OPINIÓN

Todo muy superado, muy liberal

En 1982, Spinetta, Charly García y Pedro Aznar escribieron una canción que parecía absurda y fragmentaria. Más de cuarenta años después, ese collage irónico vuelve a interpelar a una Argentina donde el trabajo no alcanza, la soberanía se diluye y el Estado se retira. No hablaban solo de Entel: hablaban de un país.

Adrián Characán
Adrián Characán

"No le debo nada a Entel"

La frase, lanzada casi como un chiste, funcionaba en 1982 como una declaración de principios. Entel era la empresa estatal de telecomunicaciones, símbolo de un Estado presente, imperfecto pero propio. No deberle nada era, en el fondo, no deberle nada al país que se estaba intentando reconstruir tras la noche más oscura.

Todo muy superado, muy liberal

Spinetta, Charly García y Pedro Aznar no estaban escribiendo una consigna partidaria. Estaban poniendo en palabras -y en música - una esperanza: la de un Estado de bienestar posible, la de una vida donde llegar a fin de mes no fuera una hazaña individual sino un derecho colectivo.

Todo muy superado, muy liberal

Cuando en la canción se pregunta ¿te alcanza la renta? , la respuesta es brutalmente honesta: no.¿A quién ?

Y ahí estalla la protesta: "¡Córtenla! ¡Déjennos vivir en paz!"

No era rebeldía adolescente. Era cansancio social.

La protesta como ironía

La genialidad del tema está en su forma. Nada es lineal. Nada es prolijo. Todo parece una sucesión de imágenes sueltas: el supermercado, el vino prestado , hoy ese vino representaría como la clase media y baja argentina tienen sus tarjetas de crédito explotadas ...el peluquín perdido, el teléfono que irrumpe. Pero esa fragmentación es el espejo de un país roto, de una subjetividad atravesada por la incertidumbre.

Cuando dicen "Sáquenla un poquito", no piden desaparecer del mundo. Piden que aflojen. Que dejen respirar. Que no avancen más sobre la vida cotidiana.

Hoy esa frase vuelve a doler.

De Entel a las corporaciones

La ironía histórica es feroz. Entel ya no existe. Fue privatizada en los años noventa. En su lugar llegaron las corporaciones multinacionales: Telefónica y le sucedieron otras , Movistar , Claro, Personal. No hay diálogo posible. No hay opción real. Hay aumentos constantes, servicios que se pagan incluso cuando no funcionan y usuarios cautivos.

El "no le debo nada a Entel" mutó en le debemos todo a empresas que no nos deben nada.

Y mientras tanto, el Estado se corre.

Privatizar es perder soberanía

Con la llegada de Carlos Menem al poder, la privatización de empresas estratégicas se convirtió en política de Estado. Entel fue una de las primeras. Se la fragmentó y se la entregó, entre otros, a Telefónica de España. Es cierto: el sistema se modernizó. Pero la pregunta que nunca se respondió -y que hoy vuelve con más fuerza- es a qué costo.

Todo muy superado, muy liberal

Un país que se siente soberano no puede dejar las comunicaciones en manos extranjeras. No puede resignar YPF, sus yacimientos petroleros ni su energía. No puede entregar las autopistas a concesiones privadas ligadas a familias de poder como los Macri . No puede destruir los trenes ni desmantelar su conectividad.

Cada privatización fue una renuncia política. Una pérdida de control. Un paso más en la cesión de soberanía.

Aerolíneas Argentinas, recuperada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, volvió a estar en la mira. Lo mismo YPF, reestatizada en 2012, pero permanentemente amenazada por los mismos sectores que nunca aceptaron que los recursos estratégicos estén en manos del Estado.

Extractivismo y entrega

La misma lógica se replica con la minería. En Mendoza se otorgan beneficios amplísimos a los inversores mineros . Nadie discute la necesidad de ampliar la matriz productiva. Lo que se cuestiona es hacerlo a precio vil, entregando recursos naturales a cambio de regalías mínimas que no alcanzarían ni siquiera para reparar un daño ambiental posible .

Todo muy superado, muy liberal

Se habla de desarrollo, pero se firma dependencia.

Se promete crecimiento, pero se consolida el saqueo.

Industria que cierra, trabajo que se pierde

Los datos son contundentes. En los últimos meses se perdieron más de 250.000 puestos de trabajo registrados.

La industria y la construcción son los sectores más golpeados. Decenas de miles de pymes cerraron o redujeron personal. Fábricas que tardaron décadas en construirse apagaron sus máquinas en silencio.

La desocupación ronda el 7%, con picos más altos en jóvenes. La informalidad supera el 40%. Y la inflación, aunque desacelerada, sigue siendo cercana al 2,8 % mensual en el mes de diciembre 2025 , golpeando especialmente a alimentos, transporte, energía y servicios básicos.

El salario no alcanza. El trabajo ya no garantiza dignidad.

Un país cada vez menos soberano

La pérdida no es solo económica. Es política y simbólica. Se resigna soberanía energética, comunicacional, aérea. Se aceptan alineamientos externos sin discusión. Se naturaliza que los recursos estratégicos estén en manos privadas o extranjeras.

Un país que no controla su energía, sus comunicaciones, su transporte ni su producción no decide su destino.

El tiempo que pasó y el que no pasó

Pasaron más de cuarenta años desde 1982 hasta este 2026. Cuatro décadas de democracia. Y, sin embargo, la sensación persiste: la cosa sigue igual o peor.

¿Qué habrán pensado aquellos jóvenes Spinetta, Charly García y Pedro Aznar cuando crearon esta canción? Seguramente anhelaban ese Estado de bienestar. Un país donde el trabajo alcanzara, donde el futuro no fuera una amenaza, donde la soberanía no fuera un discurso vacío. En una parte de la canción dicen , el poeta tenía razón , la balsa hay que tomar , ¿esa balsa estaría en Ezeiza ? La migración siempre fue na alternativa en los 80 escapando de la dictadura.

Todo muy superado, muy liberal

O de la hiper inflación de Alfonsín .

Todo muy superado, muy liberal

Quizás en los 90 escapando del neoliberalismo de Menem , en los 2000 huyendo de Fernando de la Rua . 

Todo muy superado, muy liberal

E irónicamente del 2005 al 2015 se invirtió la ecuación , repatriamos científicos , exiliados que volvían a su país .

Todo muy superado, muy liberal

Lo más inquietante no es que el sueño no se haya cumplido del todo.

Lo más grave es que todavía tengamos que explicar por qué ese sueño era legítimo.

Una coincidencia final

La canción se llama "Peluca telefónica".Y como si la historia insistiera en su ironía, el apodo del actual presidente, "el Peluca" , vuelve a cerrar el círculo con una motosierra en mano , como si esa imagen simbólica hiciera que no hagan falta palabras para describir su gestión . 

Todo muy superado, muy liberal

Un gobierno que impulsa la privatización de lo esencial, entrega recursos estratégicos y vuelve a poner al país en venta.

Todo muy superado. 

Muy liberal.

Pero la canción sigue diciendo, más de cuarenta años después, lo que muchos todavía no se animan a decir en voz alta.

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