Milei eliminó el Instituto Nacional de Alimentos y saca controles a importados
Ahora las funciones de registro, control y fiscalización pasarán a SENASA. Además, las mercaderías respaldadas por organismos competentes extranjeros no requerirán trámites previos de incorporación ni autorizaciones adicionales.
El gobierno de Javier Milei oficializó este lunes una reforma profunda en el sistema de control de los alimentos que consumen los argentinos.
Mediante el Decreto 697/2026, se dispuso la eliminación del INAL, Instituto Nacional de Alimentos, cuyas funciones de registro, control y fiscalización pasarán ahora a la órbita del SENASA, Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
La disposición abarca a los productos con certificaciones de países con elevados estándares sanitarios o avalados por el Codex Alimentarius de las Naciones Unidas en todo el país.
La medida modifica el régimen de control bromatológico del Código Alimentario Argentino (CAA).
El texto legal establece que las mercaderías respaldadas por organismos competentes extranjeros no requerirán trámites previos de incorporación ni autorizaciones adicionales.
De acuerdo a los argumentos del decreto, la iniciativa busca eliminar la duplicidad de controles que afectaba a los elaboradores locales de productos procesados.
Hasta la fecha, los artículos terminados contaban con facilidades de ingreso, mientras que las materias primas importadas requerían un proceso regulatorio prolongado ante las autoridades nacionales.
Qué función tenía el INAL
El INAL operaba bajo la Anmat y se encargaba de tres tareas clave:
verificar el cumplimiento del Código Alimentario Argentino (CAA)
autorizar establecimientos y productos
realizar pruebas de seguridad para detectar riesgos sanitarios
Con esta medida, el gobierno de Milei busca consolidar un sistema más simple y previsible y eliminar la duplicación de trámites.
Desde el Ejecutivo explicaron que el traspaso no es casual.
El SENASA cuenta con una infraestructura territorial mucho más amplia que la que tenía el INAL, incluidos laboratorios y un cuerpo de inspectores con presencia en todo el país para controlar la producción primaria e industrial.
Según el decreto, se trata de una cuestión de capacidad operativa instalada.
Con esta reorganización, el Ministerio de Salud dejará la fiscalización operativa para concentrarse en la definición de políticas de alimentación saludable.
Su primer objetivo será impulsar una agenda para reducir el uso de colorantes y saborizantes en alimentos procesados.
Comercio exterior
La reforma también introduce cambios importantes para las empresas y el comercio exterior:
Menos burocracia: se reconocerán por equivalencia las certificaciones de ingredientes y aditivos emitidas por países con controles reconocidos, lo que permitirá evitar trámites duplicados.
Base única de datos: el SENASA centralizará toda la información de productos y establecimientos para mejorar la trazabilidad.
Plazos estrictos: se estableció, por primera vez, un plazo máximo de 45 días hábiles para actualizar el Código Alimentario Argentino, lo que brindará mayor transparencia al proceso.
Importación y exportación: se facilitará el ingreso de alimentos envasados mediante controles posteriores para evitar demoras, mientras que las exportaciones contarán con una certificación única de validez internacional.
Finalmente, el Gobierno sostiene que estos cambios permitirán separar las funciones de control de las de rectoría sanitaria y lograr un sistema que no solo sea más eficiente para el Estado, sino también más ágil para el sector privado.







