Salvar la palabra: la SADE Mendoza en una compleja situación de financiamiento
Fundada el 8 de abril de 1942 por destacados pensadores mendocinos, la histórica filial de la Sociedad Argentina de Escritores atraviesa una asfixia económica que amenaza su continuidad. Graciela Vespa, convocó a ayudar a la institución que preside.
"El 22 de agosto estuvimos a punto de cerrar. Lo salvaron las manos levantadas en asamblea que decidieron que continuásemos. Pero no faltó nada", cuenta Graciela Vespa, presidenta de la sede local de la Sociedad Argentina de Escritores, que funciona en el pasaje San Martín en el centro mendocino.
Según contó a Diario PORTADA, la SADE Mendoza, que tiene mas de 80 años de vida y supo tener gran presencia en el medio cultural de la provincia, hasta hace unos años tuvo graves problemas económicos que poco a poco se fueron subsanando gracias a la gestión de Vespa y su comisión, quienes muchas veces afrontan los costos de su propio bolsillo.
Salvar la palabra: la SADE Mendoza en una compleja situación de financiamiento.
"Cuando asumimos se debía 1.5 millones de pesos en expensas, unos 800 mil pesos en facturas de agua y gas y nos habían cortado el teléfono e internet. Tampoco se pudo seguir pagando a la persona que trabajada de secretaria", indicó Vespa. Además comentó que actualmente tienen problemas jurídicos relacionados con el faltante de hojas rubricadas de los libros de actas que fueron arrancadas deliberadamente.
"Desaparecieron muebles, sillas, una heladera y no sabemos si faltan libros valiosos de las bibliotecas que tenemos. Creemos que faltan textos inventariados y nos enteramos que hubo leasing para pagar algunas cosas, pero no se pudo recuperar nada", aseguró Vespa agregando que actualmente son 4 las personas que integran la comisión.
La historia de la SADE en Mendoza
El 8 de abril de 1942, un grupo de excelentes escritores, filósofos y pensadores mendocinos se reunió con un propósito fundacional: dar vida a la filial de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en Mendoza, como filial de SADE Buenos Aires. Por sus iniciativas y sus salones literarios transitaron los poetas y narradores más influyentes de la cultura de nuestra provincia.
SADE local fue fundada el 8 de abril de 1942 por destacados pensadores mendocinos.
La sede propia de la institución -la oficina que comprara en su momento el doctor J. C. Labat y que cuenta con personería jurídica- sufre hoy las carencias y el deterioro lógico de sus 83 años de vida. La crisis de la SADE Mendoza se agudizó drásticamente a partir del año 2020. La irrupción de la pandemia de Covid-19 diezmó de manera notable el caudal de afiliados de la entidad: la institución lamentó la pérdida de valiosos socios debido al virus, mientras que otros se vieron imposibilitados de continuar brindando o recibiendo apoyo ante la suspensión de actividades presenciales como cursos, talleres y presentaciones de libros.
Aunque hoy la entidad cuenta con la suerte de haber recuperado a muchos socios y amigos que apoyan activamente esta "epopeya" cotidiana, la sustentabilidad financiera sigue siendo crítica. La cuota social actual se mantiene en un valor casi simbólico de apenas $5.000 mensuales.
Al estar la base societaria conformada mayoritariamente por escritores de avanzada edad, los recursos disponibles resultan insuficientes - ya que son jubilados- para afrontar las demandas de mantenimiento y operatividad, por lo que se aguarda con urgencia un apoyo más contundente de los mendocinos.
Porqué es importante que la SADE exista y los peligros del cierre
Vespa remarcó que la existencia de la SADE en Mendoza es importante porque permite que la gente pueda informarse respecto a las formas posibles que permiten publicar un libro. "Explicamos cómo funciona el derecho de autor, como se puede imprimir, qué editoriales son más serias, gestionamos la presentación de los libros en diversos lugares, hacemos tareas de difusión y comunicación, entre otros", dijo la presidenta.
Por otro lado, añadió que los peligros de que no exista este espacio tienen que ver con que muchos escritores van a verse imposibilitados de publicar o promocionar sus textos ya que, por ejemplo, al no existir la ley del libro, ninguna de las grandes cadenas se presta a exponer las obras en sus vidrieras.
Sería muy triste que la gente no tenga donde vender su libro. Se van a tener que poner una mesita en la calle San Martín y probar suerte. Es como si tuviesen un kiosco.
Sseñaló Vespa quien indicó que el secretario de Cultura, Diego Gareca, ha prometido algunas acciones concretas para recuperar el rol de la SADE: "Nos dijo que vamos a volver a participar como jurados en la elección del guión de Vendimia o en el premio literario Vendimia y esperamos así poder darle mas visibilidad a los escritores de Mendoza".
Un llamado a los que "aman la palabra"
"¡No se puede perder esta maravillosa SADE!", advirtió Vespa, haciendo un llamado imperioso tanto a escritores consagrados como a la comunidad en general. Ante la necesidad de asegurar un relevo y dinamizar el espacio, la conducción de la SADE Mendoza apunta firmemente a las nuevas generaciones: solicita de manera urgente que los jóvenes poetas y narradores se acerquen, participen y se asocien para resguardar este patrimonio común.
La meta de esta movilización es que la oficina del Pasaje San Martín vuelva a colmarse de actividad, que pronto se llenen de vecinos los tradicionales cafés literarios y talleres, y que el organismo siga cumpliendo su rol histórico: ser la plataforma predilecta para la difusión y presentación de libros de autores mendocinos.
El próximo paso de la SADE mendocina es convocar a una nueva asamblea para renovar los cargos y se realizarán cafés literarios donde será la propia Graciela quien, de su bolsillo, contribuirá a comprar el café y los refrigerios para los asistentes. "Queremos darle otra impronta a la sede", reiteró.
Para terminar, convocó a quienes deseen participar. "Llamo a los que aman la palabra, esperamos que pronto se llenen nuestros cafés literarios y los talleres y sigamos presentando libros de autores mendocinos. ¡Gracias por escucharnos!", cerró.








