Rompiendo máquinas de escribir

Hablé de esto con mi colega Coco Yáñez... y antes con Ariel y con Orduna, coincidimos en el cansancio... estamos cansados... cansados de varias cosas... pero se nos pasa cuando vemos que en muchos espacios putean a todos los periodistas y a todos los medios y podemos decir, con algún vestigio de claridad y bastante de hartazgo que... todos los medios y espacios NO son iguales... aunque ya importe poco, hay espacios mínimos con algo de dignidad.

Emilio Vera Da Souza
Periodista y escritor. Conductor y productor en Radio Nihuil, Radio Jornada, Radio Nacional. Creador de El Zócalo de la Cuarta. Posee textos publicados en medios como Diario Jornada, Mendoza Opina, Página 12 y otras revistas y portales nacionales.

Hay algunos pocos lugares, a pesar de todas las dificultades, la crisis eterna, cuatro años de macrismo, el coronavirus y el confinamiento obligatorio, al albertismo que destrozó una oportunidad única en ese momento, el cinismo, la hipocresía, el control de los poderes fácticos, el colesterol y la soja texturada, la crueldad de los hermanos presidenciales Sinley y su clan de aplaudidores bestiales, aun así y quizá por eso mismo, hay lugares y periodistas que resisten la embestida...

... y dentro de eso, algunos periodistas y algunas periodistas, cagados de guita, con sueldos congelados, con sueldos deprimidos, con sueldos miserables, con sueldos recortados, con sueldos ausentes y sin sueldo... siguen haciendo su tarea de tratar la información como derecho ciudadano...

... y a pesar de pasarla mal como trabajadores precarizados, sin obra social, sin horas extras, sin vacaciones pagas, sin salario familiar, sin seguro, sin aportes jubilatorios, sin gastos pagos, sin continuidad, y sin descanso, siguen con su tarea. 

Separando información de opinión, separando datos duros de datos truchos, separando noticias de operaciones de prensa, separando profesionalismo de acciones de propaganda.

Algunos canallas andan por los medios disfrazados de periodistas, mientras otros, avergonzados, solos y a veces tristes por la realidad que les toca mostrar, se sobreponen y hacen su tarea.

Mientras unas personas periodistas honestas son espiadas ilegalmente, reciben cachetazos por parte de funcionarios, traiciones por parte de presuntos colegas, puñaladas por delincuentes disimulados, golpes por parte de polizías entrenados y tiros por parte de sicarios con licencia para matar, siguen avanzando con su tarea hacia la posibilidad de pensar que es posible una sociedad en donde la pobreza no sea una deuda de la democracia, donde la educación no sea una burla para los estudiantes y un engaño para los docentes, donde la salud no sea un privilegio y sirva para los que tienen necesidad de curarse y donde la justicia pueda levantar su venda de los ojos y que vea la miseria durmiendo en las frías noches en los portales de iglesias cerradas, en plazas húmedas, sobre cartones mugrientos, sin ropa, sin pan y sin trabajo... tristes, solitarios, finales...

También para que cada vez que un periodista de verdad termine su tarea pueda sin embargo, al día siguiente, volver a intentar que su oficio tenga sentido, levantarse con algo de voluntad...

... y no sentirse que es igual de mierda como el que anda codeándose con los poderosos, quejándose porque no le mandaron el sobre a tiempo, mientras recibe las migajas de la cena de los avaros e insaciables angurrientos y asquerosos responsables de generar lo que nos pasa a todos, incluidos los que trabajan de periodistas con dignidad y coherencia.

Dedicatoria

No paro de recordar la dignidad y la estatura inmensa e inalcanzable del querido Jorge "Coco" Yáñez. A él le quiero dedicar mis esfuerzos para intentar escribir mejores ideas y actuar mejores acciones.

Quiero decir, desde las pocas chispas de mis pensamientos que tengo ganas de putearlo un poco aunque sea... El muy cabrón se fue sin permiso, sin avisar, dejándonos /dejándome- un poco huérfanos, con tanto por hacer... De puro individualismo pienso, que yo hubiera querido que te quedaras más tiempo para no sentir tanta soledad inexorable...

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