Una de las obras más celebradas de la cartelera mendocina, que protagonizan Aníbal Villa y Juan Pablo Lemos, ofrece función este sábado en la sala Malvinas de Las Heras y otra el próximo sábado 28 en Uspallata. Se da en el marco del ciclo teatral Emociones Solidarias. Entrada a cambio de un alimento no perecedero.

Un clásico teatral se convierte en tal gracias a su habilidad para trascender en el tiempo. Y “Aeroplanos”, obra de Carlos Gorostiza, es ejemplo acabado de ello. Sin embargo, sus múltiples versiones a lo largo de los años no han tenido el mismo éxito en taquilla, ya que para quien se proponga llevarlo a cabo deberá asumir el gran desafío de sostener esa permanencia de aplausos y ovaciones.

Los actores mendocinos Aníbal Villa y Juan Pablo Lemos lo han logrado. Hace unos 15 años se lanzaron a esta aventura de encarnar a dos adultos mayores amigos que se completan uno al otro a través de la mirada que cada cual tiene de la vida. Y no los soltaron más. Función tras función, “Aeroplanos”, dirigida por Daniel Posada, toma vuelo propio gracias la ductilidad de sus protagonistas, al libreto que sensibiliza sobre la vejez, a la historia de dos personajes entrañables que divierten y conmueven a todo público.

“Aterriza con todo lo que nos ha rodeado, tratando de llevarlo al humor, porque estos dos amigos son población de riesgo y estamos en medio de una pandemia”, anuncia Aníbal Villa a modo de actualizar la pieza en su contexto para seguir con más presentaciones. “Aeroplanos” ya había pasado por Las Heras, y ahora regresa como parte del ciclo Emociones Solidarias.

Se verá este sábado 21 en la sala Malvinas (San Miguel 1540) y el próximo sábado 28 en el Centro Cultural Uspallata. Ambas fechas son a las 20.30 y con entrada a cambio de un alimento no perecedero destinado a comedores comunitarios del departamento. Debido a los protocolos por Covid, la capacidad de ambas salas es limitada y se recomienda asistir una hora antes para canjear la entrada.

Villa confirma que esta comedia dramática “tiene lo que todos los clásicos del teatro deben tener” y afirma que “te reís y no sabés bien de qué te estás riendo, todo juega a favor de este viaje imaginario que les permite subirse a un aeroplano y al menos jugar desde la imaginación que pueden seguir viajando gracias a la amistad que los une”.

La historia versa sobre la relación entre dos amigos de años, Paco y Cristo. Ambos son ancianos que han vivido en el mismo barrio, han frecuentado los mismos clubes de baile y han visto pasar la vida; cada uno a su manera. Son, desde la perspectiva del autor, dos rostros que encubren dos facetas que bien podrían convivir en el mismo cuerpo: la desesperanza en contraste con las ansias de vivir. “Así, sobreviven al paso del tiempo y a una sociedad egoísta”, advierte la sinopsis de “Aeroplanos”.

El humor es la base de esta comedia dramática escrita por uno de los más importantes dramaturgos argentinos, en la que hay también una cierta nostalgia o melancolía ya que deja interrogantes al espectador como “¿qué hacemos con nuestros viejos?, ¿qué haremos nosotros cuando lo seamos?”.

Desde lo escénico, la propuesta busca romper con el carácter costumbrista, pero rescatando la ideología y la sensibilidad narrativa de Gorostiza. El giro pasa por el trabajo actoral y la puesta en escena. Son, en realidad, dos actores jóvenes jugando los roles de adultos mayores. El cambio se va dando en la corporalidad, en la mutación de la voz, siempre en escena.