Cuarta Etapa: La Paz espera el rugido del pelotón

A pocos minutos de la largada de la cuarta etapa en La Paz, el aire se siente denso. No es solo la humedad que trae el cielo encapotado, que amenaza tormenta sobre el este mendocino. Es el peso acumulado de una jornada anterior que dejó huellas profundas en cada rostro.

A pocos minutos de la largada de la cuarta etapa en La Paz, el aire se siente denso. No es solo la humedad que trae el cielo encapotado, que amenaza tormenta sobre el este mendocino. Es el peso acumulado de una jornada anterior que dejó huellas profundas en cada rostro. Muchos corredores aún cargan en las piernas la épica travesía hacia la Cruz de los Paramillos, donde ayer la montaña dictó sentencia. La llegada se dio casi al caer la noche, en un esfuerzo extremo que fragmentó el pelotón y abrió diferencias marcadas en la tabla general. El ascenso no sólo seleccionó a los más fuertes: también expuso límites, desgastó estrategias y obligó a replantear ambiciones.

Hoy, en la línea de partida, se ven miradas serias, gestos de concentración y cuerpos que intentan recuperarse contra el reloj. Algunos defienden posiciones con uñas y dientes; otros, relegados tras la batalla en altura, saben que necesitan un golpe audaz para volver a escena. El cielo amenaza con descargar su furia. Nubes oscuras avanzan como telón dramático sobre la largada, agregando incertidumbre a una etapa que ya nace condicionada por el cansancio acumulado. La posibilidad de lluvia podría transformar el trazado en un terreno impredecible, donde la pericia y la valentía marcarán diferencias.

A pesar de todo, la gente responde. Una multitud acompaña la partida, alentando, tendiendo banderas, sosteniendo la pasión intacta. En medio de la tensión y el desgaste, el calor del público se convierte en combustible emocional para los protagonistas.La cuarta etapa está a punto de comenzar. Con piernas pesadas, clasificación fracturada y un cielo que presagia batalla, el pelotón se prepara para escribir otro capítulo intenso. Porque cuando el cansancio aprieta y la tormenta acecha, es cuando los verdaderos protagonistas encuentran su grandeza.

Preparando todo para la Quinta Etapa

En el último día del carnaval, la competencia entra en un momento decisivo. Desde las 15:30 se disputará la Quinta Etapa, un recorrido de 135 kilómetros que promete movimientos estratégicos, intentos de fuga y una intensa batalla tanto por la clasificación general como por los premios intermedios.

La largada oficial será en el Polo T.I.C. (Aero Internet), ubicado en Godoy Cruz, sobre calle Independencia. Desde allí, el pelotón tomará el Acceso Sur hasta calle Paso, atravesará la rotonda de Palmares y continuará por la Panamericana hacia el oeste, en busca de los primeros movimientos del día.

El trayecto avanzará por zonas emblemáticas como Las Compuertas y Cacheuta, antes de ingresar al sector de montaña en Potrerillos, donde se disputará la primera gran exigencia de la jornada.

La Primera Meta de Montaña estará ubicada en el ingreso al Túnel Potrerillos, en el kilómetro 41, punto clave para los especialistas en ascenso que buscarán sumar puntos y, posiblemente, marcar diferencias. Luego, el recorrido continuará por RN 7, con giro hacia Ruta 60 y Carril Ozamis Sur, ingresando posteriormente al trazado urbano.

El tramo final comprenderá un circuito de 10,2 kilómetros que se recorrerá en tres oportunidades, pasando por calle 25 de Mayo hasta Maza, buscando la rotonda de los Bomberos Voluntarios de Maipú, hasta Juan José Paso, en el sector del Parque Metropolitano Sur. Este circuito técnico será determinante para las definiciones tácticas.

En cuanto a las metas intermedias, la Primera Meta Sprint estará ubicada en el kilómetro 115, en la primera pasada por el Parque Metropolitano, mientras que la Segunda Meta Sprint se disputará en la segunda vuelta del circuito final.

Con un perfil que combina montaña, velocidad y técnica en el cierre, la Quinta Etapa se presenta como una jornada clave. Algunos equipos intentarán consolidar posiciones en la clasificación general, mientras otros apostarán todo para recuperar terreno. En el cierre del carnaval, la ruta será el escenario de una definición que puede comenzar a marcar el destino de la competencia.

Himno a los Valientes Ciclistas

En el corazón ardiente de Vuelta de Mendoza late algo más que una competencia: late una tradición por el Ford Falcon que anuncia el inminente paso de los ciclistas, por las rutas de nuestra provincia, un eco de ruedas sobre el asfalto, un canto que abraza montañas y atraviesa generaciones. Ese canto es La Marcha de Los Valientes Ciclistas, una obra que desde hace muchos años acompaña cada largada, cada fuga y cada llegada como si fuera el pulso mismo del pelotón.

Su creador, José Manuel Ojeda, no imaginó que una frase familiar se convertiría en himno. Todo comenzó con una escena sencilla, casi doméstica. "Vamos a ver a los ciclistas", le dijo a su mujer. Y cuando la caravana pasó, vibrando como un trueno rodante entre el pelotón y los escapados, su pequeña hija señaló con asombro: "Allá van los ciclistas". Entonces su esposa pronunció la frase que quedaría grabada para siempre: "Sí... los valientes ciclistas... porque para ir pedaleando para arriba...".

Aquellas palabras, simples y verdaderas, fueron la chispa. Días después, esperando el colectivo, volvió a escuchar en su memoria el eco: "Allá van los valientes ciclistas...". Ya no era solo una frase: era un destino musical. En ese tiempo, Ojeda integraba la banda de música de la Policía. Entre ensayos y partituras, comenzó a anotar versos, ideas, acordes que imitaran el ritmo de las ruedas girando, la respiración agitada en la montaña, la gloria silenciosa del esfuerzo. En apenas dos semanas, la marcha estuvo lista. No era solo una melodía: era un homenaje.

La llevó a la Banda de Música de la Policía de Mendoza y se la presentó a Pablito Malvé, director de la orquesta. Le explicó que no era una canción cualquiera: era la voz de los cerros, la música del sacrificio, el retrato sonoro del ciclista mendocino. El camino lo condujo hasta Polo Márquez, quien con generosidad sugirió que su hijo podría interpretarla aún mejor. Así fue como Gustavo Maturano puso su voz al himno. Y esa voz, firme y emocionada, terminó de dar alma a la marcha que hoy todos reconocen.

Desde entonces, cada vez que la melodía suena en la Vuelta, no es solo música lo que se escucha. Es la memoria de una familia mirando pasar el pelotón. Es el orgullo de una provincia que se reconoce en el esfuerzo. Es el latido de los pedales trepando la montaña.

La Marcha de Los Valientes Ciclistas no describe solamente una carrera: celebra el coraje. Porque en cada ciclista que enfrenta el viento, el sol y la pendiente, vive aquella frase sencilla y eterna:

Allá van... los valientes ciclistas.

Esta nota habla de:

Nuestras recomendaciones