando millones de personas acceden por primera vez a determinados bienes, automáticamente aparecen oficios altamente demandados.</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p>Con el tiempo, ese escenario cambió. <span class="highlight">La cantidad de instaladores creció</span>, surgieron cursos, capacitaciones y más competencia. Y lo que antes parecía un servicio exclusivo terminó regulándose por el propio mercado. Hoy, una instalación de aire acondicionado -dependiendo de la capacidad del equipo y los materiales utilizados- puede rondar valores relativamente razonables dentro del contexto económico actual. Ya no existe aquella sensación de "<span class="highlight">oficio imposible de conseguir</span>" o de trabajador casi inaccesible.</p><p>Pero quizás la reflexión más fuerte aparece en otro lado. Porque hoy, después del resultado de una elección democrática que llevó al poder a un modelo económico completamente distinto, muchas de <span class="highlight">aquellas familias que alguna vez pudieron acceder a un aire acondicionado</span> ya ni siquiera pueden encenderlo con tranquilidad. El problema dejó de ser comprar el equipo; ahora, muchas veces, el temor pasa por <span class="highlight">la factura de luz</span> que llegará después.</p><p>Entonces, aquel símbolo de progreso y bienestar terminó convirtiéndose, para muchos, en un lujo condicionado por el costo de sostenerlo. Y eso también habla de los distintos estilos de gobierno y de los modelos económicos que atravesaron la Argentina. Hay etapas donde el eje estuvo puesto en el <span class="highlight">consumo</span>, el trabajo, el salario y la posibilidad de equipar una casa. Y hay otras donde el<span class="highlight"> ajuste</span>, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de tarifas hacen que muchas familias deban pensar dos veces antes de encender algo tan cotidiano como un aire acondicionado.</p><p>Cada argentino tendrá su mirada política sobre las responsabilidades y las causas. Pero la memoria colectiva también se construye desde esas escenas simples de la vida diaria: recordar cuándo <span class="highlight">una familia podía proyectar</span>, mejorar su hogar y sentir cierta tranquilidad económica, y cuándo comenzó a vivir calculando cuánto costará usar aquello que alguna vez representó progreso.</p><p>Porque, al final, detrás del famoso "instalador difícil de conseguir" no había magia ni una moda pasajera: había <span class="highlight">una sociedad que sentía que podía crece</span><span class="highlight">r</span>. Y quizá allí quede una enseñanza para el futuro. Que los pueblos, tarde o temprano, terminan recordando qué <span class="highlight">modelos</span> de país les <span class="highlight">permitieron vivir un poco mejo</span>r y cuáles los obligaron <span class="highlight">solamente a sobrevivi</span>r.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="612" data-oheight="408" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23376/6a02d813973f6.jpg" width="612" height="408"></figure><p>Existe otra consecuencia menos visible, pero muy real, de toda esta cadena de improvisaciones, <span class="highlight">engaños y falsas idoneidades</span>: el desaliento que termina generando en quienes quieren invertir, mejorar o simplemente mantener su vivienda. Porque muchas veces estas experiencias derivan en <span class="highlight">conflictos interminables</span>, reclamos desmedidos, <span class="highlight">discusiones judiciales impropias</span> o situaciones donde el propietario termina sintiéndose <span class="highlight">rehén</span>&nbsp; o extorsionado por&nbsp;alguien a quien contrató de buena fe.</p><p>Y ahí aparece un problema social más profundo: cuando una persona atraviesa varias malas experiencias con trabajadores improvisados, empieza a preguntarse si realmente vale la pena hacer una refacción, ampliar una casa o dar trabajo. Porque el temor deja de ser solamente económico; <span class="highlight">pasa a ser emocional, psicológico y hasta legal</span>. Nadie quiere vivir pendiente de un juicio, de una amenaza o de descubrir que aquello por lo que pagó terminó peor de lo que estaba antes.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1024" data-oheight="585" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23378/6a02d90c5f56d_715_403!.jpg?s=49b2d8828f0cb676a20421ef6958df78&amp;d=1778571533" width="715" height="403"></figure><p>En muchos de estos conflictos, además, aparece otro elemento preocupante: reclamos que terminan siendo exagerados, desproporcionados o directamente <span class="highlight">temerarios</span>. Y muchas veces uno no sabe dónde está el verdadero origen del problema. Si el trabajador le transmite una <span class="highlight">versión distorsionada a su abogad</span><span class="highlight">o</span>, o si el profesional que toma el caso decide avanzar igual, aun frente a<span class="highlight"> planteos evidentemente excesivos. </span>Porque hay situaciones donde los reclamos pierden toda razonabilidad y terminan generando una sensación de abuso que desalienta todavía más la posibilidad de contratar mano de obra o emprender mejoras.</p><p>Pero hay otro aspecto todavía más delicado, y tiene que ver con la seguridad. Porque muchas veces, por <span class="highlight">la urgencia</span>, la necesidad o el apuro de resolver un problema en la casa, uno termina permitiendo el ingreso de personas completamente desconocidas. Y allí aparece otro riesgo silencioso: no saber realmente <span class="highlight">quién está entrando al hoga</span>r. En algunos casos, incluso, pueden existir <span class="highlight">antecedentes penales</span>, situaciones conflictivas o historias que el cliente desconoce por completo. Entonces sucede algo que resume perfectamente la preocupación de mucha gente: sin querer, se termina "<span class="highlight">metiendo al enemigo en casa".</span></p><p>Y el problema vuelve a ser el mismo: la falta de controles y de herramientas simples de verificación. Porque no todos tienen tiempo, conocimientos o recursos para investigar matrículas, referencias o antecedentes antes de contratar a alguien. Muchas veces <span class="highlight">se decide por apuro</span>, por recomendación informal o simplemente <span class="highlight">por desesperación</span> frente a una pérdida de agua, un problema eléctrico o una urgencia cotidiana.</p><p>En el fondo, muchas veces el cliente común queda completamente indefenso. Porque no todos saben de mecánica, de gas, de electricidad o de construcción. Entonces se apela, inevitablemente, a la <span class="highlight">confianza</span> y al supuesto conocimiento técnico de quien se presenta como especialista. Y justamente de eso se burlaba con inteligencia el humor de&nbsp;<span class="highlight">Sebastián Presta</span>&nbsp;en aquellas <span class="highlight">parodias</span> donde, por una simple mancha de humedad, el supuesto profesional proponía prácticamente demoler toda la casa. El chiste funcionaba porque exageraba una situación absurda, pero al mismo tiempo r<span class="highlight">etrataba algo muy cotidiano</span>: la sensación de que algunos aprovechan el desconocimiento ajeno para <span class="highlight">inflar trabajos,</span> inventar problemas o presupuestar soluciones desproporcionadas.