Género y Diversidad

El cuidado como necesidad, trabajo y derecho humano

El 1 de diciembre es el Día de la Ama de Casa, una fecha que nació como un reconocimiento a las mujeres, pero que aún falta mucho para que el cuidado sea compartido y visibilizado.

El miércoles 29 y jueves 30 de noviembre se realizó en la provincia las "Jornadas de Capacitación en Cuidados y Violencia Política por razones de Género" a cargo de la Secretaría de Género CGT Regional Mendoza y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género - ELA-, con el apoyo de UNICEF Argentina y Luminate.

En el primer día se capacitó sobre la perspectiva de cuidados en la agenda sindical, proponiendo principalmente sensibilizar a toda la esfera gremial de los conceptos básicos vinculados a los cuidados desde un enfoque de género y derechos; y cómo este impacta en el ámbito laboral, para que sindicatos movilicen en su agenda, los cuidados en ámbitos gremiales y de negociación colectiva.

Solo para compartir algunos datos, en Mendoza de los 82 gremios que integran la CGT regional, solo 15 tienen a mujeres en cargos importantes, de las cuales la mayoría rozan la edad de los 50 años, ósea, que a esa edad, sus hijos e hijas ya son grandes, y por lo tanto pueden disponer del tiempo "casi" suficiente para volcarse a la tarea gremial: reuniones, viajes, etc.

Partiendo solo de esta muestra, la sindical, podemos afirmar que el rol del cuidado está cultural, política e históricamente asignado a las mujeres.

¿Qué son los cuidados?

Según el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género - ELA-, el cuidado consiste en el conjunto de actividades rutinarias que proporcionan bienestar físico, psíquico y emocional a las personas y que permiten su reproducción cotidiana.

Es un componente central en la gestión y el mantenimiento de la vida, la salud y el bienestar y por eso es esencial para la existencia misma de las personas y sostenibilidad de la vida.

Sin cuidados no hay reproducción social y sin el no puede existir el sistema productivo ni la sociedad .

Involucra el cuidado directo de personas, el cuidado indirecto mediante el cual se aseguran las condiciones para el cuidado directo (es decir, tareas domésticas como lavar la ropa, limpiar la casa, hacer las compras), las tareas de gestión del cuidado (tales como la supervisión de personas contratadas para brindar cuidados, la planificación de turnos médicos, traslados y logística) y la disponibilidad de tiempo para el autocuidado.

ela.org.ar/wp-content/uploads/2023/06/2022-Por-que-Argentina-necesita-un-sistema-integral-de-cuidados.pdf

El cuidado como una necesidad

Como plantea ELA, el cuidado es una necesidad, y obviamente necesitamos un mundo que cuide más, y en estos momentos, cada vez se cuida menos.

El cuidado como necesidad, trabajo y derecho humano

Esto no quiere decir que las mujeres tengan que hacerlo en su mayoría, ni mucho menos afirmar que biológicamente están asignadas para eso.

Estadísticamente las mujeres le dedican el doble de tiempo, y más, a las tareas de cuidado, con respecto a los varones. Según el INDEC las mujeres dedican entre 4 a 6 horas de cuidado no remunerado a tareas de cuidado, mientras que los varones entre 3 a 4 hs.

Esto incluye el cuidado de hijas e hijos, las tareas de la casa y su planificación: pensar qué hacer de comer, o si falta algún producto, mucha veces lo gestionan cuando están realizando su trabajo formal o informal fuera o dentro de la casa. Sumado a esto, también se les asignan el cuidado de otras personas, como la de adultos mayores, y de personas con discapacidad.

Si nos ponemos a pensar en los trabajos de los varones, ellos no cambian de trabajo a medida que van apareciendo las y los hijos. En cambio las mujeres sí.

Ejemplo: Carmen, 35 años, antes de ser madre tenía un cargo jerárquico de 12 hs, cuando nació su hija, tuvo que poner niñera, para su cuidado. Al nacer su segundo hijo, tuvo que dejar definitivamente ese trabajo, y se incorporó en la docencia que le permitió acomodar horarios. En este cambio, la brecha salarial es notoria, y los cuidados de hija e hijo en tiempo y flexibilidad, también. En cambio su esposo, en todo este proceso, no hizo ningún cambio en su trabajo.

