La oportunidad de aventar definitivamente la sombra del dictador Pinochet

Este domingo (25 de octubre) será el Plebiscito de Chile 2020. Después de la postergación debido a la Pandemia de Covid 19, se llevará a cabo esta consulta popular vinculante que definirá el comienzo de un cambio profundo o la continuidad de un sistema político nacido del vientre de una sangrienta dictadura

El plebiscito se realiza exactamente a 50 años y un día de la asunción del depuesto presidente constitucional Salvador Allende; dato de enorme significación histórica ya que fue el Primer Presidente Socialista que alcanzó una primera magistratura mediante el voto en un sistema de democracia liberal, quien fuera ilegalmente destituido por facciones internas, mediante violencia insurrecta y criminal,  con el indisimulado apoyo del gobierno de los Estados Unidos, comandado por entonces por Richard Nixon, presidente que debió luego abdicar por el famoso caso Watergate , un buen título para eludir la mención de palabras tan incómodas para Estados Unidos como “mentira y corrupción”. Las paradojas no descansan.

El anterior referéndum en la República de Chile fue en 1988, en el que la mayoría (54%) se manifestó para que no siguiera el régimen ni el que lo impusiera a fuerza de represión y de crímenes de lesa humanidad, Augusto Pinochet, presidente de facto de entonces.

Luego de manifestaciones populares que fueron ganando cada vez más adeptos, la dirigencia política chilena admitió que es necesario contar con otros resortes para poder hacer las modificaciones profundas que requiere en la actualidad la institucionalidad de la República.

Días atrás, consultamos al Diputado y vicepresidente de la Cámara baja chilena, Dr. R.Rodrigo González Torres sobre la singularidad de este referéndum y con entusiasmo nos decía que por primera vez, luego de 1883, tendrían la posibilidad de introducir cambios significativos en el diseño Institucional, porque además de la opción binaria “apruebo/rechazo” hay otra papeleta, en la que –sin importar cuál de las dos opciones haya elegido, deberán decidir qué tipo de órgano prefieren que realice la nueva Carta Magna. Una opción es mixta, compuesta por el 50 por ciento de actuales congresales y la otra mitad por miembros constituyentes electos, o la alternativa para que la redacción de la nueva Constitución sea confeccionada por una Convención Constituyente, todos y todas electos para tal fin, sin la participación de actuales diputados ni senadores.

Los ciudadanos chilenos residentes tanto en Argentina como en el resto de los países, también están habilitados para sufragar.

El padrón supera los 14 millones de personas habilitadas, pero recordemos que –así como en las elecciones convencionales- la emisión del voto es voluntaria.

Las estimaciones y encuestas dan por seguro que ganará la opción de aprobación. Analistas anticipan que esto podría ser un duro golpe para la actual gestión de Sebastián Piñera.

Después del contundente triunfo del Movimiento Al Socialismo en la república Plurinacional de Bolivia, las expectativas políticas ahora están sobre este referéndum que podría señalar el fin de las sombras de la derecha reaccionaria en la República de Chile