En pleno Siglo XXI en la era donde la tecnología vino para quedarse, nos encontramos con noticias tales como la de Pilar, la nena mendocina de cuatro años que debía arrastrarse para alcanzar sus alimentos.

Mientras en Mendoza se debate la aprobación o no del Presupuesto, el caso de Pilar quien sufre de parálisis cerebral es un caso que denota; «la carencia de políticas públicas, la falta de empatía propia de aquellos que ostentan el poder público y  la ausencia de un gobierno que por momento parecería haber vulnerado los derechos de Pilar».

El contraste a esta realidad se puede ver reflejado en países como China, que se encuentra desarrollando sillas de ruedas impulsadas por baterías de litio, usando los recursos naturales como un medio fundamental para mejorar la calidad de vida de sus Ciudadanos.

En Mendoza el caso de Pilar no pasó desapercibido, gracias al apoyo de particulares logró conseguir el andador y la silla de ruedas, pero aun así es inadmisible que en pleno Siglo XXI sigan apareciendo casos como este.

La situación de la provincia Mendoza es preocupante, porque  carece de políticas públicas destinadas a la inversión en tecnología para mejorar la calidad de vida de aquellos que requieren de una silla de ruedas para poder movilizarse.

Esta realidad, es propia de aquellos que definen a la política como un «microclima», microclima que dejó al descubierto lo peor de la clase política, una clase política que en lo social sigue en «deuda».

Por último, no podemos dejar de advertir que hay muchos casos como el de Pilar, casos que transcurren en un contexto de plena vulnerabilidad, vulnerabilidad que por momentos el gobierno se empeña en ignorar.