No es la primera vez que se usa algún distractor para desviar la atención ante los verdaderos problemas sociales, económicos y políticos de Argentina.

Por Fernando Cascino

 

Nada es casual, que se pongan en agenda política algunos conflictos que no son tomados en cuenta y que luego sirven para distraer la atención de la sociedad. Una vez más el llamado “conflicto mapuche”, es utilizado por la política ante una grave situación económica y social que vive nuestro país.

Casi todos los medios de comunicación han tomado la posta y replican como loros el “peligro mapuche” como tema del día, en donde se expone un reclamo, que al menos en mi opinión es mas que justo por parte de la comunidad mapuche del sur de Argentina.

Esta vez sucedió en Villa Mascardi, a 35 kilómetros de Bariloche en la provincia Río Negro, una zona que desde el martes pasado amaneció militarizada por más de 250 efectivos de Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía provincial. El hecho fue pasando de menos a más y fueron detenidas más de diez personas, cuatro mujeres trasladas a Buenos Aires al penal de Ezeiza, madres con sus hijos en incluso una mujer gestante que cursaba los últimos días de su embarazo.

Con el apoyo de la derecha más extrema que encabezan Patricia Bullrich o Ricardo López Murphy entre otros. Un grupo de empresarios de la zona solicito reprimir y desalojar en lugar de escuchar los reclamos que desde hace meses en este caso vienen reclamando al estado nacional y provincial, sobre un pedido de recuperación territorial de comunidades originarias y del pueblo mapuche en sí.

Poco duro el alivio de luto económico que mostro el super ministro Sergio Massa, quien con un dólar soja pudo engrosar las arcas del banco central, pero que no alcanza para bajar la atroz inflación que afecta el salario de los trabajadores. Entonces la cuenta es fácil, cuando se necesita tiempo para pegar manotazos de ahogados de funcionarios a cargo de la economía argentina, este tiempo se busca con distractores en medios que lo único que hacen es recibir la orden de comunicar el “peligro” que conlleva el reclamo de los mapuches.

Si bien el desalojo lo ordenó la jueza federal María Silvina Domínguez, fueron las fuerzas de seguridad del gobierno nacional que, en conjunto con Aníbal Fernández, ministro de seguridad, tomo la posta en una represión donde involucro hasta mujeres embarazadas.

Tanto es el magnetismo de los medios masivos de comunicación, que hasta se suele oír cosas como “hoy me levante con ganas de matar mapuches”, frase que en forma personal escuche esta semana por parte de un empelado público en los fríos pasillos de casa de gobierno. Y no es el único que manifiesta esta situación de persecución a los pueblos que reclaman sus tierras que por derecho les pertenece.

El ministro de seguridad Aníbal Fernández puso a disposición las fuerzas, efectivizó el traslado de mujeres, luego de la represión, lo cual fue rechazada por gran parte del movimiento de mujeres, esto derivó en la renuncia de Elizabet Gómez Alcorta, la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidades.

Sigue la represión y el hostigamiento contra el pueblo mapuche | Biodiversidad en América Latina

¿Quiénes son los verdaderos ocupas del sur?

Lo cierto es que a nadie le interesa el tema de fondo en sí, pero. ¿Quiénes ocupan las tierras?. Bueno, el Grupo Benetton (Italia) tiene 900.000 hectáreas en Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, 44 la CABA; la Familia Sapag: 420.000 hectáreas en la provincia de Neuquén. 20 veces CABA; la Familia Menéndez: 750.000 hectáreas en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, 37 veces CABA; el Grupo Walbrook (Gran Bretaña): 600.000 hectáreas en el sur de Mendoza, 29 veces CABA. Joe Lewis (Gran Bretaña), 38.000 hectáreas, incluyendo el robo del Lago Escondido. Lázaro Báez: 470.000 hectáreas, 23 veces CABA. Y a esto se suman empresas con sedes en paraísos fiscales del mundo.

Es entonces que no vemos con el mismo ímpetu comunicar los verdaderos usurpadores, donde sirve más distraer con el inminente peligro mapuche donde un poderoso estado desaloja a un débil pueblo originario.