Las razones para esperanzarse sobran, sin querer sonar demasiado optimista, si comenzamos a analizar los datos de los organismos confiables. Así comenzó su columna para Muchas Gracias el analista en política económica Juan Manuel Gispert quien amplió los detalles de estos datos.

Hay una escuela de la economía que tiene que ver con el liberalismo que cuando habla sobre el mercado internacional dice que cada país debe dedicarse a lo que más y mejor tiene, dijo Gispert quien agregó que en este marco lo que nos hace únicos es que consumimos mate por ende mayor consumista per cápita de termos, mientras que en mates, Argentina y en general la región también producen bastante. Lo cierto es que si nos referimos al termo norteamericano Stanley en Argentina hay un alto consumo de estos. Evidentemente la compra de estos productos, tiene que ver más con una cuestión de estatus que con las condiciones técnicas del producto, explicó el analista.

Los termos argentinos tienen mayores ventajas competitivas que el termo Stanley, dijo el analista, al tiempo que se preguntó por qué comprar algo norteamericano entonces. Jauretche en uno de sus libros, sostuvo que “una de las zonceras más grandes de la Argentina es civilización y barbarie”, y explicó el concepto del escritor.

Hay crecimiento de industrias, más inversiones este año que en el 2018 -antes de la pandemia-, se está recuperando levemente el poder adquisitivo, son algunas de las razones que expresa Juan Manuel como argumentos para tener esperanza, aunque todo esto no sirva para que muchos Argentinos piensen que podemos estar mejor.

“Si uno cree que un país está mejor o peor por un PBI per cápita es un error”, sostuvo Gipert.

Argentina es el único país que tiene centros de investigaciones de los más importantes de América Latina junto a ser la segunda economía más importante y formada de la parte sur del continente, somos el único país que podemos productor de software y fábrica de satélites, entre otros aspectos que destacó el analista, además de destacar lo importante del sistema educativo de nuestro país también con el alcance del Estado Nacional en las oportunidades de perfeccionamientos en el exterior a través de becas.

De aquí nace una reflexión sobre la mirada sesgada sobre la realidad, entre quienes pregonan el mendoexit, no como una mirada orgullosa del mendocino, sino más bien con una mirada despectiva del argentino.

A modo de reflexión concluyó que “Los datos muchas veces no alcanzan los datos para entender, sino tenemos que saber quienes somos para poder tener una charla mas adulta”.