Evocando al Libertador: el desafío de ser dignos de su legado

Redescubrirlo hoy, bajo la luz de nuestras propias urgencias cívicas, implica descolgar al héroe de los fríos monumentos públicos para recuperar al hombre de carne y hueso: al vecino cordial, al administrador honesto y al líder cuya conducta ética representa una guía indispensable para transitar nuestro complejo presente.

Lic. Juan Marcelo Calabria
Docente Universitario y Escritor. Profesor: ITU, FCPYS, UNCuyo. Docente Facultad de Ciencias Empresariales y Gestión Pública, Universidad Champagnat. Autor de libros y ensayos sobre administración, gestión pública y liderazgo sanmartiniano.

La cordillera de los Andes, imponente centinela que recorta el cielo mendocino, guarda en sus pliegues de piedra el secreto de una de las mayores epopeyas de la humanidad, el Cruce de Los Andes. Al conmemorarse este 17 de agosto un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad, la memoria de José de San Martín no debe quedar confinada a la fría solemnidad del bronce o a los discursos escolares de ocasión. Su nombre, que hoy resuena y recibe homenaje en plazas y avenidas de latitudes tan diversas como París, Nueva York, Boulogne-sur-Mer, Lima o Pekín, late con una fuerza singular en Mendoza, su verdadero lugar en el mundo. Redescubrirlo hoy, bajo la luz de nuestras propias urgencias cívicas, implica descolgar al héroe de los fríos monumentos públicos para recuperar al hombre de carne y hueso: al vecino cordial, al administrador honesto y al líder cuya conducta ética representa una guía indispensable para transitar nuestro complejo presente.

Esa vida consagrada a un ideal superior comenzó a gestarse en el rústico paisaje de Yapeyú el 25 de febrero de 1778. Su juventud transcurrió en los campos de batalla de Europa, adquiriendo durante veinte años una disciplina de hierro y una pericia inigualable en el ejército español. Sin embargo, cuando las campanas de la Revolución de Mayo resonaron al otro lado del océano, San Martín no dudó en renunciar a su prometedora carrera militar. Conjurado con otros jóvenes americanos en Cádiz, cruzó el Atlántico para desembarcar en Buenos Aires el 9 de marzo de 1812, decidido a aportar método, dirección táctica y una profunda formación profesional a una gesta emancipadora que flaqueaba entre desinteligencias internas y amargos reveses.

El Libertador General San Martín anciano.

El Libertador General San Martín anciano.

Apenas pisó suelo patrio, su primera gran obra fue la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, modelado no solo como una fuerza militar de élite, sino como una verdadera academia de honor y rectitud moral de donde saldrían los futuros cuadros de la independencia. En esa misma fragua de voluntades entabló una profunda hermandad de causa con Manuel Belgrano, uniendo mente y corazón en pos de un destino común. Entre ambos gigantes de nuestra historia existió una sintonía tan profunda que Belgrano, desgastado por las privaciones de la guerra defensiva en el Norte, no dudó en escribirle con sentida esperanza, manifestándole que estaba absolutamente convencido de que con su llegada se salvaría la patria.

Hacia 1814, tras comprender que el avance por el Alto Perú se había transformado en un callejón sin salida, San Martín planificó con obsesiva lucidez una estrategia continental alternativa y solicitó formalmente la gobernación de la Intendencia de Cuyo. Al asumir el mando en Mendoza a principios de septiembre de ese año, su primera señal política fue un rotundo llamado a la austeridad, el esfuerzo conjunto y a retemplar los ánimos por la causa de la independencia. Bajo la inquebrantable premisa de que en épocas de severos sacrificios el orden, la concordia y la unidad son el único camino, el nuevo Gobernador Intendente sentó las bases de una gestión pública donde la decencia, el ahorro, la transparencia, pero también la creatividad y la colaboración de todo el pueblo fueron el norte de su liderazgo.

Franz Van Riel. Paso de los Andes. Óleo. Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Medidas: 1,43 x 2,08 m.

Franz Van Riel. Paso de los Andes. Óleo. Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Medidas: 1,43 x 2,08 m.

Su paso por la función pública demostró que un líder extraordinario debe ocuparse tanto de las grandes causas como del bienestar cotidiano de sus vecinos. Desde Mendoza, con jornadas que iniciaban antes del alba, a las cuatro y media de la mañana, San Martín edificó un Estado presente y dinámico: impulsó campañas masivas de vacunación, ordenó la limpieza y ampliación de los espacios públicos, reguló las pulperías por razones de seguridad y prohibió los juegos de azar. Paralelamente, mediante su célebre bando sobre el cuidado del agua y la tasación de tierras, expandió la superficie cultivable de la región, convirtiendo a la ganadería, la agricultura y especialmente a la vitivinicultura en motores productivos capaces de financiar la gran empresa: la libertad de América.

