Durante su participación en el programa Muchas Gracias, la abogada Elena Quintero se refirió al fallo de la justicia por la demanda realizada por la familia de Florencia Romano.

La letrada explicó que “el valor vida, no se puede cuantificar en una demanda civil. Lo que se va a pagar son las pérdidas de chance que hubiera tenido esa persona. Y para eso, el juez se va a valer de distintas circunstancias como la edad, el nivel de estudio, etcétera. Para esto, existen fórmulas que el juez utiliza para calcular cuánto se debe pagar por la pérdida de chance. Ningún caso es igual y no significa que lo que dé ese cálculo se vaya a pagar”.

A su vez, Quintero explicó que “está el daño moral que esta pérdida le causó a la familia. El daño moral es un daño espiritual que sufre la persona por la pérdida que se le provocó. Entonces no se puede cuantificar y es el juez el que determina según su criterio, cuánto se paga por ese rubro”.

Y ese daño moral, “también se puede ver reflejado en la salud psíquica y eso sí está cuantificado y se debe demostrar en el expediente y se cuantifica La pérdida de chance de vida y el daño a la salud psíquica se puede reclamar monetariamente”, detalló la abogada.

Por otra parte, Elena explicó que “cualquiera de las dos partes pueden apelar el monto decidido por la justicia”, que en este caso es de 12 millones de pesos, cuando los abogados de la familia calcularon 300 millones de pesos.

Desde su perspectiva, Elena Quintero consideró razonable el fallo de la jueza por el monto pero también porque no se dejó influir por la defensa del gobierno y lo consideró responsable de la muerte de Florencia Romano.

“Cuando una persona reclama daños y perjuicios, hay ciertos rubros que deben estar acreditados, como por ejemplo el daño psicológico”, manifestó Quintero.

Ahora habrá que ver qué se define en segunda instancia pero tiene la posibilidad de ir a la Corte y luego de cumplidos los plazos se ejecutará la sentencia y el Estado deberá pagar a la familia de Florencia.

Por otro lado, la abogada habló sobre la cantidad de hechos que no se denuncian porque “la cantidad de cosas que tiene que hacer la persona para acceder a nada, hace que directamente no denuncie los robos, por ejemplo. Encima tenemos estadísticas falsas porque no reflejan lo que le pasa a la gente”.