Aumenta el uso de plataformas en jóvenes para llegar a fin de mes
El 53% utilizó redes sociales, apps de delivery, Uber, criptomonedas o sitios de apuestas como vía para complementar salarios cada vez más deteriorados.
El deterioro salarial, la caída del empleo formal y la falta de oportunidades empujan a las y los jóvenes hacia formas de "autoempleo" frágil, temporario y sin protección.
Según una encuesta reciente, el 53% utilizó redes sociales, apps de delivery, Uber, criptomonedas o sitios de apuestas como vía para complementar salarios cada vez más deteriorados.
Supervivencia ante la crisis
El modelo económico del gobierno de Javier Milei aceleró las desigualdades estructurales, en un escenario dónde avanza una política de reforma laboral que podría presentarse en las sesiones extraordinarias desde el 10 al 31 de diciembre, ante esta situación crece el temor a una mayor desregulación y retroceso en derechos básicos.
El empleo joven enfrenta una tasa de desocupación que duplica a la media nacional, y con al menos 6 de cada 10 trabajadores se encuentran en la informalidad.
Ante este panorama, una encuesta arrojó un nuevo dato que complementa las estadísticas oficiales: más de la mitad de las y los jóvenes (53%) utilizó en este último tiempo alguna plataforma digital para generar ingresos.
Lo anterior da cuenta de la necesidad de complementar ingresos debido al deterioro salarial y la precariedad de las condiciones de trabajo.
De hecho, un 44% sostuvo que estas plataformas no son la fuente principal de ingresos, sino "algo temporal o complementario".
El 26% de los consultados dijo usar Mercado Libre/FB Marketplace para reforzar ingresos a sus economías domésticas.
También se destacó el uso de redes sociales varias (23%), así como de Apps de delivery (12%) y de transporte como Uber (10%).
Se suman sitios como OnlyFans y Plataformas de freelancing (4%), hasta Criptomonedas (11%) y el uso de sitios de apuestas online (9%), entre los principales.
El informe fue presentado por la consultora Enter Comunicación + Reyes-Filadoro y se realizó en octubre pasado con encuestas presenciales y online a jóvenes de entre 18 y 35 años, en todo el país.
Entre otros aspectos se destacó que el 77% de los consultados consideró que el trabajo ideal debiera tener entre 6 y 8 horas, a la vez que el 50% de los jóvenes que está buscando trabajo siente que la educación "no los preparó adecuadamente para insertarse en el mundo laboral".
Otro punto relevante tiene que ver con el acceso a la vivienda: el 42% de los jóvenes vive con padres y/o familiares. Y si se mira la franja de 25 y 35 años ese porcentaje continúa siendo alto (23%).
Historia de crisis
Las preocupaciones de las y los jóvenes trabajadores parte de la propia realidad así como de las consecuencias ya experimentadas de reformas laborales previas.
En la crisis del 2001 y tras los años de políticas económicas menemistas (flexibilización laboral, reducción de Contribuciones Patronales, privatización de la Seguridad Social, entre otras) la tasa de desempleo para las personas menores de 25 años llegó a un máximo histórico (38%).
Para 2007, en un marco de recuperación de la actividad y generación de más de 3 millones de puestos, ya había caído al 18%.
El período 2016-2019 se advierte que el desempleo volvió a escalar en las y los jóvenes, y para el segundo trimestre de 2019 tocó el 26,0%. Se destruyeron 280 mil fuentes de trabajo registrado privado y la desocupación total pasó de 5,9% a 10,6%.
Actualidad
Si bien el argumento del oficialismo nacional recae en la necesidad de "modernizar" la legislación vigente lo que, sostienen, tendría impacto positivo en la cantidad de puestos de trabajo, lo cierto es que en lo que va de la gestión de La Libertad Avanza (LLA) y pese a los cambios ya implementados desde 2024 con el capítulo laboral de la "Ley Bases", se perdieron más de 220.000 empleos asalariados registrados, un nivel máximo alcanzado por el actual gobierno, con particular destrucción en el sector privado (-138.000 puestos).
Las y los jóvenes son el grupo más afectado por la precarización, que trepó en la primera mitad de este año al 43,3%.
Las condiciones precarias junto con el desempleo y la pobreza de ingresos (se ubicó en 36,7%, llegando a 39,6% en la población joven) acentúan la fragilidad laboral: llegó en las y los jóvenes al 40,7%, frente al 35,6% general.
A su vez, las mujeres jóvenes continúan siendo el grupo con mayores niveles de déficit de empleo, alcanzando el 45,5% este año.
La desprotección laboral atraviesa de forma generalizada a un mercado de trabajo cada vez más fragmentado y heterogéneo. Actualmente en nuestro país al menos 6 millones de personas tienen trabajos desprotegidos, es decir, sin aportes, sin estabilidad, sin capital propio para emprender ni calificación.