</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p></p><p>Y tal vez ahí aparece otra vez la importancia de la información, de los controles y hasta de la inteligencia artificial como herramienta de verificación. Porque en una sociedad donde cualquiera puede <span class="highlight">autoproclamarse experto</span>, recuperar la posibilidad de chequear antecedentes, matrículas, referencias y opiniones reales puede transformarse no solamente en una comodidad, sino en una forma de <span class="highlight">proteger el trabajo honesto </span>y también la tranquilidad de quienes, con esfuerzo, intentan mejorar su calidad de vida.</p><p>Aparece, muchas veces, otro fenómeno delicado de abordar: el de la <span class="highlight">mano de obra extranjera</span>. Y acá conviene ser cuidadosos para no caer <span class="highlight">en prejuicios ni discursos xenófobos</span>. Porque la viveza, <span class="highlight">la improvisación</span> o directamente el engaño <span class="highlight">no tienen nacionalidad</span>. No es un patrimonio exclusivo del trabajador argentino ni tampoco puede generalizarse sobre quienes llegan desde países como <span class="highlight">Bolivia</span>, Paraguay, Perú o Venezuela buscando una oportunidad laboral. Sería injusto y falso.</p><p>Así como muchos inmigrantes vienen a trabajar seriamente, a sacrificarse y progresar -muchas veces haciendo tareas que otros no quieren hacer- existen casos donde algunos <span class="highlight">replican prácticas deshonestas</span>, mañas o mecanismos de engaño aprendidos en sus propios contextos culturales o laborales. El problema, entonces, no pasa por el origen de una persona, sino por la <span class="highlight">falta de controles</span>, de profesionalismo y de responsabilidad.</p><p>Porque al final, el verdadero <span class="highlight">conflicto no es la nacionalidad</span> del albañil, del gasista o del electricista, <span class="highlight">sino</span> <span class="highlight">la informalidad</span>, la ausencia de matrículas verificables, la improvisación y esa vieja costumbre de "<span class="highlight">atar todo con alambre"</span> que termina perjudicando al cliente y a los trabajadores honestos, sean <span class="highlight">argentinos o extranjeros</span>.</p><p>Y como si todo eso no alcanzara, aparece otro factor que <span class="highlight">termina agotando física, económica y emocionalmente </span>a quien intenta construir, refaccionar o simplemente mejorar una propiedad: l<span class="highlight">a relación con muchos municipios</span> y organismos de control.</p><p>Lejos de sentirse acompañada o asesorada, la persona siente que entra en un <span class="highlight">laberinto burocrático hostil</span>, lleno de intimaciones, observaciones, clausuras, demoras y obstáculos permanentes.</p><p>El problema deja de ser solamente el precio de los materiales o encontrar mano de obra confiable. Hay que <span class="highlight">lidiar con permisos que no salen</span>, habilitaciones demoradas, exigencias cambiantes, inspecciones excesivas y, en algunos casos, una sensación de arbitrariedad o <span class="highlight">abuso de poder </span>que termina <span class="highlight">desgastando completamente al vecino</span> común. Muchas personas sienten que, en vez de facilitar el progreso o el desarrollo de una obra, algunos sectores del Estado parecen convertirse en <span class="highlight">un obstáculo</span> más dentro de una cadena ya de por sí agotadora.</p><p>Ahí surge una <span class="highlight">sensación</span> muy difícil de explicar, pero cada vez más común: sentirse presionado desde todos lados al mismo tiempo. Desde el costo de los materiales, la selección de trabajadores, los riesgos de malas praxis o reclamos judiciales futuros, hasta las interminables tramitaciones administrativas para conseguir servicios o autorizaciones municipales. En algunos casos -como muchos vecinos señalan respecto de trámites en Municipalidad de <span class="highlight">Guaymallén</span> ,&nbsp;Luján de Cuyo y Lavalle&nbsp; el ciudadano termina percibiendo un <span class="highlight">vínculo desigua</span>l, distante y burocrático, donde cualquier gestión parece transformarse en una <span class="highlight">carrera de obstáculos</span>. A lo expresado ,hay que sumarle los famosos <span class="highlight">presupuestos que son cobrados</span> para ser realizados, con la promesa de que si se realiza el trabajo será reconocido ese pago&nbsp; , siendo que <span class="highlight">los presupuestos siempre fueron gratis</span> .</p><p>Por eso, detrás de cada obra que no se hace, de cada proyecto que queda frenado o de cada familia que decide "<span class="highlight">dejar todo como está</span>", muchas veces no hay falta de ganas de progresar. Lo que hay <span class="highlight">es cansancio</span>. Cansancio de sentir que <span class="highlight">todo cuesta el doble</span>, que todos sospechan de todos, que cualquiera puede reclamar cualquier cosa, y que el esfuerzo personal permanentemente choca contra trabas, abusos, improvisaciones y burocracias que terminan <span class="highlight">quitándole</span> a la gente algo fundamental: <span class="highlight">las ganas de hacer</span>.</p><p>A esto se suma otra realidad que cualquiera que haya tenido una obra conoce: muchos trabajadores de la construcción, especialmente albañiles y ayudantes, <span class="highlight">suelen trabajar jornadas de menos de ocho horas</span> y, aunque formalmente se trabaja <span class="highlight">de lunes a viernes</span>, <span class="highlight">los lunes</span> muchas veces directamente <span class="highlight">no concurren por problemas personales </span>o <span class="highlight">excusas que a veces rozan lo infantil</span>. Todo esto termina impactando aún más en <span class="highlight">presupuestos</span> que ya de por sí resultan <span class="highlight">desproporcionados</span> para la realidad argentina, donde el salario promedio de un trabajador&nbsp; registrado, que cumple jornadas de 8 horas diarias, unas 22 jornadas mensuales&nbsp;, ronda hoy los 1134000 de pesos mensuales y el salario mínimo apenas supera los 357800 de pesos .</p><p>Mientras una computadora aprende a escribir textos, millones de personas siguen necesitando alguien que <span class="highlight">instale correctamente un calefón sin volar</span> una casa por el aire. Y ahí está el verdadero valor.</p><p><span class="highlight">La inteligencia artificial </span>podrá redactar contratos, dibujar planos y contestar preguntas. Pero todavía <span class="highlight">no puede reemplazar a un buen maestro mayor de obras</span> que sabe leer una pared húmeda, escuchar una pérdida o entender por qué una estructura está mal calculada.</p><p>El drama argentino es que estamos perdiendo justamente a esos <span class="highlight">trabajadores valiosos</span>.</p><p>En su lugar aparecen la urgencia, la improvisación y la <span class="highlight">picardía criolla</span>: la viveza de cobrar cifras astronómicas sin tener ni la preparación, ni la experiencia, ni muchas veces la responsabilidad necesaria para hacer el trabajo.</p><p>Y cuando eso ocurre, la crisis deja de ser solamente económica. <span class="highlight">Pasa a ser cultural</span>.</p><p></p><p></p><p></p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23367/6a02c1bda71df_800_!.jpg?s=7af73e7ab21b6eba8720e0b534bd104a&amp;d=1778554800" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>Mendoza, refugio Búnker VIP del fin del mundo</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/mendoza-refugio-bunker-vip-del-fin-del-mundo/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 03:36:37 GMT]]></pubDate>
