Todos conocemos la historia bíblica de David y Goliat, para algunos es un simple relato, para otros es una cuestión de Fé.

Malcolm Gladwell, es autor del libro «David y Goliat», para el la victoria de David sobre Goliat no es una anomalía. Cuando los desvalidos eligen estrategias poco convencionales, ganan el 63.6% del tiempo, la clave está en no jugar según las reglas de Goliat. Cuando los desvalidos de la historia han jugado según las reglas de aquellos en posiciones de poder, han perdido el 72% del tiempo.

Este relato, puede ser el reflejo de lo que sucede en la provincia de Mendoza con el vergonzoso desfalco ocurrido en la DPV.

Lo ocurrido en la DPV, es la muestra cabal del poder que se concentra en una figura que podríamos asimilar al Goliat bíblico. El cúmulo de poder y la corrupción suelen tener fecha de vencimiento, para quienes apelan a la fé sea cual fuere, no hay temor alguno ni obstáculos a vencer.

Si hay corrupción en la parte superior del gobierno es posible que esta se desplace hacia abajo. Si los funcionarios de mayor jerarquía  son corruptos esto puede llevar a una cultura de impunidad que sirve para excusar la corrupción entre los funcionarios de niveles más bajos, lo cual se transforma en un círculo vicioso.

La provincia de Mendoza necesita de una perspectiva de cambio cultural y ético, resultando imprescindible llevar a la justicia a los responsables de cometer delitos contra la Administración Pública, para eso debemos trabajar en reformas para que la estructura que favorece la corrupción cambie.

En octubre del 2.017, el diputado provincial Gustavo Majstruk, presentó un proyecto de Resolución en la Cámara de Diputados, que tenía por objeto solicitar al Administrador de la Dirección Provincial de Vialidad de la Provincia de Mendoza al Sr. Arq. Oscar Sandes a fin de que informara sobre los siguientes diferentes puntos.

Entre algunos puntos a destacar podemos mencionar los siguientes:

A) Si tenía conocimiento, de alguna denuncia presentada en la Unidad Fiscal Nº 1, donde se detallan una serie de irregularidades, que le estarían ocasionando perjuicio económico a la repartición de la DPV.

B) Si tenía conocimiento que existen denuncias de irregularidades en Tribunal de Cuentas, Fiscalía de Estado y Unidad Fiscal Nº 1 , sobre que existe personal que no marca su registro de ingreso y egreso a la repartición,por los sistemas de tipo digitales o biométricos, instalados a tal fin y reconocidos como exigencia para determinar la asistencia, durante los 30 días del mes y los primeros días del mes siguiente se cargan de forma manual, tanto la asistencia, como todo tipo de adicionales a discreción de quien carga manualmente o autoriza.

C) Si sabía que dichas personas, cobran todo tipo de emolumentos, viáticos, horas extras, desarraigo, viáticos completos, horas extras de días inhábiles. Estando expresamente prohibido por la Ley el cobrar esas retribuciones, por ser funcionarios de mayor jerarquía según consta en las resoluciones de designación.

D) Si sabe si el personal que fue contratado para cumplir funciones de mayor jerarquía en la DPV, proveniente de la Municipalidad de Godoy Cruz y Rivadavia, fueron contratados bajo el régimen del Convenio Colectivo de trabajo de la actividad, con las clases más altas del escalafón.

Estos y otros puntos que forman parte del proyecto de Resolución del diputado provincial, Gustavo Majstruk, me lleva a preguntar si estamos en presencia de un Goliat, cuyo sustento del poder ha sido la corrupción.

Pareciera ser que la nueva definición de corrupción en Mendoza es: «La corrupción es la de otros, lo que sucede aquí es justicia». A fin de cuentas, también se salpica de corrupción quien protege a los corruptos o simplemente los tolera.

De ser así, será necesario de un David para poder vencerlo, siendo imprescindible una nueva generación de líderes políticos cuya integridad y valores morales sean una condición «sine qua non» para lograr sacar a Mendoza del desfalco moral en que la se encuentra.