Entre las idas y vueltas, rimbombantes anuncios, decisiones políticas, impedimentos judiciales, marchas incomprensibles, volvió a ocupar espacio en los sitios, diarios y pantallas de tv el nombre Gabriel Delgado
Quién iba a ser designado interventor de la empresa Vicentin, aquella que fuera escandalosamente beneficiada por las autoridades del Banco Nación durante la gestión González Fraga- Macri, con empréstitos que superaban la capacidad permitida para la entidad y cuyos dineros tuvieron dudosos destinos, fue convocado para conversar sobre biotecnología y las perspectivas del sector agropecuario en la Argentina.
Dentro del ciclo de charlas organizado por el colectivo Diálogo Plural, y en coincidencia con el día del ingeniero agrónomo y del médico veterinario, este espacio político eligió a una figura indiscutida (pero ni médico veterinario ni agrónomo) dentro de la actividad que él mismo prefiere llamar ahora Biotecnología, para abarcar todas las disciplinas que comprenden lo referido al campo y la producción.

Gabriel Delgado ó Roberto Gabriel Delgado –tal como figura en su documento y en sus antecedentes como miembro del INTA y docente- es licenciado en Economía y Doctor en Finanzas especializado en ruralidad y actividades agrarias. Fue secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca durante los dos últimos años de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, aunque su abultado currículum destaca más aspectos técnicos y académicos que políticos. Además es productor.

Sin eufemismos, con un discurso tan explícito como categórico, señala que eso de que Argentina produce alimentos para 400 millones de personas o para 10 países con la demografía del nuestro, es un mito instalado que no responde a la realidad. Indica que la instalación de ese discurso no es un error ni un desliz ingenuo, sino una construcción promovida por el sector que se ve beneficiado desde hace más de un siglo con un desarrollo económico basado en la exportación de granos.
El gran volumen de exportación de alimentos que destaca a la Argentina, lamentablemente, tiene como principal destino engordar y mantener cerdos y peces chinos, no para humanos, situación que nos pone en el último escalón de la cadena, ya que si bien hay valor agregado en la siembra, las mejoras genéticas, la cosecha y la logística, no gana espacio dentro del mercado de consumo de alimentos para humanos, cada vez más demandante de productos agrícolas, ni siquiera en productos elaborados para alimentar mascotas, que requiere de una mayor sofisticación y con precios sensiblemente más atractivos.
De manera didáctica trazó su diagnóstico sobre la involución social que afecta a nuestro país. De un índice que apenas superaba el 4% de personas pobres en 1975 al actual, que supera al 40% obedece a varios factores. El principal responde a los modelos sustitutivos de generar riquezas, al privilegio de lo financiero por sobre lo productivo, y a solidificar la cultura de la “Argentina granero del mundo” a través de todas las élites del poder, desde lo académico, pasando por lo simbólico comunicacional y claro, su corolario económico- productivo desde lo político.
Distinto a la mayoría de los economistas que ocupan espacios en los paneles de los programas de TV, Gabriel Delgado, de manera sintética, explicó desde su perspectiva lo que se puede realizar para ampliar el plato de la balanza que corresponde a las exportaciones, cuestión de cubrir el déficit que hoy es estructural. Fue él quien inspiró al presidente Alberto Fernández en aquello de encontrarle un tándem a “Vaca muerta” con su anverso “Vaca Viva”. Esto refiere, entre muchas otras posibilidades, al proyecto de crianza de cerdos junto a empresas chinas, para luego exportar la carne porcina, con todo el valor agregado que requiere. Además explicó la importancia de que este proyecto contemple que estos emprendimientos se desarrollen en distintas provincias y zonas, capaz de descentralizar las actividades en torno al puerto de Buenos Aires, concentrador voraz y otro actor funamental en el actual esquema económico del país.

Una convocatoria numéricamente exitosa no impidió la formulación de preguntas por parte de los participantes de esta charla que llevó por título “Desafíos del Complejo Bioindustrial Argentino”, que contó con el auspicio de FURDETRA. Al responder sobre la frustrada intervención de Vicentin, sintetizó diciendo que hoy, si llegara al proceso de liquidación , el valor de la Empresa tal como está no excedería los 500 millones de pesos, sabiendo que la deuda que tiene solamente con entes del Estado triplica esa cifra.

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