Cuarta Etapa: una tarde épica que desafió el cuerpo, mente y la estrategia
La partida se dio desde el Camping del Natatorio Municipal del departamento La Paz, y desde allí los corredores tomaron la ruta 50. Minutos antes de la largada de la Cuarta Etapa de la Vuelta Ciclista de Mendoza, Miguel Nebot, representante del equipo Tupungato, fue contundente y visiblemente molesto al analizar lo ocurrido en la competencia ayer: sostuvo que el verdadero problema estuvo fuera de lo deportivo.
La partida de la Cuarta Etapa de la Vuelta Ciclista de Mendoza se dio desde el Camping del Natatorio Municipal del departamento La Paz, y desde allí los corredores tomaron la ruta 50. Todo se modificó por completo en las estrategias de los equipos. La amplia diferencia de tiempos entre los primeros y los últimos obligó a replantear los planes: algunos deberán salir decididos a descontar segundos, mientras que otros apostarán a defender y sostener sus posiciones, en esta etapa de 127 kilómetros.
Por Orlando Pelichotti
Con una gran trepada aún por delante -la del sábado- nada está definido y cada movimiento será determinante. El desgaste no sólo fue físico para los corredores; también los mecánicos, asistentes técnicos, choferes, cuerpo de médicos y de prensa trabajaron contrarreloj. Prácticamente no durmieron durante la noche, dedicados a reparar y poner a punto bicicletas muy castigadas por el terreno. Desde temprano volvieron a la ruta para ajustar los últimos detalles, en una jornada que amaneció nublada y con amenaza de lluvia, sumando incertidumbre a un panorama ya exigente.
Minutos antes de la largada, Miguel Nebot, representante del equipo Tupungato, fue contundente y visiblemente molesto al analizar lo ocurrido en la competencia ayer. En el aspecto físico -aclaró- se sentía muy bien preparado, al igual que muchos de sus compañeros. Sin embargo, sostuvo que el verdadero problema estuvo fuera de lo deportivo.
Denunció que "casi todos" los corredores sufrieron caídas, roturas y pinchazos debido al pésimo estado del terreno. Además, cuestionó con enojo la falta de auxilio inmediato: aseguró que no había asistencia neutral suficiente ni ambulancias disponibles en puntos clave del recorrido, lo que agravó la situación ante cada accidente, señalando que los ciclistas se entrenan para pedalear y competir, no para enfrentarse a circuitos en condiciones tan precarias. Describió la prueba como extremadamente dura y afirmó que nunca imaginaron que los llevarían por sectores tan deteriorados, especialmente en la zona de las lajas, que calificó como una muy mala experiencia.
También remarcó el fuerte perjuicio económico: bicicletas dañadas, componentes rotos y materiales que, según dijo, "terminan en la basura". Con evidente bronca, advirtió que este tipo de factores externos -ajenos al estado físico o al rendimiento deportivo- pueden incluso dejar a un corredor fuera de carrera, algo que consideró inaceptable.
Bandera de partida, ¡todos a pedalear!
Cuando el reloj marcaba las 15:51, comenzó una de las vueltas de ciclismo más emblemáticas de Argentina, celebrando sus bodas de oro. La partida se dio desde el Camping del Natatorio Municipal del departamento La Paz, y desde allí los corredores tomaron la ruta 50, girando a la derecha hasta calle Control, donde realizaron cuatro vueltas completas, siempre acompañados por cientos de aficionados que no quisieron perder detalle.
El equipo brasileño y el de Municipalidad de Guaymallén se mantenían al frente de la carrera, plenamente consciente de que poseía la mayor cantidad de puntos en las metas sprint y decidido a sostener esa posición privilegiada en la clasificación.
Los velocistas ofrecieron un espectáculo impresionante, alcanzando velocidades superiores a los 57 km/h y disputando con intensidad la primera Meta Sprint. El triunfo en ese primer parcial correspondió al brasileño Otavio Augusto Gonzelli, dorsal 141 equipo Localiza Meo, seguido de cerca por Elías Tello, representante de Agua Negra desde Chile, y Facundo Ambrossi, del equipo Municipalidad de Godoy Cruz, quienes completaron un podio que hizo vibrar al público presente.
La tercera vuelta transcurrió sin mayores cambios en el parcial, pero la emoción volvió a explotar en el cuarto giro, cuando se disputó la segunda Meta Sprint a 24 minutos de iniciada la carrera. Al completar los cuatro giros en calle Control, los ciclistas se dirigieron por la avenida 25 de Mayo hasta tomar la Ruta Nacional 7 hacia el Oeste, atravesando La Dormida, donde se cortó el grupo, dejando muchos competidores corriendo en 8 grupos diferentes, a los 55 minutos de carrera, con el de frente y a 37 grados.