			<description>En plena cordillera mendocina avanza Wamani, un emprendimiento impulsado por empresarios multimillonarios vinculados al mundo tecnológico y financiero internacional que busca crear refugios Bunker autosustentables preparados para eventuales crisis globales. Con conectividad satelital, reservas estratégicas y aislamiento geográfico, el proyecto expone una nueva tendencia de las élites económicas: invertir en territorios seguros para sobrevivir a posibles conflictos mundiales. La iniciativa también reabre el debate sobre las desigualdades existentes en Mendoza, donde mientras miles de familias enfrentan un déficit habitacional superior a las 120 mil viviendas y enormes trabas burocráticas para acceder a servicios básicos o construir, ciertos emprendimientos destinados a grandes capitales parecen avanzar con rapidez y amplias facilidades estatales.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Multimillonarios construyen búnkers en la cordillera mientras miles de mendocinos siguen sin acceso a la vivienda</p><p>Empresarios tecnológicos ligados a <span class="highlight">Silicon Valley</span> impulsan en Mendoza comunidades autosustentables preparadas para eventuales guerras, crisis energéticas o colapsos globales. El <span class="highlight">proyecto Wamani</span> abre un fuerte debate sobre desigualdad, acceso a la tierra y las facilidades que reciben los grandes capitales frente a las dificultades que enfrentan los ciudadanos comunes.</p><p>Mientras miles de mendocinos pasan años intentando acceder a un lote, regularizar un terreno o simplemente conseguir factibilidades para construir una vivienda, en la inmensidad de la cordillera empieza a levantarse otro tipo de urbanización.</p><p>No una pensada para resolver necesidades sociales. Tampoco un proyecto turístico tradicional.</p><p>Lo que avanza en Mendoza es una especie de refugio de lujo preparado para sobrevivir al derrumbe del mundo.</p><p>En una zona aislada de <span class="highlight">San Carlos</span>, lejos de los centros urbanos y a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, comenzó el desarrollo de <span class="highlight">Wamani</span>, un enclave autosustentable diseñado para soportar escenarios extremos: <span class="highlight">guerras internacionales,</span> crisis energéticas, colapsos financieros o incluso conflictos nucleares.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1236" data-oheight="928" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23340/6a0012e67a713_715_532!.jpg?s=0aad4c1ed9d912c9178903bd0550c4ff&amp;d=1778389736" width="715" height="532"></figure><p>Detrás del emprendimiento aparece <span class="highlight">Martín Varsavsky</span>, empresario argentino radicado en España y referente histórico del ecosistema tecnológico iberoamericano. Fundador de compañías como <span class="highlight">Jazztel</span>, <span class="highlight">Varsavsky</span> viene sosteniendo desde hace años que Sudamérica podría transformarse en uno de los territorios más seguros del planeta frente a las crecientes <span class="highlight">tensiones geopolíticas </span>mundiales.&nbsp;En lo que respecta a sus vínculos profesionales, <span class="highlight">Varsavsky</span> ha mantenido una relación cercana con <span class="highlight">Javier Milei</span>. A mediados de 2024, tras acompañarlo durante una gira de dos días por Estados Unidos, publicó <span class="highlight">en la red social X un extenso video</span> en el que destacó el impacto que generó el mandatario argentino entre referentes de las principales empresas tecnológicas, señalando que su discurso resultó "absolutamente original". Además, ya había expresado ante Infobae que, sin la irrupción de Milei, la Argentina difícilmente habría despertado el interés de los grandes CEOs de Silicon Valley.</p><p>Y Mendoza, según esa lógica, reúne condiciones ideales: agua, cordillera, aislamiento natural, baja densidad poblacional y enormes extensiones disponibles.</p><p>La tranquilidad como negocio</p><p>La idea incluso tomó forma bajo un concepto tan provocador como revelador: la "<span class="highlight">visa de tranquilidad</span>" que podría tener un costo base de 500.000 dólares por <span class="highlight">Búnker</span>.</p><p>Una propuesta destinada a atraer grandes <span class="highlight">fortunas extranjeras</span> interesadas en instalarse en Argentina como forma de protección frente a un eventual escenario global de conflicto o crisis.</p><p>Porque mientras millones de personas en el mundo viven preocupadas por <span class="highlight">pagar el alquiler o llenar la heladera,</span> los sectores más ricos comenzaron a preocuparse por otra cosa: dónde refugiarse si el sistema colapsa. Y Mendoza aparece hoy dentro de ese mapa.</p><p>Quiénes participan</p><p>El proyecto reúne nombres de enorme peso dentro del universo tecnológico y financiero internacional.</p><p>Entre ellos aparece <span class="highlight">Alec Oxenford</span>, fundador de <span class="highlight">OLX</span> y actual embajador argentino en Estados Unidos.&nbsp;</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1280" data-oheight="720" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23341/6a00131b50b0a_715_396!.jpg?s=f964c751a3d5c1f62b88283e433a1b41&amp;d=1778389788" width="715" height="396"></figure><p>También empresarios vinculados al negocio tecnológico global como <span class="highlight">Mike Santos</span>,&nbsp;</p><p><span class="highlight"></span></p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="980" data-oheight="549" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23342/6a00134d86a57_715_396!.jpg?s=e9e44ceb832bd5ac3a4d3ba8c959f0fb&amp;d=1778389838" width="715" height="396"></figure><p><span class="highlight">Matías Nissenbaum</span>,</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="932" data-oheight="535" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23343/6a001376950cf_715_403!.jpg?s=8aa3b233c3c72a00adee04f9c531eb43&amp;d=1778389879" width="715" height="403"></figure><p>&nbsp; <span class="highlight">David Kamenetzky</span> y <span class="highlight">Daniel Lubetzky</span>, creador de KIND.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="444" data-oheight="296" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23344/6a0013a382408.jpg" width="444" height="296"></figure><p>No son improvisados. Son hombres acostumbrados a leer escenarios económicos y políticos antes que el resto. Y quizás por eso mismo inquieta que parte de las grandes fortunas del planeta estén invirtiendo no solamente en tecnología o inteligencia artificial, sino también en refugios para sobrevivir.