Daniel Palta, docente de historia: "Estudiar es imprescindible, si las familias no lo ven como algo necesario, la escuela es la que debe demostrar que sí lo es"
El profesor de Historia mendocino analizó el impacto de la inmediatez digital y las narrativas fragmentadas en los adolescentes. Desde las aulas públicas de Maipú, reflexionó sobre cómo combatir el desinterés, los desafíos de la brecha digital y el verdadero valor de estudiar el pasado en contextos de vulnerabilidad socioeconómica.
Daniel Palta es Profesor de Grado Universitario en Historia, egresado de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Ejerce la docencia en el nivel medio desde 2006, desempeñándose siempre en el ámbito de las escuelas públicas.
Actualmente, es profesor titular en la Escuela 4-097 "Gilda Cosma de Lede" y en la Escuela 4-261 "Raúl Alfonsín", ambas ubicadas en el departamento de Maipú, Mendoza.
En tiempos de pantallas y contenidos de 15 segundos, ¿cómo se logra despertar un interés real por los procesos largos de la Historia en los adolescentes de hoy?
Realmente es muy complejo. Yo particularmente uso todo lo que puedo como recurso pedagógico para tratar de generar interés en los contenidos de la materia: el fútbol, la comida, las redes, los chismes, entre otros. El humor es un gran recurso. De alguna manera tenés que escuchar un poco la música que escuchan y estar atento a sus equipos de fútbol, a lo que comen o a lo que sea que te ayude.
Hoy, con el mundial de fútbol, tenemos un recurso muy valioso. Los y las estudiantes no ven a la historia como algo significativo en su vida cotidiana; pero si se le busca la vuelta, todo está ahí, a la mano. El hecho de que las pantallas convivan con su realidad también es una herramienta supervaliosa. La información está al alcance; se puede buscar todo y vos, como docente, estás ahí para mediar eso.
Yo siempre les digo que la historia está en su vida cotidiana. Por poner un ejemplo, el mestizaje que comenzó con la conquista de América lo vemos todos los días, y solamente tienen que observarlo en los rostros de sus compañeros de curso. Si lo planteás con respeto y con cuidado, lo pueden ver claramente.
Das clases en el Gran Mendoza, donde la realidad socioeconómica es diversa. ¿Cómo se enseña con tecnología cuando muchos chicos no tienen conectividad en casa o comparten un solo celular familiar en contrapartida de muchos de sus compañeros que tienen acceso a todas las herramientas tecnológicas?
En mi caso particular, yo preparo mis clases para que se desarrollen plenamente en mis horas y en la escuela, o por lo menos lo más que se pueda. De esta manera, les puedo garantizar un espacio en el curso, los recursos tecnológicos que tienen las instituciones donde trabajo (computadoras, proyectores, conectividad a internet e incluso electricidad) y demás recursos pedagógicos, además del acompañamiento que les brindo como docente.
Lamentablemente, muchos no tienen ese espacio en sus casas. Algunos inclusive no cuentan con un espacio físico donde hacer tareas con papel y birome, por lo complejas que pueden resultar algunas realidades familiares. Sin embargo, en la escuela, incluso con ciertas limitaciones, podemos brindarles todo eso, y hay que sacarle el mayor provecho posible. Es lo bueno que todavía tiene la vapuleada educación pública: no importa tu origen o tu condición socioeconómica, en la escuela tenés tu espacio garantizado. O al menos eso intento generar en mis clases.
Las herramientas digitales y los consumos de los alumnos cambian a una velocidad feroz. ¿Cómo hace un docente de Historia para adaptarse a esa actualización permanente sin perder la esencia de la materia?
Te guste o no, tenés que actualizarte permanentemente. Los contenidos siguen siendo los mismos en el caso de Historia, pero si tenés algún manejo mínimo de algunos recursos y lográs incorporarlos a lo cotidiano de las aulas, vas a tener mejores resultados.
Un manejo mínimo de las redes sociales y de la inteligencia artificial es imprescindible. Son una realidad desde hace varios años y, si intentamos combatirlas, vamos hacia el fracaso.
El debate sobre si debe usarse el celular o no en las aulas es muy antiguo e incluso puede resultar anacrónico, porque el celular ya está en las aulas. Hay que aprender a usarlo e incorporarlo.
Actualmente hay muchos docentes haciendo contenido para redes con la temática en la que son especialistas. ¿Qué opinión tenés de ellos? Podrías generar ese tipo de contenido, si tuvieras el tiempo, ¿lo harías?
Me encantaría hacerlo. De hecho, durante la pandemia hice muchos videos explicativos aplicados a mis clases. El gran desafío es meter tanto contenido en el tiempo que dura un reel. Hay docentes de historia que hacen videos de muy buena calidad; también hay material que no es tan bueno, pero todo puede usarse. Por ejemplo, podés tomar un reel que esté bien hecho y compararlo con otro que no lo esté, y que ese ejercicio sirva para generar juicio crítico y tratar de filtrar un poco el contenido basura.
En un contexto económico tan complejo, donde muchos jóvenes de sectores vulnerables priorizan la salida laboral o la subsistencia diaria, ¿cuál es el valor real que les aporta estudiar Historia hoy?
Es una pregunta compleja. Pero creo que los docentes de historia podemos usar nuestra materia para ayudarlos a reflexionar acerca de la importancia de estudiar algo. De cómo algunas familias sin estudios tienen posibilidades más limitadas al momento de conseguir un trabajo.
En cambio, si tenés las herramientas que te da alguna carrera, las posibilidades son un poco más amplias. Si mi papá no estudió, ya sea porque no pudo o no lo vio como algo necesario, y hoy tiene un trabajo más precario justamente por eso, tal vez si yo estudio algo mis posibilidades van a ser más amplias.
La historia te da esas herramientas: poder comparar el pasado con el presente y, a través de ese análisis, poder hacer una proyección hacia el futuro. A pesar de que tenemos esta realidad tan compleja, todavía contamos con un montón de posibilidades en la educación pública, ya sea en institutos superiores o en las universidades.








