Un mapa de los daños invisibles
En la novela "Diario de un duelo", de Hugo Alas, el protagonista se mueve en distintos planos de una realidad construida de fantasías, sueños y vigilias.
Rodolfo, tal el nombre del protagonista, rumia ya avanzada la novela que los peores monstruos son intangibles, y un poco más adelante leemos: "Hay daños invisibles pero justamente por eso son los más terribles. Dolores imposibles de medir, que devastan en silencio. Cuando uno alcanza a percibirlos, ya es demasiado tarde".
Invadidos y nebulososLo anterior es un fragmento (y, si se quiere, síntesis) de "Diario de un duelo", la novela de Hugo Alas que acaba de publicar Paradiso Ediciones, en la que Rodolfo atraviesa un estado en el que todas las barreras entre la realidad, lo onírico, los recuerdos y las alucinaciones se confunden en un único relato.
"Diario de un duelo", de Hugo Alas.
La novela propone una suerte de transcurrir por la vida de Rodolfo desde el momento en que su madre, viuda y de 89 años, se casa, y será en esa fiesta de casamiento donde por primera vez nuestro personaje será consciente de que su conexión con la realidad sufre algunas alteraciones, y a partir de ese momento veremos cómo todo se funde y confunde, en un relato que progresa casi como nuestros pensamientos, en un ir y venir anárquico. Así, Alas logra que, más allá de los avatares de Rodolfo, nos preguntemos por el significado profundo y final de cada acción.
En esa caótica conexión de realidades y fantasías, de sueños y vigilias que pueden no ser tales, Rodolfo parece ser un mero observador de su vida. Y las personas (esposa, hijas, compañeros de trabajo, hermanos[s], parientes, desconocidos...) y circunstancias (trabajo, representación gremial, vacaciones, fiestas familiares...) se convierten en motivos para su aislamiento. Y al cerrar el libro, al leer la última página, definitivamente se refuerza una pregunta que atraviesa la novela y que se consolida con el punto final: ¿cuándo comienza un duelo?
En "Diario de un duelo", Hugo Alas lleva adelante un relato que logra una unidad en la que se fusionan los tiempos, los espacios y los hechos, al punto de que hasta quien lee puede perderse en los laberintos de la mente de Rodolfo y confundir qué es lo que hay delante de sus ojos. La trama está construida a partir de una sucesión de hechos, ínfimos o muy relevantes, que conforman un todo, más allá de que esos hechos estén en uno u otro plano de la realidad de Rodolfo, haciéndonos vivir, junto al protagonista, en un estado de vigilia incompleta, en el que cada acción, cada situación, tiene una mirada y un significado dual, cuando no múltiple, tal como en los sueños, tal como en la vigilia.
"Diario de un duelo", de Hugo Alas, es ni más ni menos que un mapa de los daños invisibles.