</p><p>Starlink, aislamiento y autosuficiencia</p><p>El proyecto contempla conectividad satelital mediante <span class="highlight">Starlink</span>, producción energética autónoma, reservas de abastecimiento y sistemas pensados para resistir largos períodos de aislamiento.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="760" data-oheight="490" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23345/6a0013c1f1d2c_715_456!.jpg?s=829d07dabc053b18891fecc8c97ded6d&amp;d=1778389955" width="715" height="456"></figure><p>Una postal que mezcla ciencia ficción con desigualdad social.</p><p>Porque mientras en distintos <span class="highlight">barrios mendocinos</span> todavía existen problemas estructurales de agua potable, cloacas, pavimento o conectividad básica, en plena montaña empiezan a desarrollarse espacios preparados para garantizar comodidad y supervivencia a un grupo extremadamente reducido de personas.</p><p>Facilidades para unos, obstáculos para otros</p><p>El debate no pasa solamente por el lujo. También pasa por la velocidad con la que ciertos proyectos consiguen autorizaciones, factibilidades y acompañamiento estatal.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="992" data-oheight="652" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23349/6a00159333265_715_464!.jpg?s=3b7e9db29697feb2b2332036f61990f3&amp;d=1778390420" width="715" height="464"></figure><p>En Mendoza, cualquier vecino que intenta construir una vivienda, <span class="highlight">subdividir un terreno </span>o acceder a servicios suele atravesar meses -y muchas veces años- de expedientes, requisitos, observaciones técnicas y trámites interminables.</p><p>Sin embargo, cuando detrás aparecen grandes capitales o inversiones destinadas a sectores de altísimo poder adquisitivo, <span class="highlight">los procesos parecen acelerarse</span> con otra facilidad.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="447" data-oheight="447" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23348/6a00157f28a6f.jpg" width="447" height="447"></figure><p>La discusión empieza a crecer justamente allí: en la diferencia entre las dificultades que enfrenta el ciudadano común y las facilidades que suelen rodear a los grandes emprendimientos privados.</p><p>Y muchos vecinos lo comparan con lo que ocurre diariamente en la <span class="highlight">Municipalidad de Guaymallén, </span>donde la burocracia parece tan inmensa como las denuncias y sospechas de corrupción administrativa que desde hace años sobrevuelan distintas áreas municipales. Para miles de ciudadanos, obtener un trámite, una habilitación o un servicio básico como un permiso de conexión eléctrica de energia , puede convertirse en un recorrido agotador que puede demorar más 8 años. Pero cuando se trata de grandes inversiones, las puertas parecen abrirse con mucha mayor rapidez. El lujo de poder escapar</p><p>Tal vez allí aparezca la imagen más brutal de esta época.</p><p>Mientras miles de <span class="highlight">jóvenes</span> mendocinos sienten que <span class="highlight">jamás podrán acceder a una casa propia</span>, un pequeño grupo de multimillonarios diseña comunidades privadas para sobrevivir a una eventual tercera guerra mundial.</p><p>Mientras algunos intentan conseguir materiales para ampliar una habitación, otros planifican refugios de alta montaña con tecnología satelital y autonomía energética.</p><p>Y quizás la <span class="highlight">noticia verdadera no sea solamente el búnker</span>.</p><p>Sino el mundo desigual que está haciendo posible su existencia.</p><p>Las tierras elegidas</p><p>Los emprendimientos vinculados a refugios autosustentables y comunidades de resguardo para multimillonarios comenzaron a concentrarse especialmente en zonas de alta montaña y <span class="highlight">sectores estratégicos del Valle de Uco</span>, principalmente en áreas de <span class="highlight">San Carlos</span>, cercanas a la cordillera de los Andes. No es casual.</p><p>Se trata de territorios considerados privilegiados por su acceso al agua de deshielo, baja densidad poblacional, aislamiento natural y enorme disponibilidad de tierra. Lugares donde todavía existen reservas ambientales, amplitud territorial y condiciones ideales para desarrollar producción autónoma de alimentos y energía.</p><p>También aparecen sectores cercanos a <span class="highlight">Tunuyán</span> y <span class="highlight">Tupungato</span>, zonas históricamente valoradas por la fertilidad de sus suelos, la pureza del agua y el clima privilegiado para la producción agrícola y vitivinícola.</p><p>Paradójicamente, son las mismas regiones donde pequeños productores, familias rurales y trabajadores mendocinos muchas veces enfrentan enormes dificultades para acceder a la tierra, sostener sus actividades o garantizar servicios básicos.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="455" data-oheight="452" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23346/6a0013f4d6f81.jpg" width="455" height="452"></figure><p>Y no deja de llamar la atención que en una de esas mismas zonas, <span class="highlight">Rodolfo Suárez</span> haya construido su residencia en un barrio privado de San Carlos, sobre una parcela de <span class="highlight">dos hectáreas</span> y con características de autosustentabilidad energética, en la cima del barrio según denunció oportunamente&nbsp;ElMediook.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1280" data-oheight="821" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23347/6a00141d5ddfb_715_456!.jpg?s=0484ad004d5e090e3e3d29ff92478106&amp;d=1778390046" width="715" height="456"></figure><p>La contradicción empieza a hacerse visible: frente a posibles escenarios mundiales de crisis, pandemias o guerras, <span class="highlight">los sectores más ricos</span> del planeta parecen haber puesto los ojos <span class="highlight">en las tierras más fértiles </span>y seguras de Mendoza.</p><p>Y mientras algunos llegan buscando un refugio para el futuro, muchos mendocinos todavía siguen peleando por resolver el presente.</p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23339/6a00129a224da_800_!.jpg?s=1ee4651d86f0cbbd7af7dfb8114de8bb&amp;d=1778382000" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>2026 ¿Todo tiempo pasado fue mejor?</title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/2026-todo-tiempo-pasado-fue-mejor/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 02:17:49 GMT]]></pubDate>
			<description>Las redes sociales prometieron acercarnos, la tecnología prometió facilitarnos la vida y el progreso prometió bienestar. Sin embargo, el avance acelerado de las últimas dos décadas también dejó una sociedad más individualista, endeudada y emocionalmente agotada. Desde la pandemia hasta la inteligencia artificial, pasando por el cierre de comercios de cercanía y la pérdida de vínculos humanos, la nota propone una pregunta incómoda: ¿realmente avanzamos o simplemente aprendimos a correr más rápido?