En perfecta sintonía con el ideario de Belgrano, el Gobernador situó a la educación pública como el cimiento indispensable de la libertad de los pueblos, afirmando que la ignorancia constituye el sostén principal de las tiranías. San Martín sostenía, con una convicción que aún resuena en todos los rincones, que el fomento de las letras, la ilustración y la difusión del conocimiento representaban herramientas infinitamente más poderosas y duraderas que la fuerza de los ejércitos para consolidar y defender la soberanía de una nación.

Mientras transformaba la vida civil de Cuyo, el gran estratega político y militar diseñó en las sombras una formidable red de contrainteligencia conocida como la "guerra de zapa". Valiéndose de agentes secretos que operaban en Chile bajo nombres ficticios, logró despistar por completo al gobernador realista Marcó del Pont mediante la siembra sistemática de noticias falsas y la recopilación de datos topográficos precisos. Esta paciente obra de ingeniería táctica permitió que, en enero de 1817, las columnas del Ejército Libertador de los Andes atravesaran la imponente cordillera por seis rutas diferentes de manera sincronizada, desconcertando a los realistas y garantizando una victoria contundente en Chacabuco.

San Martín sentó las bases de una gestión pública donde la decencia, el ahorro, la transparencia, pero también la creatividad y la colaboración de todo el pueblo fueron el norte de su liderazgo.

San Martín sentó las bases de una gestión pública donde la decencia, el ahorro, la transparencia, pero también la creatividad y la colaboración de todo el pueblo fueron el norte de su liderazgo.

No obstante, San Martín sabía que para legitimar su campaña de liberación continental necesitaba imperiosamente que las Provincias Unidas rompieran de forma definitiva los lazos con la Corona de España. A través de una correspondencia tenaz y cargada de firme urgencia con su amigo mendocino Tomás Godoy Cruz, presionó sin descanso al Congreso de Tucumán para que declarara la independencia, argumentando con fina ironía que resultaba absurdo seguir haciendo la guerra y seguir a pupilo bajo tutela extranjera. Esa constancia epistolar rindió sus frutos cuando el cuerpo legislativo, presidido de manera histórica por el sanjuanino Francisco Narciso de Laprida, firmó solemnemente la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816, otorgando el respaldo legal necesario para el inicio del cruce de Los Andes.

La verdadera grandeza del Libertador, sin embargo, no reside en el brillo de sus batallas ganadas que hoy recordamos en el bronce, sino en su sublime capacidad de renunciamiento y desapego al poder. Tras gobernar con espíritu humanista y progresista en el Perú, prefirió dar un paso al costado luego de la histórica entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, marchando al exilio voluntario para evitar luchas fratricidas y no derramar jamás sangre de hermanos. Como bien observaría años después Juan Bautista Alberdi en Europa, la modestia de San Martín llegaba al extremo de restarse méritos a sí mismo, un rasgo inusual en la historia americana. Hoy, al evocar su inmortalidad, y su célebre sentencia SERÁS LO QUE DEBAS SER, SINO NO SERÁS NADA, nos convoca a emular su ejemplo de integridad y desprendimiento, recordándonos que las naciones grandes se construyen únicamente cuando anteponemos el bien común por encima de las ambiciones y vanidades individuales.

Juan Marcelo Calabria es autor y coautor de los libros: "San Martín Modelo de Líder Americano", "San Martín más allá del Bronce" y "Sitios Históricos Sanmartinianos. Tras los pasos del Libertador".

Lic. Juan Marcelo Calabria, Docente Universitario y escritor. Profesor del ITU y de la FCPYS de la Universidad Nacional de Cuyo. Docente de la Facultad de Ciencias Empresariales y Gestión Pública de la Universidad Champagnat. Profesor invitado de diversas universidades de América Latina y el Caribe. Autor de libros y ensayos sobre administración, gestión pública y liderazgo sanmartiniano. Miembro correspondiente por Mendoza de la Academia Nacional Sanmartiniana. Integrante del equipo de mentores de proyectos de InnovaLAB de CAF. Docente integrante del Comité Ejecutivo del CEEIP - Centro de Estudios sobre Estado e Innovación Pública- de la Universidad Nacional de Cuyo.

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