Mariela Pontel: "La prohibición absoluta de las pantallas es una pérdida de tiempo"

La especialista en ciencias de la educación indica que la tecnología debe ser aliada del docente. Asegura que es fundamental hacer propuestas neuro-tecno-pedagógicas que enciendan la emoción y la curiosidad. Además, fundamenta su mirada desde la posibilidad de reducción de tiempos burocráticos dentro de las instituciones aplicando herramientas de inteligencia artificial.

Fede Fayad
Licenciado. Comunicador Social, Docente, Periodista. Maestrando. Prensa institucional en Colegio Universitario Central y en Magisterio. Co-Propietario de Agencia Fogón: producción audiovisual, prensa y Redes Sociales.

Mariela Yvana Pontel es Magíster en Ciencias de la Educación, Licenciada en Gestión Educativa y en Educación Primaria, y Profesora de Enseñanza Primaria y Preescolar, complementando su formación con una diplomatura en Neuropsicopedagogía y Procesos Cognitivos. Cuenta con una sólida trayectoria en el territorio educativo vinculada a la gestión escolar, el acompañamiento de trayectorias diversas, la investigación y la dirección de tesis. Asimismo, destaca su labor como coordinadora de los "Diálogos Docentes de la RIGE" para el ciclo 2025 y su activa participación como ponente y disertante en congresos nacionales e internacionales sobre educación, neuroeducación y salud mental.

Mariela, desde tu formación en Educación Primaria y Gestión Educativa, observás a diario cómo las pantallas capturan las infancias desde edades cada vez más tempranas. En una realidad donde el entretenimiento digital está diseñado milimétricamente para generar dependencia a través de estímulos inmediatos, ¿dónde se traza hoy la línea pedagógica entre un uso saludable de las tecnologías y una adicción que compromete el desarrollo cognitivo y emocional de los niños?

Hay una línea muy delgada entre lo pedagógico y el uso sano de las tecnologías. Desde la neurociencia educacional y la neuropsicopedagogía, se entiende, reconociéndose, que el cerebro infantil se encuentra en pleno desarrollo de sus funciones ejecutivas: la atención sostenida, control inhibitorio, la memoria de trabajo y la autorregulación emocional.

Hoy las pantallas son el entretenimiento digital masivo y pasivo, las cuales producen una demanda constante, en el circuito de recompensa dopaminérgico, a través de estímulos inmediatos, provocando a los niños/as que fragmenten su capacidad de focalización, generando una gran dependencia que empobrece los tiempos de espera y la tolerancia a la frustración.

Mariela Yvana Pontel es Magíster en Ciencias de la Educación, Licenciada en Gestión Educativa y en Educación Primaria, y Profesora de Enseñanza Primaria y Preescolar.

Mariela Yvana Pontel es Magíster en Ciencias de la Educación, Licenciada en Gestión Educativa y en Educación Primaria, y Profesora de Enseñanza Primaria y Preescolar.

Esa línea, se visibiliza, con el paso del consumo pasivo, a la mediación con intensión. El uso es adictivo, cuando se transforma en un chupete electrónico o en un fin en sí mismo, que los aísla y sí, solamente es sano, cuando se convierte en una herramienta para la indagación, la metacognición y la creación activa.

En mis investigaciones y proyectos puestos en marcha, en el nivel primario, enmarcado en las políticas educativas provinciales de Córdoba, sostengo que la tecnología, no suple a la experiencia corporal, afectiva y vincular, sino que promueve y potencia los procesos pedagógicos neurocognitivos, el límite lo pone el docente, cuando enseña a cada uno de sus estudiantes, a reflexionar sobre el qué, por qué, para qué y el cómo podemos utilizarla, en función a una alfabetización digital, que toma el control reflexivo de sus propios procesos de aprendizajes.

La gestión educativa tradicional solía enfocarse en la infraestructura física o los contenidos curriculares estáticos. Hoy, con directivos y docentes lidiando con estudiantes cuya atención está fragmentada por el algoritmo, ¿cómo se reconfigura la gestión de una escuela para competir contra esa dependencia digital sin caer en la prohibición absoluta, que muchas veces resulta inconducente?

Considero que, desde la gestión institucional, la prohibición absoluta de las pantallas, es una pérdida de tiempo, es agotar y romper vínculos, porque más allá que se lo haga, la cultura digital, la escuela no puede eliminarla, está en la vida de los estudiantes, de las familias, de todos nosotros. Es por esto que cada escuela debe reconfigurarse, a partir de una "Escuela Posible", (Ministerio de Educación de Córdoba), asumiendo a la misma como un eje prioritario, transversal e inclusivo.

