Este primer artículo servirá para abrir una serie de evaluaciones, en las que iremos dando cuenta de las distintas circunstancias que viven los ciudadanos y ciudadanas de la provincia de Mendoza, procurando despojarlos de miradas interesadas coyunturales.

Pretendemos recabar datos, testimonios y aspectos relevantes que puedan contribuir a entender lo complejo de esta problemática, y a la vez advertir qué hace la Política (con mayúsculas) para desbaratar el entramado delictivo que mantiene a gran parte de la sociedad bajo amenaza.

Comienzo por un lugar que conozco bien y por el cual siento gran afecto. Nací y crecí en el Barrio Beghín, en Carrodilla, Luján de Cuyo y es la Comisaría 47 quien tiene el desafío y responsabilidad de servir a ese y a muchos otros barrios y conglomerados urbanos aledaños.

Sobre Calle San Martín la Comisaría 47 tiene bajo su órbita jurisdiccional desde la Calle Carrodilla, al norte y calle Zapiola al sur; y desde la propia calle San Martín al oeste hasta Vieytes, al este, extensión que supera al Acceso Sur (hacia el este) participando de la zona denominada triple frontera en la que convergen los departamentos de Luján de Cuyo, Maipú y Godoy Cruz.

Dato sustantivo y preocupante. El Comisario Malossi que estaba al frente de la comisaría 47 fue pasado a disponibilidad por cuestiones de salud. Lo subrogó el Subcomisario Gallardo, quien ahora está aislado debido a la detección de un caso positivo entre sus efectivos. Esto produjo además el aislamiento de 23 (veintitrés) efectivos de los 30 que comprende. O sea, desde hace dos semanas apenas 6 personas deben realizar la tarea que habitualmente efectúan 30.

En cualquier repartición, empresa o entidad, se arbitran reemplazos cuando se trata de tareas esenciales, algo que no ocurre con esta Comisaria, que tiene por responsabilidad garantizar la seguridad en más de 50 barrios.

La cantidad de personal es peor que insuficiente, y cuando indagamos sobre los recursos con los que cuentan, vemos que la carencia es preocupante. Un móvil solamente. Las bicicletas no están en servicio y cuentan con apoyo ocasional con dos efectivos de la división canes que prestan servicio en el Barrio Los Olivos y un patrullaje rotativo de la UEP (Unidad Especial de Patrullaje), con un móvil.

En el mismo edificio de la Comisaría 47 funciona la Oficina fiscal, que hoy padece de iguales inconvenientes debido al Covid 19. Junto al Ayudante Fiscal trabajan 12 administrativos, de los cuales  hoy nueve están aislados preventivamente, por lo que el Ayudante Fiscal y sólo dos auxiliares administrativos cubren desde las 8 hasta las 18 la atención al público.

Es de imaginar que esta Comisaría que debe atender una agenda muy exigente debido a la frecuencia de hurtos y robos, además de otro tipo de delitos, está inhiba de cumplir con su tarea de modo eficaz. Dos policías por turno, un Superior en el lugar y un patrullero, por mas idoneidad y vocación que se tenga, no alcanza.

En Carrodilla y sus alrededores el delito aumenta, es más violento y con altos índices de repetición y reincidencia. La respuesta habitual es que la complejidad a la que obedece el crecimiento de delitos impide reducir su incidencia y gravedad, algo que es un argumento de los muchos posibles. La complejidad es indiscutible, como es irrefutable que las autoridades no se ocupan o lo hace de manera estéril. Según pudimos saber, la relación entre el Municipio (en este caso el de Luján de Cuyo)con la Comisaría y la problemática de seguridad de la zona es infrecuente o directamente inexistente. No hay articulación de Preventores y la Comisaría excepto cuando se trata de la parte recaudatoria, siendo que es la zona de mayor densidad demográfica de Luján de Cuyo.

Tal como cualquiera puede imaginar, los datos estadístico que luego arroja el Ministerio Público Fiscal son de aquellos hechos en los que –efectivamente- se realiza la denuncia. Con la carencia de personal tanto en la Comisaría como en la Oficina Fiscal, las víctimas desisten de hacer las denuncias porque les demanda tiempos exagerados poder formularlas y con una consecuencia peor, aún. Especulan que es en vano cualquier denuncia.

Las leyes y la pasión por incumplirlas

Como si gozáramos de tranquilidad total y ausencia delictiva, la Bicameral de Seguridad hace 2 años que no se reúne.

Un órgano que se pensó para que el tercer poder del Estado –único ausente hasta aquél momento sobre la problemática de Seguridad- se involucrara y trabajara con el fin de reducir la inseguridad, no actúa, no funciona. Legisladores del oficialismo y la oposición, diputados y senadores. Todavía  no eligen presidente de la Comisión, cargo que debería ocupar alguien de la oposición.

La Inspección General de Seguridad (IGS) se ha reducido a su tarea administrativa, hasta el día de hoy el mayor partido de la oposición no puede incorporar un miembro en el Directorio, ya que durante la gestión de Cornejo no aceptó los nombres propuestos. Hasta ahora sigue así. Una constante de este y el anterior gobierno en todos los organismos de control.

Consultamos sobre la cantidad de veces que, en el gobierno anterior, el ministro de la cartera visitó la comisaría 47 para tomar contacto con los responsables. La respuesta sirve también para explicar los fenómenos. Jamás el ex ministro Gianni Venier los visitó, algo que nos resultó extraño, ya que solíamos verlo en cuanta reunión social y ágape era invitado.

Descontamos que la gestión, una vez mitigados los efectos de esta Pandemia, cambie y se comprometa. El actual Ministro, Raúl Levrino deberá tomar cartas en el asunto y confiamos que así lo hará, conforme a su experiencia y dominio en la materia.

 

Dr. Emilio Caram

Abogado y Escritor

Presidente Centro de Estudios para el Desarrollo de las Organizaciones Sociales (CEDROS)

Presidente Fundación José Félix Aldao

Ex Director de Apoyo a la Comunidad

Ex Subsecretario de Seguridad Mendoza

Analista sobre Políticas de Seguridad Ciudadana

Analista Político conflictos en Medio Oriente