Cada 11 de septiembre se celebra el día del maestro, la fecha tiene un por que histórico. Pero no siempre se le da la trascendencia que merece la profesión de ser un educador. 

 

El 2022 comenzó con marchas, paro laboral, ofertas y contraofertas de maquetas de sueldos que nunca terminan de alcanzar en una Mendoza donde el poder adquisitivo se va como agua en la mano.

La gente, el pueblo empatiza con los pedidos de sueldo digno de todos los años de los maestros, esas personas que tienen a cargo la educación de nuestros hijos. Pero no muchas veces se le reconoce la tarea maratónica de ser educador. Cualquier profesión o casi todas, tienen un horario, un inicio y un fin en el día o semana. No sucede así para quinees educan, que no haciendo asco a un domingo,  deben corregir exámenes, preparar las horas de la semana, tratar de ser lo mas practico pero también asertivo para captar la atención del alumno. Muchas veces ser también psicólogo, ser oído de los pibes o pibas que quizás no pueden expresar en sus hogares la rabia o las emociones contenidas.

Ser maestro no es fácil en estas tierras, el reclamo es ya moneda corriente, no siempre por sueldos dignos, también se escuchan muchas veces a los maestros mencionar que no hay agua potable en las escuelas, o las estufas no andan, o faltan bancos para sentar a todos, la cosa es que la educación sobrepasa la falta de empatía de las autoridades de una DGE que no previene o no anticipa la necesidad de una estructura para poder realizar la tarea de educar. Luego vemos como se les reconoce con una cena o un mensaje, escapando a la realidad de un ITEM AULA que castiga, pensando que somos diferentes por ser mendocinos, ya que casi no hay otras provincias donde una administración de gobierno imponga esta forma de control sobre los que educan. Sin mencionar que creyendo tener mas días de clases los pibes o pibas van a ser mejor educados, una errónea manera de solo probar que en Mendoza somos distintos, como ni siquiera escuchar que el zonda baja feroz y el maestro ya salió de su seguridad de su hogar para asistir a clases, si no ITEM.

Sin dudas cuando pasen los años, se recuerda el nombre de dos personas de tu infancia. Uno el tipo que vendía las tortitas enfrente a la escuela, y el otro el de tu maestra o maestro. La presencia de ser educador es tan riesgosa como la de un medico, ya que muchas veces un maestro sabe mas de su alumno que su propia familia.

“Los docentes tienen día a día en sus manos el futuro de la Nación”, dijo José Thomas, responsable de la cartera de educación de la provincia, quien este viernes, junto a todo su gabinete y los directores de línea de los diferentes niveles y modalidades, encabezo la celebración por el Día del Maestro realizado en la plaza Sarmiento de la Ciudad de Mendoza. Pero para no perder la memoria, Thomas también dijo esto hace un tiempo. “Puede que un docente tenga un síntoma y deba faltar, pero puede estar disponible desde su casa; nosotros confiamos en el esfuerzo que han demostrado en 2020”. Esto en un contexto de covid, donde el maestro fue una pata esencial. «Para los que adhieran al paro hay descuento por el Ítem aula», decía hace unos mese Thomas.

Ser y parecer es la tarea de todos, por un lado apoyamos la lucha de los trabajadores de la educación, por otro lado los criticamos aduciendo que tienen mas vacaciones que un trabajador normal, por otro lado le cargamos toda la responsabilidad en el aula, pero no cargamos nunca con quienes verdaderamente tienen el manejo real de la estructura para pder dar clases como corresponde.

De profesión maestro, una actividad que sin dudas tiene poco reconocimiento, en la única provincia que tiene un ITEM que retrocede.

 

 

Fernando Cascino.-