OPINIÓN

Mendoza, refugio Búnker VIP del fin del mundo

En plena cordillera mendocina avanza Wamani, un emprendimiento impulsado por empresarios multimillonarios vinculados al mundo tecnológico y financiero internacional que busca crear refugios Bunker autosustentables preparados para eventuales crisis globales. Con conectividad satelital, reservas estratégicas y aislamiento geográfico, el proyecto expone una nueva tendencia de las élites económicas: invertir en territorios seguros para sobrevivir a posibles conflictos mundiales. La iniciativa también reabre el debate sobre las desigualdades existentes en Mendoza, donde mientras miles de familias enfrentan un déficit habitacional superior a las 120 mil viviendas y enormes trabas burocráticas para acceder a servicios básicos o construir, ciertos emprendimientos destinados a grandes capitales parecen avanzar con rapidez y amplias facilidades estatales.

Adrián Characán

Multimillonarios construyen búnkers en la cordillera mientras miles de mendocinos siguen sin acceso a la vivienda

Empresarios tecnológicos ligados a Silicon Valley impulsan en Mendoza comunidades autosustentables preparadas para eventuales guerras, crisis energéticas o colapsos globales. El proyecto Wamani abre un fuerte debate sobre desigualdad, acceso a la tierra y las facilidades que reciben los grandes capitales frente a las dificultades que enfrentan los ciudadanos comunes.

Mientras miles de mendocinos pasan años intentando acceder a un lote, regularizar un terreno o simplemente conseguir factibilidades para construir una vivienda, en la inmensidad de la cordillera empieza a levantarse otro tipo de urbanización.

No una pensada para resolver necesidades sociales. Tampoco un proyecto turístico tradicional.

Lo que avanza en Mendoza es una especie de refugio de lujo preparado para sobrevivir al derrumbe del mundo.

En una zona aislada de San Carlos, lejos de los centros urbanos y a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, comenzó el desarrollo de Wamani, un enclave autosustentable diseñado para soportar escenarios extremos: guerras internacionales, crisis energéticas, colapsos financieros o incluso conflictos nucleares.

Detrás del emprendimiento aparece Martín Varsavsky, empresario argentino radicado en España y referente histórico del ecosistema tecnológico iberoamericano. Fundador de compañías como Jazztel, Varsavsky viene sosteniendo desde hace años que Sudamérica podría transformarse en uno de los territorios más seguros del planeta frente a las crecientes tensiones geopolíticas mundiales. En lo que respecta a sus vínculos profesionales, Varsavsky ha mantenido una relación cercana con Javier Milei. A mediados de 2024, tras acompañarlo durante una gira de dos días por Estados Unidos, publicó en la red social X un extenso video en el que destacó el impacto que generó el mandatario argentino entre referentes de las principales empresas tecnológicas, señalando que su discurso resultó "absolutamente original". Además, ya había expresado ante Infobae que, sin la irrupción de Milei, la Argentina difícilmente habría despertado el interés de los grandes CEOs de Silicon Valley.

Y Mendoza, según esa lógica, reúne condiciones ideales: agua, cordillera, aislamiento natural, baja densidad poblacional y enormes extensiones disponibles.

La tranquilidad como negocio

La idea incluso tomó forma bajo un concepto tan provocador como revelador: la "visa de tranquilidad" que podría tener un costo base de 500.000 dólares por Búnker.

Una propuesta destinada a atraer grandes fortunas extranjeras interesadas en instalarse en Argentina como forma de protección frente a un eventual escenario global de conflicto o crisis.

Porque mientras millones de personas en el mundo viven preocupadas por pagar el alquiler o llenar la heladera, los sectores más ricos comenzaron a preocuparse por otra cosa: dónde refugiarse si el sistema colapsa. Y Mendoza aparece hoy dentro de ese mapa.

Quiénes participan

El proyecto reúne nombres de enorme peso dentro del universo tecnológico y financiero internacional.

Entre ellos aparece Alec Oxenford, fundador de OLX y actual embajador argentino en Estados Unidos. 

También empresarios vinculados al negocio tecnológico global como Mike Santos

Matías Nissenbaum,

  David Kamenetzky y Daniel Lubetzky, creador de KIND.