Necesitamos competir contra el algoritmo en la gestión escolar, con pantallas activas, con propuestas neuro-tecno-pedagógicas que enciendan la emoción y la curiosidad, es la clave en estos proyectos. Desde este enfoque, está en el trabajo colaborativo e interinstitucional, articulando experiencias.

Implica también, reconfigurar acuerdos institucionales, talleres con las familias para resignificar las amenazas digitales, en oportunidades, y brindar espacios de capacitaciones docente, donde la agenda del directivo se asuma como un acto pedagógico centrado en el acompañamiento de las trayectorias diversas.

Asistimos a una paradoja: los chicos pasan horas frente a los dispositivos, pero ese consumo suele ser pasivo y funcional al entretenimiento. Como especialista que trabaja activamente con tecnologías, ¿qué estrategias institucionales y áulicas permiten transformar esa fascinación y dependencia en una verdadera alfabetización digital, donde el niño pase de ser un mero consumidor a un creador?

Ahora bien, ¿¡cómo plantear una educación, una clase entretenida, que pueda competir con los dispositivos, qué estrategias abordar!?. La clave está en la neuropsicopedagogía, aplicando el pensamiento metacognitivo, donde cada estudiante, pueda activar, autorregular y reflexionar sobre sus propios procesos de aprendizaje, aprender a aprender; implementando estrategias donde la fascinación por lo visual y digital, se conviertan, en producción creativa y colaborativa.

Como siempre repito: desde lo novedoso, interesante y creativo, captar la atención, desde la motivación. Cultura de pensamiento, gamificación con sentido, muros colaborativos y coevaluación.

La Inteligencia Artificial irrumpió con una velocidad inédita, generando tanto temor como fascinación. Pensando en el beneficio propio de los chicos y su futuro, ¿de qué manera puede la IA convertirse en una aliada del pensamiento crítico en la primaria, ayudándolos a formular mejores preguntas o resolver problemas, en lugar de transformarse en una herramienta que automatice y "vuelva perezoso" el proceso de aprendizaje?

La Tecnología, la IA, puede convertirse en una aliada del pensamiento crítico en la educación primaria, ayudando a formular mejores preguntas, resolver problemas, si dejamos de pedir respuestas memorísticas que cualquier búsqueda, o modelo de lenguaje pueda resolver en segundos. Desde la neurociencia educacional, sabemos que el cerebro aprende cuando se enfrenta a desafíos cognitivos significativos, mediante preguntas potentes y situaciones problema.

Como docente invito a utilizarla como un aliado, promoviendo el "arte de formular preguntas" (Prompting pedagógico), los estudiantes aprenden a dialogar con la IA, cuestionar datos que ésta aporta, detectar errores y analizar las respuestas. Estimulamos la metacognición y la reelaboración personal en ellos, reconociendo la misma como insumo inicial, para aclarar dudas, deben contrastar, sintetizar, argumentar y expresar el conocimiento con su propia voz y estilo reflexivo.

Mariela Pontel: "La prohibición absoluta de las pantallas es una pérdida de tiempo"

Se convierte en una partidaria del pensamiento crítico, cuando enseñamos a comprender que estos sistemas tienen sesgos, que no reemplazan la sensibilidad humana y que el conocimiento auténtico necesita de autorregulación, verificación y juicio crítico.

Para los docentes y equipos directivos, la IA también representa un cambio de paradigma en la optimización del tiempo de planificación y gestión. Desde tu mirada estratégica en Ciencias de la Educación, ¿cómo pueden los educadores usar la Inteligencia Artificial en beneficio propio para aliviar la carga administrativa y diseñar experiencias de aprendizaje más personalizadas, recuperando así el tiempo humano para el vínculo directo con el estudiante?

La IA le permite al docente generar rápidamente múltiples variantes de una misma secuencia didáctica, ajustando niveles de complejidad, formatos de lecturas o consignas específicas para dar respuestas a las trayectorias diversas y a las aulas heterogéneas, en sintonía al diseño universal para el aprendizaje (DUA 3.0) e inclusión.

Nos ayuda a automatizar los tiempos en la gestión, mediante rúbrica inicial de evaluación, organizar matrices de seguimiento o redactar borradores de proyectos institucionales con asistentes virtuales, liberando horas claves para el docente.

Sin olvidar que la humanización del acto educativo, es la función esencial en ser guía, mediador emocional, curador de contenido y puente humano, la IA está para reducir la carga burocrática y recuperar el tiempo de miradas individualizada, la escucha activa en el aula y la construcción de un clima en el aula donde el vínculo afectivo y la empatía sigan siendo la verdadera matriz de todo aprendizaje significativo.

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