España eliminó a Francia y jugará la final del Mundial 2026
España derrotó con autoridad 2 a 0 a Francia y se convirtió en el primer finalista del Mundial 2026. Con un funcionamiento colectivo sobresaliente, la Furia Roja dominó el partido de principio a fin y ahora espera por el ganador del duelo entre Argentina e Inglaterra.
España construyó una clasificación impecable a la final del Mundial 2026. Con una actuación colectiva de altísimo nivel, el equipo de Luis de la Fuente superó 2 a 0 a Francia y dejó la sensación de haber disputado, hasta el momento, el mejor partido del certamen. La diferencia no solo quedó reflejada en el marcador, sino también en el desarrollo del juego, donde la "Roja" dominó cada uno de los aspectos del encuentro y anuló por completo a un rival que llegaba como uno de los principales candidatos al título.
La selección española jugó un partido perfecto y se impuso en todas las líneas. Desde el inicio dejó en claro cuál sería su propuesta: posesión, circulación rápida, presión alta y una recuperación inmediata cada vez que perdía el balón. Nunca resignó el protagonismo y obligó a Francia a jugar incómoda durante los noventa minutos.
La Furia Roja dio una exhibición, derrotó a Francia y espera rival en la final.
El mediocampo fue el verdadero corazón del equipo. Rodri y Fabián Ruiz manejaron los tiempos con absoluta inteligencia. Cuando uno avanzaba con la pelota, el otro permanecía unos metros por detrás para ofrecer una línea de pase y cubrir cualquier posible pérdida. Esa sincronización permitió que España nunca quedara descompensada y dominara la zona más importante del campo.
Por delante de ellos apareció un brillante Dani Olmo. El volante fue el encargado de conectar el mediocampo con los delanteros, administrando cada ataque con paciencia y precisión. Siempre encontró espacios entre líneas y fue el futbolista que marcó el ritmo del partido. A su alrededor también fue fundamental el trabajo de Mikel Oyarzabal, que constantemente retrocedía para colaborar en la recuperación. Cada vez que Francia intentaba salir jugando, el delantero español se sumaba a la presión, transformando el mediocampo en una superioridad numérica permanente que terminó asfixiando a los franceses.
En los costados también hubo una clara superioridad española. Lamine Yamal volvió a demostrar por qué es una de las grandes figuras del fútbol mundial. Ganó prácticamente todos los mano a mano frente a Lucas Digne, lo obligó a retroceder durante gran parte del encuentro y fue un problema constante con su velocidad, su gambeta y su capacidad para romper líneas.
Por el sector izquierdo, Alejandro Baena no tuvo tantas oportunidades para desbordar, pero realizó un enorme trabajo táctico. Cada vez que Francia intentó progresar por ese lado encontró al español bien posicionado para cerrar espacios e impedir las proyecciones del lateral rival.
Los laterales también tuvieron un papel determinante. Marc Cucurella ofreció un despliegue permanente. Defendió con firmeza, pero además entendió cuándo debía cerrarse hacia el centro para bloquear la creación de Michael Olise, uno de los jugadores más peligrosos del conjunto francés. Del otro lado, Pedro Porro fue una salida constante. Aprovechó cada espacio para proyectarse al ataque y terminó coronando su actuación con un gol que prácticamente sentenció el encuentro.
En la última línea, Laporte y Cubarsí jugaron un partido sin fisuras. Anticiparon permanentemente a los delanteros franceses, ganaron casi todos los duelos individuales y mostraron una enorme tranquilidad para iniciar cada salida desde el fondo. Ninguno abusó del pelotazo; por el contrario, siempre buscaron salir jugando con criterio, alimentando el circuito de pases que caracterizó a España durante toda la tarde.
Detrás de ellos apareció un seguro Unai Simón. El arquero respondió con solvencia cada vez que fue exigido y, además, actuó muchas veces como un verdadero líbero, saliendo del área para cortar pelotas largas antes de que llegaran los atacantes franceses.