No son improvisados. Son hombres acostumbrados a leer escenarios económicos y políticos antes que el resto. Y quizás por eso mismo inquieta que parte de las grandes fortunas del planeta estén invirtiendo no solamente en tecnología o inteligencia artificial, sino también en refugios para sobrevivir.

Starlink, aislamiento y autosuficiencia

El proyecto contempla conectividad satelital mediante Starlink, producción energética autónoma, reservas de abastecimiento y sistemas pensados para resistir largos períodos de aislamiento.

Una postal que mezcla ciencia ficción con desigualdad social.

Porque mientras en distintos barrios mendocinos todavía existen problemas estructurales de agua potable, cloacas, pavimento o conectividad básica, en plena montaña empiezan a desarrollarse espacios preparados para garantizar comodidad y supervivencia a un grupo extremadamente reducido de personas.

Facilidades para unos, obstáculos para otros

El debate no pasa solamente por el lujo. También pasa por la velocidad con la que ciertos proyectos consiguen autorizaciones, factibilidades y acompañamiento estatal.

En Mendoza, cualquier vecino que intenta construir una vivienda, subdividir un terreno o acceder a servicios suele atravesar meses -y muchas veces años- de expedientes, requisitos, observaciones técnicas y trámites interminables.

Sin embargo, cuando detrás aparecen grandes capitales o inversiones destinadas a sectores de altísimo poder adquisitivo, los procesos parecen acelerarse con otra facilidad.

La discusión empieza a crecer justamente allí: en la diferencia entre las dificultades que enfrenta el ciudadano común y las facilidades que suelen rodear a los grandes emprendimientos privados.

Y muchos vecinos lo comparan con lo que ocurre diariamente en la Municipalidad de Guaymallén, donde la burocracia parece tan inmensa como las denuncias y sospechas de corrupción administrativa que desde hace años sobrevuelan distintas áreas municipales. Para miles de ciudadanos, obtener un trámite, una habilitación o un servicio básico como un permiso de conexión eléctrica de energia , puede convertirse en un recorrido agotador que puede demorar más 8 años. Pero cuando se trata de grandes inversiones, las puertas parecen abrirse con mucha mayor rapidez. El lujo de poder escapar

Tal vez allí aparezca la imagen más brutal de esta época.

Mientras miles de jóvenes mendocinos sienten que jamás podrán acceder a una casa propia, un pequeño grupo de multimillonarios diseña comunidades privadas para sobrevivir a una eventual tercera guerra mundial.

Mientras algunos intentan conseguir materiales para ampliar una habitación, otros planifican refugios de alta montaña con tecnología satelital y autonomía energética.

Y quizás la noticia verdadera no sea solamente el búnker.

Sino el mundo desigual que está haciendo posible su existencia.

Las tierras elegidas

Los emprendimientos vinculados a refugios autosustentables y comunidades de resguardo para multimillonarios comenzaron a concentrarse especialmente en zonas de alta montaña y sectores estratégicos del Valle de Uco, principalmente en áreas de San Carlos, cercanas a la cordillera de los Andes. No es casual.

Se trata de territorios considerados privilegiados por su acceso al agua de deshielo, baja densidad poblacional, aislamiento natural y enorme disponibilidad de tierra. Lugares donde todavía existen reservas ambientales, amplitud territorial y condiciones ideales para desarrollar producción autónoma de alimentos y energía.

También aparecen sectores cercanos a Tunuyán y Tupungato, zonas históricamente valoradas por la fertilidad de sus suelos, la pureza del agua y el clima privilegiado para la producción agrícola y vitivinícola.

Paradójicamente, son las mismas regiones donde pequeños productores, familias rurales y trabajadores mendocinos muchas veces enfrentan enormes dificultades para acceder a la tierra, sostener sus actividades o garantizar servicios básicos.

Y no deja de llamar la atención que en una de esas mismas zonas, Rodolfo Suárez haya construido su residencia en un barrio privado de San Carlos, sobre una parcela de dos hectáreas y con características de autosustentabilidad energética, en la cima del barrio según denunció oportunamente ElMediook.

La contradicción empieza a hacerse visible: frente a posibles escenarios mundiales de crisis, pandemias o guerras, los sectores más ricos del planeta parecen haber puesto los ojos en las tierras más fértiles y seguras de Mendoza.

Y mientras algunos llegan buscando un refugio para el futuro, muchos mendocinos todavía siguen peleando por resolver el presente.

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