</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre algoritmos, ansiedad social, pérdida de comunidad y avances tecnológicos que transformaron la vida en apenas veinte años, la humanidad parece debatirse entre el progreso y una creciente sensación de vacío. Una reflexión sobre el presente, Mendoza y el vértigo de un mundo que ya no se detiene.</p><p>Hay frases que sobreviven siglos porque no hablan solamente del pasado. Hablan, en realidad, del miedo al presente. "Cualquier tiempo pasado fue mejor", escribió en el siglo XV Jorge Manrique en sus Coplas por la muerte de su padre. Y aunque los siglos pasaron, la sentencia sigue flotando en sobremesas, en colectivos, en talleres, en las colas de los hospitales y hasta en las conversaciones silenciosas que uno tiene consigo mismo cuando llega la noche.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="299" data-oheight="408" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23333/69ffedfb00847.jpg" width="299" height="408"></figure><p>Pero quizás la pregunta ya no sea si el pasado fue mejor. Tal vez la verdadera pregunta sea otra: ¿en qué momento dejamos de tener tiempo?</p><p>Porque si uno mira hacia atrás, <span class="highlight">el siglo XX</span> -con todas sus tragedias, injusticias y desigualdades- parecía transcurrir a otra velocidad. Había espacio para demorarse. Para conversar en la vereda. Para esperar una carta. Para sentarse frente a una radio. Para <span class="highlight">almorzar un domingo</span> sin que un teléfono vibrara cada treinta segundos exigiendo atención.</p><p>Hoy vivimos acelerados. Empujados. Arrastrados.</p><p>En apenas dos décadas, el mundo cambió más rápido que en gran parte del siglo pasado. <span class="highlight">Facebook nació en 2004</span>. <span class="highlight">YouTube</span> apareció en <span class="highlight">2005</span>. <span class="highlight">Twitter </span>en <span class="highlight">2006.</span> <span class="highlight">WhatsApp en 2009</span>. I<span class="highlight">nstagram en 2010</span>. Mercado Libre, que había nacido tímidamente <span class="highlight">en 1999,</span> terminó convirtiéndose en una maquinaria gigantesca capaz de modificar hábitos de consumo, cerrar negocios de cercanía y vaciar lentamente las pequeñas economías barriales.&nbsp;</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1024" data-oheight="614" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23334/69fff2e075116_715_426!.jpg?s=2d5d46d30d454ff64eec3098de41963d&amp;d=1778381537" width="715" height="426"></figure><p>Y <span class="highlight">la inteligencia artificial,</span> aunque comenzó a desarrollarse hace décadas, irrumpió masivamente en la vida cotidiana<span class="highlight"> a partir de 2022</span>, transformando trabajos, sistemas educativos, formas de producción y hasta la manera de relacionarnos.</p><p>Todo ocurrió demasiado rápido.</p><p>Lo que había sido presentado como una revolución para acercarnos terminó, muchas veces, alejándonos. Las redes sociales prometían reencontrarnos con compañeros de escuela, familiares lejanos y amigos olvidados. Pero con el tiempo los algoritmos dejaron de mostrarnos personas para empezar a mostrarnos intereses. Después dejaron de mostrarnos intereses para <span class="highlight">imponer agendas</span>. Y finalmente dejaron de unirnos para clasificarnos.</p><p>Ya no vemos necesariamente lo que ocurre. Vemos lo que alguien <span class="highlight">decidió</span> que debemos mirar.</p><p>Y mientras tanto, la vida cotidiana se volvió una cinta transportadora de <span class="highlight">ansiedad</span>. El gas aumenta. La energía eléctrica aumenta. El alquiler aumenta. La comida aumenta. <span class="highlight">Todo aumenta menos</span> <span class="highlight">la tranquilidad</span>. Entonces las personas viven corriendo detrás de obligaciones que nunca terminan. Endeudadas. Asfixiadas. Cansadas antes de empezar el día.</p><p>Quizás por eso la crueldad contemporánea se volvió tan silenciosa.</p><p>Porque en otros tiempos existían redes comunitarias más visibles. <span class="highlight">El club. El vecino. El almacén. </span>La mesa familiar. El sindicato. La parroquia. La esquina. Lugares donde todavía sobrevivía cierta noción de comunidad. Hoy el <span class="highlight">individualismo</span> parece haber ganado la batalla cultural. Y Mendoza no escapa a eso.</p><p>En la provincia se siente. En los <span class="highlight">jubilados contando monedas</span> en una farmacia. En familias enteras haciendo rifas para comprar medicamentos. En personas con discapacidad obligadas a justificar permanentemente su dolor frente a oficinas que recortan prestaciones.</p><p>En comerciantes históricos que bajan persianas porque no pueden competir contra gigantes digitales que venden desde depósitos automatizados mientras los barrios se van quedando sin rostros conocidos.</p><p>Todo parece más eficiente. Pero también más frío. Y entonces volvemos a preguntarnos: <span class="highlight">¿todo tiempo pasado fue mejor?</span> Tal vez no.</p><p>El pasado también tuvo dictaduras, censuras, hambre, persecuciones y desigualdad. Sería ingenuo <span class="highlight">romantizarlo</span>. Pero sí existía, quizás, una percepción distinta del tiempo humano. La vida no estaba completamente <span class="highlight">colonizada por la urgencia</span>.</p><p>La pandemia terminó de desnudar esa transformación.</p><p>El mundo se detuvo durante más de un año. Las calles vacías. Las persianas cerradas. Los <span class="highlight">abrazos prohibidos</span>. Millones encerrados esperando instrucciones. Y mientras gran parte de la humanidad tenía miedo, perdía trabajo o enterraba familiares, las grandes fortunas crecían de manera obscena.</p><p>Diversos informes internacionales señalaron que durante la pandemia las riquezas de los multimillonarios aumentaron de manera extraordinaria, mientras millones de personas caían en la pobreza.</p><p>La pausa global no detuvo el sistema. Lo fortaleció.</p><p>Y quizás allí apareció otra angustia moderna: la sensación de que incluso las <span class="highlight">tragedias colectivas</span> terminan siendo <span class="highlight">oportunidades de negocio</span> para unos pocos.</p><p>Ahora se suma otro temor: la incertidumbre permanente. La amenaza de guerras globales. Discursos presidenciales que hablan de conflictos internacionales como si fueran <span class="highlight">videojuegos geopolíticos</span>. Virus. Crisis sanitarias. <span class="highlight">Inteligencia artificial</span>. Desinformación. Todo mezclado en una misma corriente inagotable de noticias que no dejan espacio para procesar nada.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1024" data-oheight="538" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23335/69fff32ec36fe_715_373!.jpg?s=0671f3c00a704e9bd2d48a12e20f8e58&amp;d=1778381616" width="715" height="373"></figure><p>La humanidad tiene <span class="highlight">más tecnología</span> que nunca. Pero también <span class="highlight">más insomnio</span>. Más conexión. Pero <span class="highlight">menos encuentro</span>. Más comunicación. Pero menos diálogo.