Historias tristes del ex Zoo de Mendoza

Las portadas de la época revelan escenas que hoy resultan inquietantes. Si miramos el historial del paso de jirafas en nuestra provincia, es devastador. Entre 1990 y 2004 fueron llegando nuevos animales exóticos, que pronto se convirtieron en ausencias.

Diario PORTADA propone "Fotografías Para No Olvidar", una nueva recorrida por nuestra historia: hechos que se hicieron sentir en su tiempo, ocuparon titulares y luego se perdieron en el olvido. Momentos intensos, fugaces, atrapados apenas en una portada y en el inconsciente colectivo. Volver a mirarlos es volver a preguntarnos qué dejamos atrás... Porque entender el presente también exige volver sobre esas historias que creímos pasajeras... pero nunca lo fueron del todo.

Por Orlando Pelichotti

Lunes 29 de noviembre de 1971 | Diario Mendoza

Lunes 29 de noviembre de 1971 | Diario Mendoza

Historias tristes del ex Zoo de Mendoza

Las jirafas llegaron a Mendoza por un camino que evitaba la alta montaña. Sus cuerpos -demasiado altos, demasiado frágiles- no podían atravesar túneles ni cobertizos. Por eso ingresaron por el Paso Pehuenche, como si desde el inicio el territorio les negara el paso. Eran dos ejemplares comprados al Zoológico Metropolitano de Santiago de Chile. Luego vendrían más.

Para alojarlas se construyó un jirafario de seis metros de altura, con pequeñas ventanas y calefacción artificial para enfrentar la amplitud térmica mendocina. Alrededor, treinta bocinas que reproducían incansablemente, durante ocho horas diarias sonidos de la selva, interrumpidos por mensajes y advertencias a los visitantes. Una naturaleza falsa, sostenida por cables y parlantes, intentaba suplir lo que nunca estuvo allí.

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Las portadas de la época revelan escenas que hoy resultan inquietantes. Un chimpancé sostiene un cigarrillo, práctica habitual en un zoológico donde el contacto con los animales era fácil y cotidiano. En otra imagen, Doña Hipa, una hipopótama, protege con violencia a su cría recién nacida frente a una multitud agolpada, fascinada por el espectáculo. Señales tempranas de una convivencia forzada.

Ese mal recuerdo de las Jirafas en Mendoza

Si miramos el historial del paso de jirafas en nuestra provincia, es devastador. Ninguna de las nueve logró vivir más de cinco años. Tras la temprana muerte de este ejemplar traído desde Chile, llegó otro que no sobrevivió al frío. Murió de hipotermia.Y la historia se repitió. Entre 1990 y 2004 fueron llegando nuevos animales exóticos, que pronto se convirtieron en ausencias. Lucerito murió asfixiado tras tragar un envoltorio plástico abandonado en el paseo. Soledad agonizó durante largo tiempo, consumida por un tripanosoma zoonótico que contaminó su sangre. Claudia falleció por un edema agudo de pulmón, consecuencia de una enfermedad que nunca fue detectada a tiempo. Belén y Tomy murieron tras ingerir una planta altamente tóxica, en un entorno sin el control que requería.

Hubo también un macho que no alcanzó a tener nombre. Escapó del jirafario, cayó al recinto de los leones y allí encontró la muerte. Cada pérdida fue evitable. Cada muerte, anunciada.

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