por Jorge Gres

Amigos de PORTADA, soy Jorge Gres. Quiero empezar diciendo que ésta va a ser una columna que va a tener mucho que ver con la política, que no va a tener que ver con la discapacidad solamente. Sí vamos a tocar el tema, si es necesario u oportuno, pero básicamente va a tener que ver con la realidad de la Argentina, y Mendoza está jugando un rol importante, en un momento crucial en la Argentina.

La senadora Anabel Fernández Sagasti está siendo crucial junto a un grupo de diputados y senadores nacionales, por ejemplo Paco Durañona, que es senador provincial por Buenos Aires, pero que es un hombre con territorio dentro del PJ, ex intendente y un hombre con un armado político muy interesante, han presentado la intervención de la empresa Vicentín.

Podemos hablar de soberanía alimentaria y de un montón de cuestiones que tienen que ver con el porqué de este momento en la Argentina, ya con más de 90 días de pandemia, donde vamos a estar complicados. por lo menos para mí que estoy en el Chaco y empezamos algo antes.

Debo decirte también a vos estás del otro lado de PORTADA que el Estado está jugando muchas partidas cuando hablamos de Vicentín. Una sí es la soberanía alimentaria, otra es el juego sutil de la venta de la soja y del precio que estipulan los grandes operadores macroeconómicos, defensores del mercado, Cargil y otros tantos, que no te voy a nombrar porque no tiene sentido, que son los que manejan el gran volumen de la soja en la Argentina y los que instalan el precio que después se traslada a los alimentos que vos comés todos los días.

Entonces, cuando hablamos de Vicentín y de la decisión que tomaron Alberto y Cristina, hablamos del precio que te va a corresponder a vos pagar en el momento de bancar la mesa de tu familia post pandemia.

Esa es la discusión que estamos dando en el fondo y que no está muy transparentada. Hoy domingo vas a leer editoriales en los grandes medios que te van a decir que esto es un disparate, que se avasallan los derechos, los poderes y un montón de argumentos leguleyos que no tienen nada que ver con la expropiación, porque en realidad está garantizada por la Constitución Nacional.

En este sentido, la valentía de Fernández Sagasti y el empuje de nuestro presidente permite que logremos poner en valor la dignidad de un pueblo que necesita recuperarse de una u otra manera. Necesita que le dejemos de mentir, que seamos claros, que las reglas estén puestas otra vez del lado del laburante. tenga o no una discapacidad.

Tenemos que empezar a cambiar el paradigma de esta Argentina. La Argentina de estos últimos cuatro años fue la Argentina de unos pocos que se llenaron la boca hablando de inclusión y de un montón de cuestiones.

Tuvimos a Triaca, persona con discapacidad que, y no me olvido nunca, un 25 de mayo permitió que lo subieran alzado al gremio de gastronómicos entre 4 personas. Todos los que tenemos alguna discapacidad física hemos permitido cosas que no están buenas, pero para un Ministro, como era Triaca en aquel momento, no lograr que colocaran una rampa entonces qué esperanza nos queda al resto.

Si te planteo esto para que vos veas donde tenemos que enfocar nuestra mirada cuando miramos. Me parece que la realidad en lo que pensamos y lo que sentimos nos está dando, en la post pandemia sobre todo, que claramente es una gran cagada, la oportunidad de barajar y dar de nuevo. Quizás si hacemos las cosas bien sirva para encontrar una Argentina más justa.

Vas a leer un montón de cosas, vas a encontrar causas judiciales, trabas de todo tipo desde mediáticas hasta denuncias, hasta verseros que van a plantear la defensa de la hegemonía del poder, porque eso es el poder y se defiende como tal. Se defiende con sobres, con manejos, con la tan mentada corrupción que dicen combatir y es la que terminan usando cuando ya no les quedan recursos.

Lo vas a empezar a ver hoy domingo. Acordate, te lo decimos acá en PORTADA, mi nombre es Jorge Gres. Estate muy atento, abrí los ojos porque quizás la próxima nota que leas hable de lo que te estoy contando, porque el mundo está cambiando y no por la pandemia