Política

El peronismo, ese fenómeno brillante.

Erradicar la pobreza. Una obligación moral, un deber de la política, decía el documento firmado hace 28 años atrás por la Organización de Naciones Unidas.

Entre sus consideraciones, destaca que resulta inadmisible que con los avances  tecnológicos y científicos de producción,  aún existan diferencias tan amplias entre los que gozan de todo lujo y los que ni siquiera tienen acceso al agua. Por eso hoy, 17 de octubre, la ONU consigna el día de la erradicación de la pobreza.

Muchos años antes, también 17 de octubre, una movilización inesperada puso de manifiesto una decisión popular. Obreros, trabajadoras, sub ocupados, empleadas y desposeídos ocuparon un rol protagónico en la escena política de Argentina, que hasta entonces los tenía postergadas cuando no, olvidados.

En aquella jornada, pidiendo por  la libertad de su líder, el Coronel Perón, comenzó a conjugarse  lo que es una Nación en el sentido completo del término.

Perón, como intérprete y conductor de ese fenómeno social, elaboró y construyó un modelo de país, que bien se sintetiza en los tres elementos, esas tres banderas que definen los propósitos del Movimiento  Nacional Justicialista: soberanía política, independencia económica y justicia social.

Explicar al peronismo es una tarea siempre inacabada. Escaparse de las categorizaciones clásicas de la política (capitalismo y marxismo) y evitar analogías con los regímenes fascistas es tan difícil como posible. La historia así lo demuestra

Aquella jornada de la que poco queda por contar, constituye el hito fundacional del peronismo. La lealtad mutua entre un Pueblo y un líder que introdujo a ese pueblo a la intensa vida política de todos y todas.

El sujeto político ya no sería sólo el ilustrado de la élite, el militar consagrado, el patrón de estancia o el burgués citadino.  Y tampoco seguiría relegada la mujer como protagonista activa de una nueva sociedad.

La aparición masiva por las calles de Buenos Aires, de mujeres y hombres, manifestando su rebeldía y su propósito emancipador  alteró el paisaje político y social de toda la Argentina para siempre. La felicidad se tornaba un derecho, no un acto de violenta transgresión.

La pretendida desaparición de este colectivo político, por parte de los sectores concentradores de la economía  -internacional y propia-  y por los representantes de las oligarquías, durante 75 años,  ha provocado incontables hechos trágicos, sin embargo la resiliencia y vitalidad del pueblo peronista está vigente, tanto que  hoy conduce los destinos de la Nación.

Una mayoría que incluye a las minorías. Un espacio amplio que abraza a distintos credos. Un movimiento que oscila pero siempre define su dirección: entender a la Patria como esa extensión geográfica que debe acoger a todas y todos quienes quieran trabajar por una soberana libertad, por una paz concreta y por un porvenir común y ecuánime.

Seguramente 75 años atrás nadie pudo imaginar que refrescarse los pies en aquella fuente serviría hoy como imagen de bautismo para una filosofía política -tan extraordinaria – que  la máxima autoridad mundial de la Iglesia Católica, comulga con ella.

 

La insospechada pandemia, la magnitud de la pobreza y la lacerante discriminación que muchas y muchos siguen padeciendo, conspiran  con los festejos, sin embargo, seguramente y como siempre, el pueblo peronista encontrará la manera y los recursos, las fuerzas y la motivación para que hoy, la Lealtad en estas bodas de brillante, no pase desapercibida.

El acto, esta vez, a través de plataformas digitales, convoca a la participación ingresando al sitio: 75octubres.ar ; aunque muchos suponen que las caravanas serán inevitables.

Sea cual fuese la decisión, desde portada.com.ar instamos a cuidarse, a impedir contactos que acentúen los riesgos de contagios y que toda manifestación refleje el afecto por el otro.

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