Segunda Etapa: Perlitas de la Vuelta Ciclista de Mendoza entre caramañolas y pedales

La Segunda Etapa, de esta Vuelta Ciclista que cumple 50 años, tiene un exigente parcial de 142 kilómetros que promete emociones fuertes en el Sur provincial. Una tarde donde la fuerza, la estrategia y el coraje desafiarían no solo a los rivales, sino también a la naturaleza.

El clima en San Rafael se presentaba con 29 grados y nubes viajeras cruzaban el cielo como si anunciaran que algo grande estaba por comenzar. El aire era tibio, expectante. El pronóstico advertía tormenta con granizo hacia el final de la tarde, pero lejos de amedrentar, esa amenaza le daba a la jornada un condimento heroico.

Por Orlando Pelichotti

Desde el mediodía, la plaza de Villa Atuel comenzó a latir diferente. Primero llegaron los camiones de los equipos, abriendo sus puertas como cofres de batalla. Luego, uno a uno, los ciclistas descendieron enfundados en sus colores, concentrados, midiendo cada gesto. Los equipos técnicos afinaban detalles con precisión quirúrgica; los jueces revisaban planillas y radios; y cientos de amantes del ciclismo se acercaban con reposeras, banderas y esa mezcla de ansiedad y orgullo que solo se siente cuando la caravana está por largar a las 14:00 la Segunda Etapa, de esta Vuelta Ciclista que cumple 50 años, con un exigente parcial de 142 kilómetros que promete emociones fuertes en el Sur provincial.

Las bicicletas brillaban bajo la luz intermitente del sol que se filtraba entre las nubes. Se escuchaba el clic metálico de los cambios, el giro suave de las ruedas en el aire, las últimas indicaciones susurradas al oído del líder. Cada rostro reflejaba algo distinto: tensión, ilusión, determinación.

Segunda Etapa: Perlitas de la Vuelta Ciclista de Mendoza entre caramañolas y pedales

La plaza ya no era solo un punto geográfico; era el corazón palpitante de una historia que estaba por escribirse sobre el asfalto. El cielo, caprichoso, parecía observar desde lo alto, dispuesto a ser testigo -y quizá protagonista- de una tarde donde la fuerza, la estrategia y el coraje desafiarían no solo a los rivales, sino también a la naturaleza.

Porque cuando la cuenta regresiva llegue a cero y el pelotón se lance a la ruta, no habrá pronóstico que detenga la voluntad. Habrá piernas tensas, corazones acelerados y una certeza compartida: en San Rafael, esta no será una tarde más. Será una de esas que quedan grabadas en la memoria del ciclismo.

¡Por las barbas del Talibán!

Inconfundible. Ahí va Joaquín Salinas, abriéndose paso en el pelotón mayoritario, como si el viento Zonda supiera su nombre de memoria. Le dicen El Talibán, y no hace falta preguntar por qué: su espesa barba negra, que crece indomable desde hace seis años, lo delata antes que el número en la espalda. Joaquín Salinas, con el dorsal 84, el que pedalea como si en cada kilómetro se le fuera la vida.

No corre por contratos ni estadísticas. No lo mueven los cronómetros ni las tablas de posiciones. Lo impulsa algo más profundo: la pasión ciclística en estado puro. Sin grandes estructuras, sin equipo durante mucho tiempo, su última esperanza para seguir compitiendo este año fue el equipo de Las Heras, que lo recibió entendiendo que hay fuegos que no se apagan aunque el reloj marque otro ritmo. Porque a veces el corazón corre más fuerte que las piernas.

Segunda Etapa: Perlitas de la Vuelta Ciclista de Mendoza entre caramañolas y pedales

Y es que Joaquín no pasa desapercibido. Es de los que más alientos recibe cuando atraviesa rutas y ciudades de nuestra provincia. La gente lo reconoce, lo espera, lo nombra y se saca selfies. Porque en su esfuerzo hay algo auténtico, algo que nos recuerda por qué el deporte emociona: la entrega sin condiciones.

Desde muy chico la bicicleta fue su refugio y su sueño. Una promesa lo llevó a largar su primera vuelta, y esa misma promesa lo sostiene año tras año, incluso cuando rueda demasiado cerca del temido coche escoba, ese que anuncia que ya no quedan corredores en competencia. Él lo escucha acercarse, pero no se rinde. Aprieta los dientes. Se inclina sobre el manillar. Y le da para adelante.

Segunda Etapa: Perlitas de la Vuelta Ciclista de Mendoza entre caramañolas y pedales

Porque hay deportistas que compiten para ganar, y hay otros que compiten para honrar lo que aman. Joaquín Salinas pertenece a estos últimos: los que lo entregan todo, aunque el podio quede lejos; los que transforman el sacrificio en ejemplo; los que nos enseñan que la verdadera victoria es no bajarse nunca de los sueños...

Tercera Etapa: Batalla en las alturas ante una prueba exigente

La emoción no se detiene y el pulso del pelotón late cada vez más fuerte. Mañana domingo 15 de febrero, desde las 15.00, se pondrá en marcha la esperada Tercera Etapa, un capítulo decisivo que promete épica, estrategia y un espectáculo inolvidable para los amantes del ciclismo.

Serán 93 kilómetros exigentes, intensos, diseñados para poner a prueba el trabajo en equipo y exponer el talento de los verdaderos trepadores. No será una jornada más: será el terreno donde se medirán fuerzas, donde las escuadras deberán cuidar a sus líderes y donde cada pedalazo contará.


La largada se realizará en calle Boedo, frente a la Municipalidad de Luján de Cuyo, rumbo al oeste por San Martín hasta J. J. Paso. Desde allí, el pelotón tomará el Acceso Ruta 40, en el departamento Guaymallén. hacia el norte hasta el Cóndor; luego girará por Vicente Zapata, pasará por el acceso Norte, en departamento Las Heras, por la rotonda del Avión, y continuará por Independencia, luego retomará San y enfilará hacia la Ruta 52, en dirección al imponente escenario natural que conduce al Monumento de Canota, luego de mucho esfuerzo llegará el mítico Villavicencio y de ahí hasta la meta, trepando con las manos en el manillar por la ruta de tierra, hasta la desafiante Cruz de Paramillos.

La Meta Sprint, ubicada frente al supermercado Tadicor de Las Heras, en el kilómetro 19 de competición. Allí, la velocidad pura y la ambición por los segundos de bonificación comenzarán a marcar diferencias. Más adelante, en el kilómetro 51, el pelotón enfrentará la Meta de Montaña en el Monumento de Canota, un punto clave donde los escaladores buscarán imponer condiciones y los equipos deberán demostrar cohesión para sostener el ritmo en la subida.

La Tercera Etapa no regalará nada. Castigando el descuido, premiando la inteligencia y elevando a quienes se animan a atacar en el momento justo. Mañana, la ruta hablará. Y solo los más fuertes -los más audaces- escribirán su nombre en esta jornada que ya se anuncia inolvidable.

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