Sexta Etapa con gran polémica y final definido en circuito reducido
La largada, de la Sexta Etapa de la Vuelta Ciclista de Mendoza, se dio en la Plaza Departamental de Maipú, corazón simbólico de la jornada. Desde allí, la caravana multicolor avanzó hacia la calle Pescara.
Cuando el cronómetro marcó las 15:24, el tiempo dejó de ser un simple número para convertirse en destino. Por delante aguardaban 137 kilómetros de desafío puro, una extensión de asfalto donde cada pedalazo tendría peso de sentencia. Así comenzó la competencia, bajo la modalidad de tren de excursión, con el silbato firme del comisario Juan Quiroga marcando el pulso inicial.
Por Orlando Pelichotti
La largada se dio en la Plaza Departamental de Maipú, corazón simbólico de la jornada. Desde allí, la caravana multicolor avanzó hacia la calle Pescara, que lucía con menos público del esperado, aunque el aliento -aunque escaso- no fue menos fervoroso. Porque en estas instancias no importa la multitud, sino la intensidad del aplauso que empuja a los valientes.
La Sexta Etapa: el pelotón se fragmentó y 17 punteros lanzaron el zarpazo inicial.
El recorrido continuó por Tropero Sosa hasta alcanzar la rotonda del Monumento a los Bomberos, donde el pelotón comenzó a tensarse como una cuerda al límite. Luego, por calle Maza y más adelante por Juan José Paso, el ritmo se volvió implacable. Las miradas se cruzaban, los equipos se reordenaban, y la estrategia empezaba a imponerse sobre la inercia.
Fue allí donde la carrera mostró su primer gran quiebre: el pelotón se fragmentó y 17 punteros lanzaron el zarpazo inicial. Con determinación y sincronía, lograron abrir una brecha de 200 metros sobre el grupo mayoritario. No parecía una diferencia abismal, pero en el ciclismo -como en la historia- las distancias se miden más por intención que por metros.
Cada tramo del circuito fue una declaración de coraje. La Sexta Etapa no sólo es un segmento en el cronograma: es el escenario donde se decide quién resiste, quién arriesga y quién está dispuesto a vaciarse por la gloria.
Todo fue confusión y polémica
La sexta jornada de la Vuelta Ciclista de Mendoza quedó marcada por el desconcierto desde sus primeros kilómetros. Un error en la señalización de la Policía de Mendoza, a la altura de la rotonda del Palmares en Godoy Cruz, generó un desvío inesperado que alteró por completo el desarrollo de la etapa. La neutralización fue inmediata. El malestar, también.
Más de una hora detenidos. Piernas que se enfriaban. Estrategias que se desarmaban. Equipos molestos y 114 ciclistas obligados a recomponer la concentración en medio del caos. El paso por Maipú quedó eliminado y el circuito se redefinió sobre la marcha. Lo que prometía ser una etapa táctica terminó convirtiéndose en una prueba de resistencia mental.
Cuando la competencia se relanzó, la tensión acumulada explotó sobre el asfalto. Con el circuito reducido, la intensidad fue inmediata. Y en ese nuevo escenario emergió la figura de Germán Broggi, el representante de la Municipalidad de Godoy Cruz, oriundo de Chacabuco, Buenos Aires. Con potencia y precisión quirúrgica, atacó en el momento exacto y construyó una victoria holgada, de enorme peso simbólico tras una jornada caótica.
No fue un triunfo aislado. Durante las seis vueltas finales, nueve ciclistas se jugaron todo en una fuga decidida: Facundo Ambrossi, Elías Tello, Constantini Matheus, Camilo Mendoza, Leandro Velardez, Camilo Castiblanco, Leonardo Estela, Nahuel Méndez y el propio Broggi. Coordinación, ambición y coraje para romper definitivamente la carrera.
Ambrossi no fue un simple acompañante: fue protagonista absoluto. Dominó las dos metas sprint del día y confirmó la fortaleza colectiva de Godoy Cruz en una etapa donde hubo que reinventar la estrategia kilómetro a kilómetro.
Detrás, el pelotón principal llegó a 4 minutos y 12 segundos, con los hombres de la general defendiendo cada segundo. Allí, Cristian Moyano resistió los embates y logró mantenerse en lo más alto de la clasificación, sosteniendo el liderazgo en una jornada que pudo haber cambiado el destino de la Vuelta.
El cierre tuvo épica. El Corredor del Oeste fue testigo de una embestida que quedará en la memoria de esta edición: una fuga valiente, una diferencia decisiva y un triunfo construido con carácter. Ahora, todas las miradas apuntan al imponente Manzano Histórico, donde la montaña dictará sentencia.
Tres subieron al podio en Godoy Cruz
La definición confirmó la supremacía de Godoy Cruz:
- Germán Broggi (Municipalidad de Godoy Cruz), además coronó una actuación impecable, sellando el 1-2 para su equipo en una jornada de alto voltaje competitivo.
- Facundo Ambrossi (Municipalidad de Godoy Cruz)-
- Elías Tello (Aguas Negras Chile).
Meta Montaña1° Emiliano Montoya2° Facundo Ambrossi3° Matías Contreras
Primera Meta Sprint
La velocidad tuvo un nombre repetido:1° Facundo Ambrossi2° Maxi Navarrete3° Emiliano Montoya
Segunda Meta Sprint
1° Facundo Ambrossi2° Otavio Gonzeli3° Elías Tello
Clasificación General
- Christian Moyano (Municipalidad de Guaymallén).
- Nico Traico (Municipalidad de Godoy Cruz) a 21s
- Fernando Contreras (Municipalidad de Guaymallén) a 1m 08s
- 4° Alejandro Durán (Municipalidad de Godoy Cruz)
- José Autrán (SEP San Juan),
Nos vemos en el Valle del Uco
Mañana, desde las 15:00, se disputará la séptima etapa con largada en la plaza principal de Pareditas, en el departamento de San Carlos. El pelotón rodará por los caminos del Valle de Uco, atravesando Tunuyán y Tupungato, en un recorrido que no dará tregua. Serán 160 kilómetros de estrategia, desgaste y selección natural, donde cada equipo deberá medir fuerzas con precisión quirúrgica.
Pero el verdadero juez aguarda al final: el imponente Manzano Histórico. Allí, la ruta se empina y la montaña impone su ley. Es uno de los tramos más exigentes de la competencia, un escenario que no entiende de especulaciones y que premia al más fuerte, al más resistente, al que aún conserve coraje en las piernas.