Francia, en cambio, mostró una versión completamente desdibujada. En gran parte fue consecuencia del extraordinario planteo táctico español, aunque también quedó expuesta su preocupante falta de variantes ofensivas. Nunca encontró caminos para romper la presión rival y terminó cayendo en la desesperación.
Los cuatro hombres ofensivos franceses deambularon sin encontrar espacios. Ousmane Dembélé jamás logró desequilibrar en el uno contra uno y acumuló errores en la entrega. Bradley Barcola prácticamente pasó inadvertido y nunca consiguió entrar en el circuito ofensivo. Michael Olise retrocedió constantemente para intentar participar del juego, pero cada vez que recibía encontraba dos o tres futbolistas españoles preparados para quitarle la pelota.
La gran decepción fue Kylian Mbappé. El capitán francés estuvo completamente desconectado del partido. Nunca pudo imponer su velocidad, casi no participó en las jugadas ofensivas y terminó un encuentro histórico sin siquiera rematar una vez al arco defendido por Unai Simón, una estadística que resume perfectamente la superioridad española.
El primer tiempo comenzó con un dominio territorial absoluto de España. Francia intentó apostar a transiciones rápidas para aprovechar la velocidad de sus atacantes, pero jamás logró generar situaciones claras de peligro. El equipo español controló la posesión, movió la pelota de un lado a otro y fue desgastando lentamente a su rival.
A los 20 minutos llegó la jugada que terminó inclinando definitivamente el partido. Una pelota quedó picando dentro del área francesa y Lucas Digne intentó despejar de media vuelta. Sin embargo, en lugar de impactar el balón golpeó claramente la pierna de Lamine Yamal. El árbitro no dudó y sancionó penal.
Dos minutos después, Mikel Oyarzabal tomó la responsabilidad. Con absoluta tranquilidad abrió el pie derecho y definió cruzado, lejos del alcance del arquero francés, para establecer el 1 a 0 y desatar el festejo español.
Lejos de conformarse con la ventaja, España mantuvo exactamente la misma intensidad. Continuó presionando alto, monopolizó la posesión y prácticamente no permitió que Francia pudiera reaccionar. Cada recuperación terminaba en una nueva secuencia de pases que desesperaba a los dirigidos por Didier Deschamps.
El golpe definitivo llegó en el complemento. A los 58 minutos, Dani Olmo recibió de espaldas sobre la medialuna del área un pase de Pedro Porro. De primera intención devolvió la pared con enorme categoría y dejó al lateral completamente solo frente al arquero. Porro definió con la tranquilidad de un delantero, con un potente remate al primer palo, para establecer el 2 a 0 y dejar prácticamente sentenciada la clasificación.
Los minutos finales mostraron a una España madura, administrando la ventaja con inteligencia, sin renunciar a la posesión y haciendo correr la pelota para desgastar aún más a un rival que nunca encontró respuestas.
La "Roja" firmó una actuación que puede marcar un antes y un después en este Mundial. Combinó orden táctico, inteligencia colectiva, jerarquía individual y una enorme personalidad para imponerse ante un adversario de máxima exigencia. Cada futbolista entendió perfectamente su función y el funcionamiento colectivo estuvo por encima de cualquier individualidad.
Francia, por el contrario, dejó muchas dudas. Careció de creatividad, nunca logró imponer su ritmo y terminó completamente neutralizada por un rival que la superó física, táctica y futbolísticamente. El conjunto francés deberá conformarse con disputar el partido por el tercer puesto, mientras que España volverá a jugar una final del mundo con la ilusión de levantar nuevamente la Copa y confirmar que, hoy por hoy, es el equipo que mejor fútbol ha mostrado en el Mundial 2026.
Datos del partido:
Semifinal
Francia 0-2 España
Goles
España: Mikel Oyarzabal (22', penal)
España: Pedro Porro (58')
Estadio: Estadio Dallas
Ciudad: Dallas








