De película: la ex bodega Giol y el misterio de las semillas
"Brücher. Crónica Botánica Inaudita" es un documental dirigido por Mariana Guzzante y Camila Menéndez que lleva a la gran pantalla la intriga del asesinato del científico alemán Heinz Brücher, ocurrido a fines de 1991 en su finca de Ugarteche, Mendoza.
"Brücher. Crónica Botánica Inaudita" es un documental dirigido por Mariana Guzzante y Camila Menéndez que lleva a la gran pantalla la intriga del asesinato del científico alemán Heinz Brücher, ocurrido a fines de 1991 en su finca de Ugarteche. Algunas escenas han sido grabadas en el Archivo Judicial, entre los depósitos adaptados de las piletas de hormigón construidas en los 70 para la exportación de vino a granel, el sitio representó por un breve lapso, la bodega más grande del mundo.
En la actualidad, las dos hectáreas subdivididas en piletas de 6 metros de altura, funcionan para la conservación de millones de documentos y escenifican una realidad más extraña que la ficción.
Por algo, hay quienes afirman la existencia de fantasmas.
El caso está lleno de misterios. El escenario que hallaron los investigadores no fue el típico de un asesinato a sangre fría. El cuerpo presentaba una herida en la frente, tenía las manos atadas a la espalda y con cinta adhesiva se le habían atado los pies. Había una grabadora dejada junto a él, sin casette, lo que permite sospechar que fue torturado para obtener de la víctima algún testimonio.
Heinz Brücher: acarreaba una larga trayectoria científica en Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo.
Y nada hacía sospechar de un robo.
A fines de 1991 se produjeron varios crímenes estremecedores en simultáneo lo que demandó la conformación de una comisión especial de la Policía de Mendoza. Según los diarios de entonces, la investigación apuntaba tibiamente a un empleado de la finca o al gerente de una empresa de capitales alemanes que Brücher había denunciado por estafas. Pero también se barajaba la posibilidad de un atentado terrorista.
Dos meses después, crímenes complejos como el doble crimen de Papagayos (Neme-Ros) y la desaparición forzada de Paulo Cristian Guardati dejaron en evidencia una justicia provincial muy deficiente, propensa a dejar paralizados los casos, con el agravante de un escándalo que trascendió en la prensa sobre expedientes robados de adentro de los juzgados. Así las cosas, el caso del alemán pasó a engrosar la pila de homicidios sin resolución.
"Brücher. Crónica Botánica Inaudita" es un documental dirigido por Mariana Guzzante y Camila Menéndez.
A sus 74 años, Brücher acarreaba una larga trayectoria científica en Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo. El control sobre el futuro biológico de la humanidad enmarcó sus investigaciones centradas en la exploración de las plantas cultivadas en la región andina como fuente de genes utilizables.
Ciencia pura, digamos. Pero hay más, porque los comienzos de su carrera fueron en la "Unidad Especial de Ciencias" de la Alemania nazi, o sea que integró las SS, una organización criminal que experimentó con prisioneros de campos de concentración.
Algunas escenas han sido grabadas en el Archivo Judicial, entre los depósitos adaptados de las piletas de hormigón construidas en los 70 para la Bodega Giol.
Es más, tal como narran las guionistas y directora del documental, Brücher fue el responsable de la operación militar que se apropió, durante la ocupación nazi de Ucrania, del "banco de semillas" de un científico fabuloso llamado Nikolái Vavilov. Todo indica que ese tesoro de la diversidad genético-vegetal de la humanidad, reunido de todas las regiones del planeta, incluso en los sitios más inaccesibles donde jamás había pisado un científico occidental, pensado para favorecer las posibilidades alimentarias del mundo, ingresó junto con el equipaje de Brücher en su viaje a Sudamérica. De ahí gran parte de la intriga, porque asesinado el nazi de Ugarteche, nada se sabe del destino de esas semillas.
Tampoco de la pista narco, o sea, sicarios enviados desde Bolivia. Una suerte de venganza ante el plan del científico de esparcir un virus y exterminar las plantaciones de coca. Lo que en su mente se proponía como una solución biológica al problema del negocio y consumo de cocaína se exteriorizó en un artículo de una revista científica que publicó con su firma tan sólo 2 años antes de su asesinato.