Las condiciones sociales, económicas, culturales y demográficas han cambiado. Una de cada dos mujeres trabajan para el mercado, aumento de las familias monomarentales /parentales, y envejecimiento poblacional.

A pesar de estos cambios, los cuidados se siguen sosteniendo a costa del tiempo, los esfuerzos e intensidad de las mujeres.

Si se suma el trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres, estas trabajan semanalmente 7 horas más que los varones.

Muchas buscan trabajos que les permitan, resolver en tiempo y forma, para poder estar disponibles, es casi como un mandato, esto es para poder ir a buscar las y los hijos a la escuela, o asistir a reuniones escolares, realizar las compras, llegar a hacer la comida, etc.

Es que los trabajos relacionados con el cuidado (empleo doméstico, enseñanza y servicios sociales y salud) están ampliamente feminizados.

Aproximadamente 4 de cada 10 mujeres se insertan en alguna de estas actividades asociadas a los cuidados.


El cuidado como necesidad, trabajo y derecho humano

El cuidado como un trabajo

El cuidado ha sido tratado históricamente como una cuestión privada, es decir, como una responsabilidad principalmente de los hogares, y dentro de los mismos están en un mayor porcentaje las mujeres.

El cuidado como necesidad, trabajo y derecho humano

Por eso que se le asigna el rol de "ama de casa", sin preguntarles, sobre ese sentimiento, el amor para con esa "casa". El amor. Otro tema.

Lo cierto es que en Argentina, todos los 1° de diciembre se celebra el "Día del Ama de Casa". Esta fecha se estableció en 1958 por la Liga de Amas de Casa, una asociación creada un año antes para la defensa de las mujeres trabajadoras que llevaban adelante el cuidado de sus hogares.

El objetivo era homenajear el trabajo diario de todas las mujeres en su casa y con sus familias, y reflexionar sobre esta realidad cotidiana que muchas veces se invisibiliza.

El trabajo no remunerado del hogar, realizado mayoritariamente por mujeres, por el que se producen bienes y servicios esenciales, no es considerado trabajo.

Las "amas de casa" fueron consideradas inactivas por todo el sistema estadístico y de información.

Recién en 1983 se puso en marcha el Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (Sacra) que tenía como propuestas lograr un salario, jubilación, obra social y sindicato para esta agrupación.

Luego, a partir de 2006, "las amas de casa" lograron jubilarse gracias a la ley 24.476, que corresponde a la "Moratoria permanente de autónomos", promulgada por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.


El cuidado como derecho humano

El derecho al cuidado, implica el derecho a cuidar, a ser cuidado/a, al autocuidado y también el derecho a no cuidar.

Para garantizar el acceso a este derecho se requieren políticas públicas que aseguren el tiempo, el dinero y los servicios necesarios para poder cuidar y recibir cuidados independientemente de la condición laboral, la ubicación geográfica, el nivel socioeconómico de las personas.

El enfoque del derecho implica entender al cuidado como una responsabilidad social compartida en lugar de un asunto privado.

El Estado es el garante último de este derecho.

Otros actores como la familia, el sector privado y la comunidad tienen también responsabilidades y el peso de cada uno define la manera en que cada sociedad organiza socialmente el cuidado.

Invertir en cuidados es invertir en generación de empleo

La existencia de políticas y servicios de cuidado le permite sobre todo a las mujeres (en especial a las mas vulnerables) contar con posibilidades de insertarse en el mercado de empleo con mayor intensidad y en mejores condiciones, mejorando el nivel de ingreso y bienestar de los hogares.

En consecuencia aumenta y dinamiza el consumo interno y la producción.

Como resultado se reduce la pobreza.

El cuidado como necesidad, trabajo y derecho humano

El cuidado, proyectos y leyes

Desde la vuelta a la democracia se han presentado año tras año decenas de proyectos de ley sobre cuidados -especialmente para reformar el esquema de licencias-.

Estas iniciativas no logran prosperar y sistemáticamente pierden estado parlamentario.

Ante el nuevo escenario político, y con la posible eliminación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, va ser aún más difícil lograr una política de cuidado, que lo reconozca como una necesidad, un trabajo, y mucho menos como un derecho humano.

Los cuidados de las mujeres y las diversidades seguirán estando en los hogares, y en los tiempos que corren, en las calles también.

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ela.org.ar

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