Cristina Iriarte: "La tecnología amplía el aprendizaje, pero el docente sigue siendo quien escucha e inspira"
Con una extensa trayectoria, la docente del Martín Zapata es profesora especialista en Informática Educativa, licenciada en Gestión Institucional y Curricular, y diplomada en Comunicación Digital y Narrativas Transmedia.
En un contexto donde la tecnología atraviesa todos los aspectos de la vida cotidiana, la educación enfrenta uno de sus mayores desafíos: integrar lo digital de manera significativa. En diálogo con Diario PORTADA, la educadora mendocina Cristina Iriarte (52) reflexiona sobre el presente y el futuro de la enseñanza en escenarios digitales, el rol docente y las transformaciones que atraviesa la escuela.
Con una extensa trayectoria, Iriarte es profesora especialista en Informática Educativa, licenciada en Gestión Institucional y Curricular, y diplomada en Comunicación Digital y Narrativas Transmedia. Actualmente se encuentra en etapa de defensa de su tesis de maestría en Enseñanza en Escenarios Digitales. Su recorrido profesional combina docencia, coordinación de equipos y desarrollo de proyectos vinculados con la integración pedagógica de tecnologías.
Cristina Iriarte: presente y futuro de la enseñanza en escenarios digitales.
Durante más de dos décadas formó parte del equipo fundador del Portal Educativo de Mendoza, donde participó en la creación de plataformas, comunidades virtuales de aprendizaje y propuestas vinculadas con robótica, programación y cultura digital. Además, desde hace 20 años se desempeña como docente en la Escuela de Comercio Martín Zapata de la UNCuyo, donde hoy es Coordinadora de la Orientación en Informática y profesora de Desarrollo Web.
Las nuevas generaciones interactúan con múltiples lenguajes y demandan propuestas más dinámicas.
Esta nota es parte de un ciclo de notas que Diario PORTADA lleva adelante. Anteriormente, fue el docente Diego Silva quien dio su mirada sobre la educación, en general, y el vínculo con la Inteligencia Artificial, en particular.
Cristina Iriarte: educadora mendocina.
Un vínculo inevitable
"El vínculo entre educación y tecnología hoy es inevitable, pero no siempre está pedagógicamente resuelto", señala Iriarte. En ese sentido, advierte que la clave no está en incorporar dispositivos, sino en el sentido de su uso: "La tecnología tiene que ser una herramienta para pensar, crear y resolver problemas, no solo para consumir información".
Para Iriarte, uno de los grandes problemas actuales es que la transformación digital muchas veces recae exclusivamente en el esfuerzo docente. "No podemos hablar seriamente de innovación educativa sin discutir financiamiento, infraestructura y acceso equitativo. Es una responsabilidad que también es política", sostiene.
Una escuela en transformación
La especialista plantea que la educación atraviesa un cambio profundo en la forma en que se produce y circula el conocimiento. "Hoy ya no es la escuela el único lugar donde se accede a la información. Por eso, enseñar implica enseñar a pensar con esa información: analizarla, interpretarla y transformarla en conocimiento", explica.
Este escenario también impacta en las formas de aprender. Las nuevas generaciones interactúan con múltiples lenguajes -visuales, audiovisuales e interactivos- y demandan propuestas más dinámicas. "Esto obliga a repensar estrategias de enseñanza y a construir experiencias más activas y significativas", afirma.
Desde su campo, la informática, destaca el valor del pensamiento computacional como herramienta clave: "Cuando los estudiantes programan, aprenden a descomponer problemas, diseñar algoritmos y construir soluciones".
Docentes frente a una nueva cultura digital
Consultada sobre los desafíos actuales, Iriarte señala que aún persiste una idea equivocada: que los jóvenes, por haber nacido en entornos digitales, dominan la tecnología. "En realidad, muchas veces saben consumir, pero no necesariamente comprender, crear o cuestionar", advierte.
En este sentido, resalta el rol del docente como mediador:
No solo transmitimos contenidos, también acompañamos procesos de búsqueda, análisis y producción en un entorno donde el acceso a la información es prácticamente infinito.
Además, subraya la importancia de la educación en ciudadanía digital: "Los estudiantes necesitan comprender el impacto social, ético y cultural de las tecnologías, especialmente en un mundo atravesado por algoritmos e inteligencia artificial".
Aprender a crear, no solo a recibir
Pensando en el futuro, Iriarte sostiene que la educación debe centrarse en el aprendizaje activo. "Es fundamental que los estudiantes puedan investigar, crear, diseñar soluciones y trabajar colaborativamente. Lo importante no es solo lo que se sabe hoy, sino la capacidad de aprender y volver a aprender", afirma.
También destaca la necesidad de fortalecer habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas. En ese camino, la alfabetización digital y el aprendizaje de la programación adquieren un rol central:
No se trata solo de aprender un lenguaje, sino de aprender a pensar.
La educación debe centrarse en el aprendizaje activo.
Sin embargo, vuelve a marcar una condición clave: "La innovación pedagógica necesita políticas sostenidas, formación docente, infraestructura y tiempo institucional. Sin eso, las transformaciones quedan aisladas".
Una educación que transforme
Para Iriarte, la educación que marca la diferencia es aquella que logra conectar el conocimiento con la vida real. "Cuando un estudiante programa un videojuego, diseña un sitio web o construye un robot, no solo aprende tecnología: descubre que puede crear y transformar su entorno", explica.
En ese sentido, propone una educación que fomente la curiosidad y la capacidad de hacer preguntas por ello indica que debe darse en un mundo donde la información está disponible y que lo valioso es construir respuestas propias.
Cristina Iriarte: "No podemos hablar seriamente de innovación educativa sin discutir financiamiento, infraestructura y acceso equitativo."
Finalmente, reivindica el rol humano de la enseñanza: "En una época atravesada por algoritmos, el docente sigue siendo quien escucha, acompaña e inspira. La tecnología amplía el aprendizaje, pero el sentido de la educación sigue siendo profundamente humano".
Como reflexión final, deja una idea contundente: "El gran desafío educativo de nuestro tiempo es que todos los estudiantes puedan formar parte de la cultura digital, no solo como usuarios, sino como creadores conscientes".






