La primera mezcla de lo político y lo deportivo fue cuando se solicitó la suspensión de la Copa América desde Colombia a raíz del conflicto social en rechazo al gobierno de Ivan Duque.

Está claro que no podía ser sede de ese evento”, sostuvo en su explicación para Muchas Gracias el analista en política internacional Pablo Balcedo. Una vez situado en Argentina, los protocolos asociados a la vuelta del fútbol busca reducir la presencia de las personas en torno a diversos países, y otras normas y regulaciones en torno a esta actividad deportiva.

Argentina analizaba la situación, pero dejaba en claro que no contemplaba la presencia de público. En este contexto la Conmebol decide que nuestro país no fuera sede de la copa; y aparece Brasil, país muy cuestionado con movilizaciones por el mal manejo de la pandemia, con investigaciones hacia la gestión de Bolsonaro por la compra de cloroquina por encima de las vacunas.

Balcedo agregó en su alocución que un alto porcentaje quiere destituir a Bolsonaro, y menos de un 25% de intención de voto de cara a los próximos comicios”. Esto refleja que el panorama político no se ve como el más calmo para llevar a cabo la copa.

Además en el contexto de pandemia, los altos índices de fallecimiento y contagios, dejan a la evidencia que tampoco estarían dadas las condiciones. Hay referentes de la sociedad y la política que hablan de una acción psicópata del presidente, la intención de llevar la copa América al vecino país.

El fútbol es política porque es un acto social”, sostuvo el analista, quien agregó que se abre un nuevo capítulo en un país con una realidad golpeada fuertemente por la pandemia.

Para concluir, para que una sociedad se sume a lo festivo, debe haber una ida y vuelta, se nota en Brasil hoy un clima -lejos de querer abandonar- de que no se olvidara de lo que acontece y las decisiones que se toman.