Por: Ariel Robert – Pablo Núñez

 

El mundo vive un momento crítico, donde no sólo está en riesgo la vida tal como la conocemos, sino que la pandemia ha puesto en jaque al futuro mismo, no hay proyecto político en el mundo que pueda predecir lo que vendrá en lo inmediato.

Mendoza no es ajena a esa realidad.

Desde diciembre de 2019 la provincia vivió varios remezones producto de la falta de planificación estratégica. La imposibilidad de modificar la ley 7722 es una clara muestra.

Nadie en ese momento pudo prever lo que podía suceder unos meses más tarde, lo que sí se pudo hacer y no se hizo es trabajar de manera eficiente en desarrollar un plan estratégico que sirva para el comienzo de un diálogo abierto entre diversos sectores de la sociedad, que permitan instalar el debate y la necesidad de reformular la matriz productiva de la provincia.

Durante la gestión de Alfredo Cornejo, se avanzó con el fracking (denunciado por sectores ambientalistas de no cumplir con las audiencias públicas tal como corresponde), se otorgaron créditos a pymes, aumentó la exportación de vinos, pero –y tal como él mismo lo declaró-  sin un plan estratégico.

Con la política energética en general y minera en particular, no ha sido distinto el diseño político de Mendoza. Los vaivenes y amagues sentaron un antecedente poco propicio para la necesaria inversión en materia minera. Y a la vista está que a pesar de promesas, apoyos del sector privado, nunca se alcanzó un desempeño político acorde a los estándares que tienen los países desarrollados en explotación minera.

Cuando asume  Cornejo a la gobernación, decide mantener en su cargo al Ingeniero Carlos Molina, Director de Minería en la gestión de Francisco Paco Pérez. Y así como no se avanzó en la gestión justicialista, la continuidad del funcionario en la Dirección de Minería, fue una garantía para que no hubiese algún cambio en el área. Las pruebas de la ausencia de éxito es bien elocuente.

Las mesas de diálogos. Los apoyos expresos de importantes sectores. El involucramiento de algunos sindicatos, y la insistencia declamatoria sobre la necesidad de ampliar la matriz productiva, no tuvieron ningún correlato con la posibilidad de poder implementar un desarrollo minero en Mendoza.

Debido a la aparición inesperada de la pandemia, y viendo que a pesar del auxilio financiero que pueda acercar el gobierno nacional, la situación de Mendoza es de una gravedad crítica.

Asimismo, la pandemia opera como alfombra que cubre el pasado reciente, ya que la situación financiera y económica de Mendoza viene en un claro proceso de declive sin necesidad de algún virus desconocido. Basta recordar que la participación de Mendoza en el PBI nacional, se ha reducido a valores inéditos.

Aunque vuelva a ponerse en agenda la necesidad de encontrar una hendija que permita destrabar la actividad minera -demonizada en Mendoza con preocupante eficacia- la ausencia de una estrategia impide contar como en otros lugares con la oxigenación para revertir la asfixia económica.

Es necesario pensar y con premura, qué y cómo hará Mendoza para afrontar lo que viene. Y cuál será su diseño.

Sabemos que minería no, ya que inclusive antes de la frustrada ley 9209 que pretendió modificar la 7722, y también durante la gestión del actual diputado nacional Cornejo, la minera rusa San Jorge cerró  hasta sus oficinas, aludiendo que el Gobierno no tenía voluntad para propiciar la inversión de la minera.

Las cámaras y agremiaciones empresarias, dieron su apoyo de comienzo a fin a la gestión del ex gobernador Cornejo, aplaudiendo con énfasis las coincidencias discursivas (ideológicas) señalando que el Estado debe reducir sus facultades y concentrar su rol como articulador y promotor de la inversión privada. Pero la prolijidad y austeridad no se reflejan en las cuentas de las arcas del Estado, hoy. Y si bien la pandemia acentuó de modo rotundo la crisis, no ha sido el factor primigenio.

Mendoza naufraga en el presente y la inestabilidad de la balsa y ausencia de remos no promete un futuro promisorio.

Tarde para lágrimas, pero oportuno para hacer lo que no se hizo en cuanto a elaborar una estrategia seria, amplia, intelectualmente generosa pero factible.  Eso, sin dudas, es lo que esperamos anuncie el actual Gobernador este primero de Mayo, algo que insinuó en la conferencia de prensa del 27 de abril.

Nuestro hoy es aquél futuro que no se planificó. Y a la vez, este presente también requiere del cumplimiento de todos los sectores, pero fundamentalmente de quienes tienen capacidad, por un lado, y obligaciones incumplidas.

Lo inusitado de esta pandemia y a lo que nos ha obligado, no debería impedirnos acicatear la esperanza en las propuestas que podrá hacer Rodolfo Suárez en la Asamblea Legislativa que dará apertura al periodo de sesiones Ordinarias este viernes.

Asimismo, para poder sostener con sensatez la expectativa, debemos considerar que la vinculación esencial entre el sector privado y el Estado, es que cada cual cumpla su principal rol.

Desde PORTADA, como medio de comunicación perteneciente al sector privado, instamos para que la constitución de todo acuerdo “público-privado”  que pueda alcanzarse, se haga con pública transparencia y suficiente publicidad.

Exhortamos a todos los sectores para que sólo se admita en la constitución de esas mesas, a empresas que a Enero del 2020 no presenten deudas con los estados municipal y provincial.

De ninguna manera esta inquietud apunta a censurar ni a cercenar la participación de alguien, sólo quisiéramos saber que los Empresarios que le adeudan al erario público más de $100.000.000, sin que puedan justificar un impedimento real, se eximan de opinar, y básicamente, no hagan propuestas que luego, ante un posible éxito gozan desde lo individual, pero si no prospera, debemos pagar entre todos.

La Administración Tributaria Mendoza (ATM)  exhibe entre sus deudores a empresas cuyos titulares no podrían justificar la elusión ni dilación del pago de impuestos.

Sea un Consejo Asesor Privado o un instituto más amplio y participativo, debe estar conformado por Dirigentes y Representantes que hagan coincidir sus discursos con sus acciones. Indispensable para pensar en desarrollar una estrategia que no nos vuelva a encontrar tan debilitados como hoy ante un acontecimiento fortuito.

Hasta sería alentador saber que en los anuncios del Primero de Mayo en la Legislatura provincial, el Gobernador pueda decir que así como la sociedad mendocina ha tenido un comportamiento ejemplar y eso ha permitido acelerar la reanudación de las actividades productivas, pueda decir que los deudores, y principalmente los grandes deudores que tienen vital responsabilidad y participación en esa deuda de más de cien millones de pesos, han decidido privilegiar el Compromiso con su comunidad, sobre el interés individual y sectorial.

De ninguna manera utópico. Luego de observar el comportamiento social, la relación de los distintos actores de la política fáctica, nacional, provincial y municipal, y haber logrado índices envidiables para mitigar la pandemia, bien pueden aquellos morosos voluntarios imitar esta conducta tan halagüeña

Ninguna revolución, ni sencilla ni compleja, nos ha traído hasta aquí algún beneficio. Apelar a los hitos de la historia, no nos ha sido útil a la hora de repetirlos, por lo que, como homenaje a nuestra rica historia y para que el futuro no vuelva a convertirse en un presente triste e insolvente, esta circunstancia tan singular puede ser el principio de un verdadero y genuino acuerdo entre todos los sectores. Pero antes de sentarnos a la misma mesa, hagámoslo habiendo depuesto mezquindades materiales, intelectuales y por qué no, espirituales.