</p><p>Y Mendoza, con su ritmo históricamente más pausado, también empieza a sentir esa transformación. Las conversaciones duran menos. Las mesas familiares se interrumpen por pantallas. Los comercios tradicionales desaparecen. Las ciudades crecen, pero <span class="highlight">la sensación de soledad</span> también.</p><p>Quizás el problema no sea la tecnología. Sería absurdo negarla. Gracias a ella hoy podemos acceder a conocimientos, comunicarnos instantáneamente o salvar vidas con avances médicos impensados décadas atrás.</p><p>Pero también aparece una preocupación cada vez más concreta: el avance de la <span class="highlight">inteligencia artificial</span> sobre millones de <span class="highlight">puestos de trabajo</span> en todo el mundo. Profesiones enteras comienzan a verse amenazadas por sistemas automatizados capaces de reemplazar tareas humanas en oficinas, industrias, medios de comunicación, atención al cliente e incluso actividades artísticas. Y mientras las grandes corporaciones <span class="highlight">celebran la reducción de costos</span> y el aumento de productividad, millones de trabajadores <span class="highlight">observan con incertidumbre</span> un futuro donde el empleo estable podría convertirse en un privilegio.</p><p>La nostalgia como refugio</p><p>Tal vez por eso también crecieron, en los últimos años, páginas de Facebook y cuentas en distintas redes sociales dedicadas exclusivamente a <span class="highlight">publicar fotografías antiguas</span>. Imágenes de barrios de tierra. De chicos jugando en la vereda. De mesas familiares interminables. De <span class="highlight">almacenes de esquina</span>. De colectivos repletos pero silenciosos. De padres trabajando. De abuelos sonriendo sin apuro. Escenas simples. Cotidianas. Humanas.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="258" data-oheight="193" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23336/69fff35c56cb2.jpg" width="258" height="193"></figure><p>Y debajo de muchas de esas imágenes aparece casi siempre la misma frase:&nbsp;</p><h3 class="background-sixth-color-box">"Éramos felices y no nos dábamos cuenta".</h3><p>La frase se repite como una necesidad colectiva. Como si millones de personas buscaran refugiarse, aunque sea unos segundos, en una época donde la vida parecía <span class="highlight">menos hostil.</span> No necesariamente más fácil. <span class="highlight">Pero sí más cercana</span>. Más tangible. Más lenta.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1206" data-oheight="1058" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23337/69fff3769e921_715_624!.jpg?s=022bd8b2f7413a3ba104d374edc48b86&amp;d=1778381688" width="715" height="624"></figure><p>Porque muchas de esas fotos muestran algo que hoy parece escaso: <span class="highlight">tiempo compartido sin pantallas</span>. Conversaciones sin interrupciones. Infancias sin algoritmos. Familias reunidas sin necesidad de fotografiar cada instante para demostrar que fueron felices.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="200" data-oheight="250" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23338/69fff5d19f4d9.jpg" width="200" height="250"></figure><p>Quizás por eso generan tanta emoción. Porque esas imágenes antiguas no sólo muestran el pasado. También muestran todo aquello que el presente fue dejando atrás en nombre de la velocidad, la productividad y la hiperconectividad.</p><p>"Todo concluye al fin"</p><p>La canción <span class="highlight">Presente</span> (El momento en que estás), escrita por <span class="highlight">Vox Dei</span> y publicada en 1970 dentro del álbum Caliente, parecía hablarle al tiempo mucho antes de que la nostalgia se volviera refugio.</p><figure class="vsmwidget widget-type-youtube"   ></figure><p>"Todo concluye al fin, nada puede escapar". Lo que en aquellos años sonaba a <span class="highlight">filosofía juvenil</span>, hoy se escucha casi como <span class="highlight">una advertencia melancólica</span>: la certeza de que también terminaban las sobremesas largas, las veredas llenas de chicos, los barrios sin rejas y aquella sensación simple de estar juntos sin mirar una pantalla.</p><p>



</p><p>Tal vez por eso, cada vez que vuelve esa canción, no vuelve solamente la música. Vuelve una época.</p><p>El problema tal vez sea otro: haber confundido velocidad con felicidad.</p><p>Porque el progreso técnico no necesariamente trae <span class="highlight">bienestar humano</span>. Y una sociedad que naturaliza el sufrimiento de sus jubilados, que mira hacia otro lado frente a la enfermedad o que convierte a las personas en simples consumidores permanentemente estimulados, termina perdiendo algo más profundo que el confort. <span class="highlight">Pierde sensibilidad</span>.</p><p>Por eso la vieja frase de <span class="highlight">Jorge Manrique</span> sigue resonando siglos después. No porque el pasado haya sido perfecto. Sino porque quizás todavía conservaba algo que hoy parece extinguirse lentamente: el derecho humano a vivir sin sentir que <span class="highlight">el mundo nos corre detrás</span> con un látigo invisible.</p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/17/17503/6815c253aaa08_800_!.jpg?s=d8a7894d240696e308695ea481b514d6&amp;d=1778295600" type="image/jpeg" length="0"/>
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			<title>Eva Perón: el nacimiento de una mujer que todavía incomoda </title>
			<link>https://portada.com.ar/opinion/eva-peron-el-nacimiento-de-una-mujer-que-todavia-incomoda-al-poder/</link>
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			<pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 16:25:12 GMT]]></pubDate>
			<description>El 7 de mayo de 1919 nacía en Los Toldos María Eva Duarte. Apenas treinta y tres años después moriría convertida en un mito político, social y cultural imposible de borrar. Desde entonces, su cuerpo fue secuestrado, profanado y escondido durante años; su memoria atacada con un odio que todavía persiste. En esta nota, el nacimiento de Eva Perón y el paralelismo inevitable con el ensañamiento político y mediático sufrido por Cristina Fernández de Kirchner: dos mujeres que desafiaron privilegios y despertaron un resentimiento visceral en los sectores más acomodados de la Argentina.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 >A 107 años del nacimiento de Eva Duarte, la historia de una mujer que pasó de la pobreza a la inmortalidad popular, y el odio persistente de una burguesía que jamás le perdonó haberles dado dignidad a los humildes</h3><p>Hay nacimientos que son apenas un dato civil. Y hay otros que terminan modificando la historia de un país. El de <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=43002&amp;s=928139a578eccb2f7d0d6c779744720c" target="_blank">María Eva Duarte</a> fue uno de ellos. Nació el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, bajo el signo de Tauro. Hija ilegítima en una Argentina profundamente conservadora y cruel con los pobres, con las mujeres y, sobre todo, con los hijos "naturales", Evita conoció desde chica el desprecio de clase. <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44513&amp;s=9f988962aa0f3cf2ebf751f8e8a81a12" target="_blank">Conoció la humillación antes que los privilegios</a>. Supo lo que era entrar por la puerta de atrás. Supo lo que era el silencio obligado de los humildes. Y tal vez por eso jamás romantizó la pobreza.