Octava Etapa: Desde Lavalle hasta Junín; una etapa de estrategia, fuga y coraje
Bajo un cielo nublado que amagaba tormenta -como si la naturaleza también quisiera imponer su desafío- el pelotón multicolor afrontó una jornada clave: la Octava Etapa de la histórica Vuelta Ciclista de Mendoza, en el marco de su 50° aniversario.
Se disputó la Octava Etapa de la histórica Vuelta Ciclista de Mendoza, en el marco de su 50° aniversario, y los 111 corredores salieron a la ruta con el corazón encendido y la mente fría, dispuestos a jugar sus últimas cartas antes del desenlace final. Fue una jornada extensa y desgastante que unió los departamentos de Lavalle, San Martín y Junín, atravesando paisajes áridos y caminos que guardan memoria de epopeyas ciclísticas.
Desde Lavalle hasta Junín. la Octava Etapa de la histórica Vuelta Ciclista de Mendoza: estrategia, fuga y coraje.
Por Orlando Pelichotti
Bajo un cielo nublado que amagaba tormenta -como si la naturaleza también quisiera imponer su desafío- el pelotón multicolor afrontó una jornada clave: la última gran oportunidad para recortar diferencias en la clasificación general antes de la decisiva "Etapa Madre" del sábado, la instancia que probablemente consagre al campeón de esta Vuelta dorada.
La largada, frente a la Municipalidad de Lavalle, tuvo clima de fiesta y nerviosismo. Desde el mediodía ya había público entre los puestos técnicos; mecánicos ajustando hasta el último detalle, corredores concentrados afinando piernas y estrategias. Las bicicletas brillaban como armaduras listas para la batalla.
A las 15:31, en tren controlado, el pelotón partió por calle Beltrán, giró por Sarmiento y luego por San Martín rumbo norte, tomando la Ruta 36 hasta empalmar con la Ruta Nacional 40. El viento lateral comenzaba a insinuar cortes, y cada equipo cuidaba posiciones con precisión milimétrica.
El trazado continuó por calle Croco, y fue allí donde la carrera se sacudió: seis valientes decidieron romper el libreto y lanzarse a la fuga, tomando una ventaja inicial de apenas seis segundos. Poco, pero suficiente para encender la chispa. Giraron nuevamente por la Ruta 36, en la localidad de Tres de Mayo, y comenzaron a construir una diferencia que obligó al pelotón a reorganizar la persecución.
Atravesando puntos neurálgicos como Costa de Araujo -donde se disputó la Primera Meta Sprint- el brasileño Otavio Augusto Gonzelli, del equipo Localiza Meo, mostró potencia y determinación. Ahí nomás arribó el segundo, del equipo chileno Agua Negra Vicente Arriaga y Facundo Ambrossi, representante de Godoy Cruz, se metían en la lucha por los puntos.
La escapada llegó a sacar 42 segundos al pelotón mayoritario cuando el reloj marcaba 1 hora y 14 minutos de carrera. Era el momento de máxima tensión: el desgaste empezaba a sentirse en cada pedalazo y la estrategia se volvía tan importante como la fuerza.
Desde allí buscaron directamente Villa Tulumaya, volvieron a pasar por Costa de Araujo y se despidieron del hermoso departamento de Lavalle para ingresar a San Martín.
Hola San Martín y Junín, ¡llegó la Vuelta!
El pelotón multicolor, ya lanzado en persecución feroz, hizo su entrada triunfal al departamento de San Martín con el ritmo elevado y la adrenalina al límite. En Nueva California, el murmullo del viento se mezclaba con el zumbido profundo de las ruedas cortando el asfalto. La tensión se sentía en cada relevo, en cada gesto seco de los directores deportivos, en cada mirada cruzada entre líderes y gregarios. No había margen para la especulación: la fuga aún respiraba.
Atravesaron Tres Porteñas antes de internarse hacia el este por el Carril Chimbas, una recta larga y exigente donde el viento suele ser juez implacable. Luego pasaron por Montecaseros, con el cronómetro marcando 1 minuto 24 segundos entre los escapados y el pelotón mayoritario. Una diferencia que parecía controlable, pero que, en ciclismo, puede convertirse en sentencia si no se actúa con precisión quirúrgica.
En punta resistían los hombres de jerarquía de algunos equipos: Vicente Arriaga, del equipo Agua Negra; el brasileño Otavio Augusto Gonzelli, del Localiza Meo; Facundo Ambrossi; Maximiliano Navarrete, de la Asociación Peña Tupungato; y Leonardo Cobarrubias, del Sindicato Empleados Públicos de la vecina San Juan. Turnándose al frente, mantenían la armonía de la escapada como si se tratara de una maquinaria perfecta, aceitada por la ambición.