El trabajo de la policía fue fundamental para el desarrollo seguro de la competencia. Los efectivos se encargaron de cortar todos los accesos estratégicos, garantizando que los ciclistas pudieran transitar sin riesgos.
Debido a la magnitud de estos cortes, se hizo necesario reforzar la seguridad con más unidades móviles y puestos fijos a lo largo del recorrido, asegurando el control del tránsito y la protección tanto de los competidores como del público. Su labor constante fue clave para que la carrera se desarrollara con normalidad y sin incidentes mayores.
Calor, viento y pasión: una etapa desafiante entre Las Catitas y San Martín
Cuando el reloj marcó 1 hora y 10 minutos de carrera, los valientes ciclistas llegaron a Las Catitas, donde se encontraba la posta sanitaria y se abastecieron de agua, justo cuando el viento cruzado empezaba a frenar sus pedaleadas. Las condiciones climatológicas no eran fáciles: 37 grados, un falso plano, viento en contra y el sol golpeando de frente.
Lo que no pasó desapercibido fue la presencia de numerosos hinchas del Club Atlético Boca Juniors, quienes se adelantaron por la banquina misma, una maniobra innecesaria que pudo haber generado accidentes al regresar en caravana tras el paso de la carrera, pero que no se quisieron perder por nada.
El pelotón se fragmentó al ingresar al departamento San Martín, a 1 hora y 49 minutos de iniciada la competencia, por el carril Montecaseros. Allí, varios camiones cargados de uva se alineaban al costado de la ruta, aplaudiendo y alentando a los ciclistas, generando un escenario espectacular pero también dispersando a los pedalistas. Era el momento de buscar mejorar tiempos, ya que la clasificación general mostraba un marcado desequilibrio, y cada esfuerzo contaba para recuperar posiciones en un tramo exigente y lleno de obstáculos.
Encarando la ansiada bandera blanca y negra: Tivani se robó todos los aplausos
La carrera tomó un giro emocionante en la tierra del querido Juan Pájaro Agüero, localidad del Buen Orden. Allí se anunció una nueva escapada y, como era de esperarse, el pelotón se desintegró nuevamente. Los ciclistas giraron a la izquierda rumbo al Polideportivo Municipal Gustavo "Torito" Rodríguez, donde un público entusiasta llenaba desde temprana hora las gradas, ansioso por no perderse ni un instante de la acción en la soledad de la tarde del Este mendocino.
El sprint masivo, formado por 59 corredores, que siguieron firme, como hacía mucho no se veía: cualquier competidor podía imponerse. A más de 18 minutos con 43 segundos del pelotón mayoritario liderado por Joaquín Salinas, los fugados volaron a más de 54 km/h, sin nada que guardarse y dejando todo sobre la ruta.
El pedalista de la Municipalidad de San Carlos, Gerardo Matías Tivani, pasó al frente unos metros antes y así la ganó, detrás al sanjuanino Leonardo Cobarrubia, del equipo S.E.C. y ahí nomás el brasileño Otavio Augusto Gonzelli, del equipo Localiza Meo, escribieron un nuevo capítulo dorado en la historia de la Vuelta Ciclista de Mendoza. Aunque la etapa no presentó grandes cambios en la tabla general, que la va ganando Cristian Moyano el espectáculo y la velocidad mostraron una vez más la épica de esta competencia histórica.
Las voces finales de la etapa
Cristian Moyano, representante de la Municipalidad de Guaymallén, subió al podio esperado tras una jornada de transición marcada por el intenso calor.
Seguimos líderes -comentó-, gracias al enorme y meticuloso trabajo de todo el equipo de Guaymallén. Quedan muchos días por delante, más de la mitad de la carrera, y esa montaña que nos espera será otro desafío.
No faltaron los saludos cargados de emoción para su familia y compañeros, recordando que detrás de cada esfuerzo, cada pedalada y cada estrategia, late la dedicación y el afecto que hacen del ciclismo mucho más que una competencia: una pasión compartida y vivida hasta el último metro.
Gerardo Matías Tivani vivió una etapa vertiginosa y llena de adrenalina. Desde el inicio se prestó para ir adelante, y junto a su equipo "volaron" rumbo al sprint final.
El equipo actuó de manera excelente -relató-, ‘El Colo' me lanzaba constantemente y al final logré ubicarme, encontré el huequito justo para pasar a 200 metros y no paré hasta la meta. Estoy muy contento con esta segunda victoria, tras haber ganado el prólogo, es una vuelta exigente, se siente mucho, la etapa fue muy rápida y con mucho nerviosismo. Esta victoria se la regalamos a la gente de San Carlos.
Con la mirada puesta en el próximo desafío, cerró con un guiño a la etapa siguiente: "Nos vemos mañana en Potrerillos". La combinación de velocidad, estrategia y trabajo en equipo volvió a mostrar su sello como corredor valiente y decidido.