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="272" data-oheight="183" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23309/69fe1d0eb5469.jpg" width="272" height="183" ><p>Eva Perón: el nacimiento de una mujer que todavía incomoda.&nbsp;</p></figure><p>Cuando llegó a Buenos Aires siendo apenas una adolescente, no llegó desde el privilegio sino desde la <span class="highlight">intemperie</span>. Fue actriz, locutora, trabajadora de radioteatro. Construyó sola un lugar en una sociedad donde las mujeres pobres tenían destinos ya escritos por otros.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3><img src="https://portada.com.ar/files/image/22/22169/69a7795f447b8_190_107!.jpg?s=54db6833c8b41693931a84e4d98b5169&d=1777163666"  width="190" height="107"  border=0  alt="Marta Ezcurra: La ejecutora de intervenir, desmantelar y disolver la Fundaci&oacute;n Eva Per&oacute;n"  id="imgv17889v448" srcset="https://portada.com.ar/tools/image.php?id=22169&p=/files/image/22/22169/69a7795f447b8.jpg&w=190&h=107&s=54db6833c8b41693931a84e4d98b5169&dpr=2 2x">General <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44027 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody1" data-bind="innerHTML=3-44027-headlinevsminteriorbody1"><a   href="https://portada.com.ar/general/marta-ezcurra-la-ejecutora-de-intervenir-desmantelar-y-disolver-la-fundacion-eva-peron/">Marta Ezcurra: La ejecutora de intervenir, desmantelar y disolver la Fundación Eva Perón</a></h2></section></aside><h2 >Hasta que apareció Juan Domingo Perón</h2><p>Y con él apareció algo mucho más peligroso para las clases dominantes: la posibilidad de que los de abajo dejaran de agachar la cabeza.</p><h2 >La mujer que convirtió el amor popular en justicia social</h2><p>Evita entendió algo que las élites jamás pudieron comprender: que <span class="highlight">la dignidad no era caridad</span>. Por eso creó hogares, escuelas, hospitales, policlínicos, colonias de vacaciones y barrios enteros. Por eso impulsó el voto femenino. Por eso abrazó a los trabajadores, a los ancianos y a los niños como prioridad política y humana.</p><p class="quote" >Donde hay una necesidad, nace un derecho.</p><p>Y allí comenzó también el odio.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="875" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/18/18092/683cca0c0caae_715_1050!.jpg?s=38c70fbafcc8cc550875cc2700d3a940&amp;d=1748814349" width="715" height="1050"></figure><p>Porque la Argentina oligárquica podía tolerar un pobre obediente, pero no podía soportar un humilde orgulloso. Mucho menos una mujer joven diciéndoles a los poderosos que debían compartir privilegios.</p><h3 class="background-sixth-color-box">El problema nunca fue solamente Evita. El problema era lo que representaba: la irrupción de los invisibles en el centro de la historia.</h3><p>La <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44027&amp;s=a4797384658b070a8452b9e4780f1b60" target="_blank">Fundación Eva Perón</a> llegó a construir una estructura social gigantesca. Miles de máquinas de coser, juguetes, camas, remedios y viviendas fueron entregados en una época donde el Estado empezaba a mirar a quienes nunca había mirado. Y sí, había lujo en algunas obras impulsadas por Evita.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="363" data-oheight="720" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23322/69fe23cf2efff.jpg" width="363" height="720"></figure><h3 >Porque ella sabía lo que significaba no tener nada.</h3><p>Uno de los ejemplos más simbólicos fue el Hogar de la Empleada, construido con mucho lujo y detalles, para trabajadoras domésticas que llegaban del interior y muchas veces eran explotadas o vivían hacinadas. Allí había habitaciones dignas, comodidades impensadas para la época y hasta un piso destinado a jóvenes próximas a casarse, le llamaban el piso de las casamenteras . Aquello escandalizaba a los sectores acomodados: no podían aceptar que una empleada doméstica tuviera acceso a belleza, descanso o bienestar.</p><p>Como si la dignidad fuera un privilegio reservado para pocos.</p><h2 >La muerte de Evita y el odio sin límites</h2><p><a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=43002&amp;s=928139a578eccb2f7d0d6c779744720c" target="_blank">Eva Perón murió el 26 de julio de 1952</a>, a los 33 años, víctima de cáncer.</p><p>El dolor popular fue inmenso. Multitudes interminables desfilaron para despedirla. Pero mientras millones lloraban, comenzaron a aparecer pintadas infames en algunas paredes de la Argentina: "<span class="highlight">Viva el cáncer</span>". </p><p><span class="highlight"></span></p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="300" data-oheight="165" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23316/69fe1e4957c56.jpg" width="300" height="165"></figure><p>Aquella frase quedó como una de las expresiones más brutales del <span class="highlight">odio de clase</span> en la historia argentina.</p><p>No era solamente rechazo político. Era resentimiento social. Era <span class="highlight">misoginia</span>.</p><p>Era el castigo simbólico hacia una mujer que había roto el orden establecido.</p><p>Y después vino algo todavía más oscuro.</p><h2 >El cuerpo secuestrado</h2><p>El cuerpo de Evita fue embalsamado por el doctor español Pedro Ara. La técnica utilizada fue considerada una de las más extraordinarias de la historia de la tanatología moderna. Su conservación alcanzó un nivel de perfección pocas veces visto en el mundo.</p><p>Pero ni siquiera muerta pudieron dejarla descansar.</p><p>Tras el <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=39623&amp;s=355e20f01821bf38ed79302f10995088" target="_blank">golpe militar de 1955</a>, la dictadura que derrocó a Perón <span class="highlight">secuestró el cadáver</span>. Durante años, el cuerpo de Eva Perón desapareció.</p><aside class="piece interiornews"><section class="piece interiornews l30 padding bglight"><h3 class="piecetitle">TE PUEDE INTERESAR</h3>Opinión <h2 class="title" vsmot=3 vsmid=44318 vsmfld="headline" vsmeol="text"  vsmcot="27" vsmcfixed="interiornews" vsmcvariable="vsminteriorbody2" data-bind="innerHTML=3-44318-headlinevsminteriorbody2"><a   href="https://portada.com.ar/opinion/traicion-a-la-patria-el-bombardeo-a-rio-colorado/">Traición a la Patria: El bombardeo a Río Colorado</a></h2></section></aside><p>Fue ocultado, trasladado clandestinamente, sometido a humillaciones,&nbsp; y profanaciones. Distintos testimonios históricos hablaron de quemaduras de cigarrillos, maltratos e incluso abusos sobre el cadáver.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1280" data-oheight="930" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23321/69fe20c9b2588_715_517!.jpg?s=5435d829b050458b24be34aa58c1ef88&amp;d=1778262219" width="715" height="517"></figure><p>Durante un tiempo, el cuerpo permaneció escondido en el entonces edificio de Obras Sanitarias de la Nación, hoy AySA, uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires. El odio había llegado a un nivel enfermizo.