A la vera del camino, poca gente acompañaba el paso vertiginoso de la carrera. El cielo seguía encapotado y el viento cortaba la respiración. El promedio de velocidad era impactante: 49,5 kilómetros por hora. Una cifra que habla del hambre de gloria que empujaba a los protagonistas en esta 50ª edición de la Vuelta Ciclista de Mendoza.
Ya en pleno territorio sanmartiniano, el pelotón guardaba fuerzas estratégicamente cuando apareció la Segunda Meta Sprint, en el kilómetro 114, ubicada en la estación de servicio bajo el cruce de Ruta 7 y calle Valentín González. Allí, la Reina de la Vendimia de San Martín bajó la bandera verde, dándole marco festivo a un momento de alta tensión deportiva.
La meta fue ganada por el brasileño Gonzelli, seguido por Maximiliano Navarrete y nuevamente Gonzelli en la disputa por los puntos junto a Vicente Arriaga, quienes mantenían una diferencia cercana al minuto y veintitrés segundos. La fuga no se rendía.
La caravana siguió su marcha frente al Polideportivo Municipal Torito Rodríguez, bordeó la rotonda del Hospital Perrupato y tomó Corvalán hacia el sur hasta empalmar con la Ruta 60 (Carril Barriales). Desde allí, el recorrido se volvió aún más exigente: las rotondas del Agua y de los Transformadores, la RP 61, Rodríguez Peña y la Ruta 62 hasta Barrancas.
Cada rotonda era un examen de resistencia, cada curva una prueba de concentración. San Martín vibró con el paso de la Vuelta, y la Octava etapa continuó escribiendo su relato épico sobre el asfalto mendocino, mientras el reloj avanzaba implacable hacia el gran desenlace
Lluvia, velocidad y gloria: la etapa que coronó a Gonzelli
El pelotón avanzó decidido por calle La Legua (Ruta 63), Correas, Tres Acequias y el cruce Tres Esquinas, hasta llegar al Carril Moyano y la rotonda Primavera, donde la lluvia comenzó a teñir de incertidumbre el asfalto. La carrera no cedía: con gran embalaje por avenida Mitre y el Carril Retamo, los ciclistas soportaron la cortina de agua que azotaba sus cuerpos, hasta cruzar la meta en el Parque Recreativo Dueño del Sol, ya bajo un chaparrón intenso.
El triunfo fue para Brasil: Otavio Augusto Gonzelli, del equipo Localiza Meo y líder de las metas sprinters, completó la etapa en 3 horas, 17 minutos y 58 segundos. Segundo quedó Leonardo Cobarrubias, frustrado por no poder superar al líder en los metros finales, y tercero Facundo Ambrossi, del equipo Municipalidad de Godoy Cruz.
Emocionado, el joven ganador de 24 años, oriundo de Paraná, Curitiba, tomó la palabra: "Los chicos están trabajando para que esto acontezca, muy feliz por el equipo. Gracias a mi familia; este trabajo es por ellos. Hincha de Pelé, es mi primera carrera que gano... estoy agotado, llorando, apretando la bandera de Brasil. Vamos a descansar para la etapa de mañana".
Entre la lluvia, la fatiga y la euforia, Gonzelli escribió su nombre en la historia de la Vuelta Ciclista de Mendoza: velocidad, coraje y emoción al límite bajo un cielo que parecía celebrar junto a él.
Mañana la Novena Etapa: donde la alta montaña dicta sentencia
Desde las 09:00, se disputará la Novena Etapa, una jornada decisiva en la que la alta montaña suele marcar diferencias y perfilar al futuro campeón. El recorrido será de 92,5 kilómetros desde la Villa de Uspallata en dirección a la Ruta Nacional 7. A tan solo cinco kilómetros de iniciada la competencia, el pelotón afrontará la primera Meta Sprint, punto de partida de un trazado que incrementará su exigencia con el paso de los kilómetros.
La primera Meta de Montaña estará ubicada en Picheuta (km 22), donde comenzarán a evidenciarse las primeras selecciones. Luego, el trayecto continuará por Polvaredas, Punta de Vacas y el emblemático Puente del Inca, sectores caracterizados por la altitud y la dureza del terreno.
En la Aduana de Horcones (km 63) se disputará la segunda Meta de Montaña, mientras que la tercera se ubicará en la Curva de la Soberanía (km 81), antes del tramo final que definirá una etapa clave para la clasificación general.








