La adolescencia es una etapa de la vida en la que se adolece(sufrir cierta carencia), cambios hormonales, el carácter, la forma de mostrarse ante los demás y ver la vida. Ya no son los pequeños que se escondían tímidamente detrás nuestro, cuando alguien les decía hola!!! O quería regalarles un caramelo. Ahora son más frontales dicen las cosas como son y ven el mundo de manera muy diferente.
En nuestro tiempo vivíamos más condicionados, expectantes de las decisiones de nuestros mayores, con solo una mirada imponían respeto.
A diario, me topo con personas de mi generación que me dicen, hasta casi los 14 años jugábamos a las muñecas o a los autitos!!!!!, eran épocas maravillosas, hacer tortitas de barro, jugar horas enteras a las cartas, carreritas, los interminables cuentos qué nos relataban los abuelos y tantas aventuras que aún perduran en nuestra memoria, la tecnología no existía pero éramos realmente felices.

Con el incremento de la tecnología, nuestra mente comenzó a abrirse un poco más y a descubrir distintas facetas de las cuales no estábamos acostumbrados, al principio fue difícil adaptarnos pero de a poquito nos vamos familiarizando, descubrimos que tenemos más campo de acción y desde un mismo lugar podemos conectarnos con el mundo, y es por eso que esta nueva generación la tiene mucho más clara. Jóvenes y niños exploran cada formato de este diminuto aparatito llamado celular. Desde muy temprana edad aprenden a usarlo y nos demuestran que es posible lograr modificar nuestras costumbres.

Aunque parecieran estar en su mundo cada vez que miran una pantalla, como padres nos preocupamos, no sabemos si en algún momento pueden ser objetos de engaño. Inexorablemente son épocas distintas, así como nosotros disfrutamos aquellos tiempos, ellos también lo viven a su manera más desenvueltos, aceptando los nuevos paradigmas qué presenta la sociedad. Me siento afortunada de poder disfrutar de esta nueva generación qué nos enseña a descubrir «un nuevo mundo», si bien la tecnología es el centro de sus vidas, podemos ayornarnos a su paciencia por explicarnos cada programa informático que a nosotros nos parece en ocasiones imposible poder aplicar en la vida cotidiana.

A pesar de todo son adolescentes igual que alguna vez lo fuimos nosotros.

Por Carolina Forchino