</p><p>Porque para ciertos sectores, Evita no debía existir ni viva ni muerta.</p><p>Finalmente, el cadáver fue enviado clandestinamente a Milan bajo nombre falso y enterrado allí durante años hasta ser restituido a Perón.</p><h3 class="background-sixth-color-box">Ni siquiera pudieron derrotarla escondiendo su cuerpo. Porque Evita dejó de pertenecer a la biología para convertirse en símbolo.</h3><h2 >Evita en Mendoza</h2><p>Las giras de Eva Perón por el interior marcaron a fuego a muchas provincias argentinas, entre ellas Mendoza.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1200" data-oheight="630" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23319/69fe2038370e8_715_373!.jpg?s=5d07cad4109bdcb31007f845ce3a3e5f&amp;d=1778262073" width="715" height="373"></figure><p>Los relatos de época recuerdan trenes repletos de <span class="highlight">trabajadores</span> esperando verla pasar. Escuelas hogar acondicionadas para su visita. Mujeres humildes acercándole cartas. Niños vestidos especialmente para recibirla.</p><p>Evita entendía algo esencial: el interior profundo existía. No era una postal. Era pueblo.</p><p>Y muchas de esas obras sociales sobrevivieron incluso al odio posterior que intentó borrar toda huella de su paso.</p><h2 >La mujer que quiso desmantelar a Evita</h2><p>Tras el derrocamiento de Perón, una de las figuras más activas en el desmontaje de la obra social vinculada al peronismo fue <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44027&amp;s=a4797384658b070a8452b9e4780f1b60" target="_blank">Marta Ezcurra</a>, referente <span class="highlight">antiperonista</span> que participó activamente en la intervención y desarticulación de estructuras ligadas a la Fundación Eva Perón.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="1200" data-oheight="1200" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23317/69fe1e6cc17bd_715_715!.jpg?s=f24286aa84f99db891f6d9b281522e90&amp;d=1778261614" width="715" height="715"></figure><p>Muchos hogares, hospitales y espacios construidos durante aquellos años fueron abandonados, rebautizados o destruidos. Había que borrar a Evita. O al menos intentarlo.</p><p>Y en este mismo medio, en el Diario PORTADA, el 4 de marzo del 2026&nbsp; se publicó una nota especialmente dedicada a la historia, bajo el titulo "<a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44027&amp;s=a4797384658b070a8452b9e4780f1b60" target="_blank">Marta Ezcurra: La ejecutora de intervenir, desmantelar y disolver la Fundación Eva Perón</a>"&nbsp;de su rol político y su participación en el desmantelamiento de gran parte de la obra social impulsada por Eva Perón. Una historia que todavía interpela a la Argentina actual y que invita a comprender hasta dónde puede llegar el odio ideológico cuando se intenta borrar no solamente a&nbsp;una dirigente, sino también la memoria colectiva de un pueblo.</p><h2 >El topo que vino a destruir el Estado</h2><p>Y en esa Argentina donde Marta Ezcurra soñaba con borrar el legado de Eva Perón, muchos sienten que hoy aquella tarea continúa de otra manera. Esta vez, en palabras del propio Javier Milei, con "<span class="highlight">el topo que vino a destruir el Estado desde adentro</span>".</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="320" data-oheight="212" src="https://portada.com.ar/files/image/17/17833/682d53e0e9205.jpg" width="320" height="212"></figure><p>El achique ya no es una consigna abstracta: golpea sobre jubilados, discapacidad, universidades públicas, el CONICET, el <a href="https://portada.com.ar/tools/redirect.php?t=3&amp;i=44409&amp;s=a4fe9227313ced484908d24377b65645" target="_blank">Servicio Meteorológico Nacional</a>, la obra pública, las rutas y la construcción de viviendas.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="900" data-oheight="900" src="https://portada.com.ar/files/image/23/23318/69fe1f3469596_715_715!.jpg?s=6c10bda8056d9ddd5cc8653a485f7f56&amp;d=1778261813" width="715" height="715"></figure><p>Y mientras Evita repetía que "<span class="highlight">los únicos privilegiados son los niños"</span>, muchos observan con ironía amarga que, <span class="highlight">en la Argentina libertaria</span>, aparentemente los privilegiados son Manuel Adorni y los hermanos&nbsp; Milei.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="631" data-oheight="557" src="https://portada.com.ar/files/image/17/17282/6805b9b3c9a1d.jpg" width="631" height="557"></figure><h2 >El paralelismo inevitable con Cristina</h2><p>Décadas después, otra mujer volvería a despertar un odio parecido.</p><p> Cristina Fernández de Kirchner también fue convertida en objeto de persecución política, mediática y judicial. También sufrió niveles de violencia simbólica pocas veces vistos. También fue reducida por sectores del poder a caricaturas cargadas de misoginia. Y también hubo un intento de asesinato. El 1 de septiembre de 2022 le <span class="highlight">gatillaron</span> un arma en la cabeza frente a millones de argentinos.</p><figure class="vsmimage" ><img data- data-owidth="718" data-oheight="1280" src="https://portada.com.ar/files/image/21/21783/6988d7c66ef68_715_1293!.jpg?s=71083315f49470b44eb612a2b95cbc4c&amp;d=1770575816" width="715" height="1293"></figure><h3  class="background-sixth-color-box">El paralelismo no es casual.</h3><p>Porque cuando las políticas de ampliación de derechos son impulsadas por mujeres, <span class="highlight">el odio</span> de determinados sectores <span class="highlight">parece multiplicarse</span>. No alcanza con discutir ideas: aparece la necesidad de destruir moralmente, humillar y disciplinar.</p><p>Con Juan Domingo Perón hubo oposición política.</p><p>Con Evita apareció el desprecio visceral.</p><p>Con Néstor Kirchner hubo confrontación de intereses.</p><p>Con Cristina apareció nuevamente el odio personal, la obsesión, el ensañamiento.</p><p>Porque para ciertos sectores del poder, <span class="highlight">una mujer que conduce</span>, decide y transforma <span class="highlight">sigue siendo intolerable</span>.</p><h2 >La inmortalidad de Eva</h2><p>Evita murió joven. Demasiado joven.</p><p>Pero hay personas que no desaparecen cuando dejan de respirar. Pasan a otro lugar. A la memoria popular. Al símbolo. A la historia sentimental de un pueblo.</p><p>A 107 años de su nacimiento, sigue generando amor y odio con una intensidad que pocas figuras políticas logran atravesar. Y quizás eso explique su verdadera dimensión histórica.</p><p>Los indiferentes no hacen historia.</p><p>Los que transforman la vida de millones, sí. Y Evita la transformó.</p><p>Dicen que cuando los humildes conquistan derechos nace el amor popular.</p><p>Y que cuando los privilegiados sienten amenazados sus privilegios, nace el odio.</p><p>Tal vez por eso, después de más de siete décadas, Eva Perón sigue viva en la memoria de millones. Porque algunos nombres no envejecen. Se vuelven eterno...</p>]]></content:encoded><enclosure url="https://portada.com.ar/files/image/23/23308/69fe1ce8e61ae_800_!.jpg?s=84333b840a0b154233dc925d290dcc6a&amp;d=1778900400" type="image/jpeg" length="0"/>
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