Este 9 de julio no fue uno más, nos encontró en medio de la cuarentena, incertidumbre y marchas que violaron los protocolos sanitarios de aislamiento social y preventivo. Lo notorio, es la no presencia policial o algún tipo de operativo al respecto, situación que sí vimos en el brutal desalojo de trabajadores de la municipalidad de ciudad.

El pasado 5 de julio, medios locales reflejaron el desalojo por parte de la policía de Mendoza, a trabajadores municipales  en plena peatonal, estos trabajadores llevaban varios días reclamando un aumento en sus haberes y mejoras en condiciones laborales.

En consecuencia, de la poca o nula comunicación entre el intendente Ulpiano Suárez y los representantes gremiales, se ordenó desalojar el lugar, vimos imágenes de algunos transeúntes y los mismos manifestantes, como la policía golpeaba y subía a furgones sin ningún tipo de protocolo sanitario, a los trabajadores que luego fueron llevados a distintas comisarías, según Suarez, el origen del operativo de represión fueron las “denuncias de vecinos al 911”.

En una fría tarde, este 9 de julio, y en distintas provincias, se hicieron marchas en reclamo de libertad, con un fuerte reclamo por los sueldos de políticos, en contra de intervención de empresas, y el fin de la cuarentena dictada por el gobierno nacional. También hubo expresiones contra la expropiación de Vicentin,y muestras de repudio al gobierno de Alberto Fernández

Mendoza, también fue escenario de estos reclamos, y en contacto con algunos manifestantes, preguntamos que era realmente lo que reclamaban, algunos comentaron que están hartos de la situación de falta de libertad, otros mencionaron el rechazo a la jubilación de privilegió del ex vicepresidente de la nación Amado Boudou.

Sin entrar en cuestiones políticas o técnicas legales, nos centramos en una situación que no nos es ajena, acorde a que fuimos uno de los pocos medios de comunicación en la provincia, que informamos lo que al comienzo de esta nota reflejamos, el desalojo de personas que reclamaban pacíficamente.

Como si se tratara de una situación espejo, ayer presenciamos una marcha que al menos aquí cumplía en lo formal de pacífica y “espontanea”, mismo escenario, la peatonal mendocina, banderas y camperas, pero la gran diferencia  saltó a la vista.

En la manifestación, se visualizaron personas sin barbijo, la casi nula distancia social y además un dato no menor, la policía nunca montó algún tipo de operativo.

Es claro que desde las fuerzas de seguridad, no existió un ánimo de persuadir a las personas que se manifestaban en el centro mendocino.

Muchos trabajadores fueron presos, e imputados por incumplir con las normas de protocolo sanitario y disturbios, en el kilómetro cero.

Las imágenes fueron tan claras y elocuentes, que el mismo intendente de capital, Ulpiano Suárez, otorgó un aumento de $ 3.000 pesos, tratando de poner paños fríos a un conflicto que mostró la peor del jefe comunal.

Por otro lado, no se consideró la misma forma de proceder para quienes este 9 de julio rompieron la cuarentena, y salieron a reclamar por las calles mendocinas , haciendo caso omiso al distanciamiento social, con el agravante de que la circulación comunitaria es inminente en la provincia de Mendoza.

Mismo escenario, distintas formas de proceder o actuar, no hace mas que seguir diferenciando la calidad de ciudadanos, algunos pueden reclamar, romper las normas, otros «no». 

Por: Fernando Cascino