La singularidad más significativa que puede exhibir el Covid19 es su costado político. Si bien Aristóteles señaló al humano como el “animal político”, los virus carecen de estructura biológica como para alcanzar la categoría de animales, sin embargo este virus ostenta un poder político impensado, que en ocasiones, supera ampliamente el poder de liderazgo de los mandatarios.

Se juzga cada decisión gubernamental según la eficacia del virus.

A partir de que la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid 19 como “Pandemia”, la competencia de los países reemplazó los parámetros de PBI, educación o producción por el de cadáveres.

A cualquiera que haya leído el enorme poema de Néstor Perlongher llamado “cadáveres”, le resultará inevitable evocarlo cada vez que lee, escucha y ve los índices de esta Pandemia. Contagios, recuperados, circulación, camas habilitadas, pero definitivamente lo que cuenta son los “cadáveres”. Y cómo no. En definitiva lo importante es impedir la muerte. Las muertes. Resumiendo: el mejor gobierno es aquél que contabilice la menor cantidad de “cadáveres”.

Si nos atrevemos a despojarnos de los prejuicios, de las emociones acumuladas con antelación a este suceso y nos inclinamos por la aritmética, podemos observar claramente que en Argentina no se ha producido ningún milagro, el gobierno nacional está lejos de recibir un premio por lo extraordinario de su desempeño, pero tampoco es despreciable el resultado alcanzado hasta hoy.

Siempre tan proclives en asignarle al ocasional primer mandatario poderes superlativos, en situaciones de crisis como la actual, habrá quienes le atribuyan milagros y los que sostengan que todo lo malo que ocurra en el país es entera responsabilidad del presidente. En definitiva una manera bastante infantil de eludir nuestras propias responsabilidades, para justificar nuestras conductas para nada solidarias.

Las comparaciones, tan odiosas como indispensables para poder establecer estadísticas confiables, ponen a la Argentina, frente al tema de la Pandemia, en un lugar determinado. ¿Bueno? Sí. Pero no para quienes hemos sufrido la pérdida de personas a las que hoy extrañamos. Yendo a los números, y principalmente como dato desalentador a todos quienes fomentan la huída de nuestro país de nuestros jóvenes, ahí van.

Elegimos comparación entre 10 países. Algunos por vecinos, otros por su magnitud y por ser los siempre aludidos a la hora de la autocrítica nacional y otros a propósito de nuestras ascendencias más numerosas.

El dato: país, cantidad absoluta de personas fallecidas por Covid 19 y el número de muertos (de cadáveres) según la demografía, o sea, la proporción. En este caso vamos a consignar la cantidad de decesos por cada millón de habitantes. Los datos son obtenidos a través de Word Meter

 

País                                             N° de fallecidos                        Muertes por 1MM

Chile:                                                      13272                                               693

Reino Unido Gran Bretaña               42760                                               629

Perú                                                        33158                                            1002

Argentina                                        23581                                            520

Brasil                                                   150236                                              705

México                                                  83507                                              646

Bolivia                                                     8262                                              705

Estados Unidos                                 219282                                              661

España                                                  32929                                             704

Italia                                                     36140                                             598

Luego de analizar estos datos, surge como pregunta inescrutable: ¿cuál es el motivo para la convocatoria a una nueva marcha, bautizada como “banderazo”, para este 12 de octubre?

Lo novedoso del virus que amenaza a la salud de todas las personas del Planeta lo convierte en el ser político más poderoso, ya que se desconoce: cuál será el arma más idónea para deshacernos de él, los tiempos adecuados para combatirlo y el modo más eficaz para eludirlo. Por el momento, excepto países que no proporcionan datos, como es el caso de Corea del Norte, las victorias exhibidas han sido efímeras y en algunos casos, contrarias a su aparente éxito.

Con los datos en mano, que la oposición política a la gestión nacional empuje a sus simpatizantes para que se manifiesten, rompiendo protocolos, recomendaciones e incitándolos a que desobedezcan las medidas preventivas, es cuanto menos, negligente e irreverente, no contra las autoridades ocasionales sino con el sistema democrático. Es un llamado a la desobediencia social que en nada contribuye a un relación armónica entre todos los compatriotas.

Lo de la provincia de Mendoza no deja de sorprender. Mientras las autoridades del Ministerio de Salud no responden a las requisitorias de la prensa en general y sólo dan notas a algunos medios –precisamente a esos que no interpelan ni repreguntan- el gobernador utiliza una red social en la que sólo puede expresarse precariamente, para indicar que no coincide con las indicaciones del gobierno nacional. Acto seguido, aparece una solicitada (que replicamos aquí, lamentablemente sin la contratación que hubiese correspondido) en la que lleva la firma de Rodolfo Suárez, a la sazón, primer mandatario provincial

Rogamos que la firma del gobernador no sea apócrifa, aunque esto perturba. Ya que son los enrolados en su alianza electoral quienes proponen una marcha justo en un nuevo aniversario de la llegada de las embarcaciones lideradas por Cristóbal Colón a tierras del continente americano. Acontecimiento fechado en 1492, que para algunos constituye una invasión cruenta, para otros una conquista legítima, para muchos la consagración de que –tanto como ya lo sugería Ptolomeo 1.400 años antes, efectivamente la Tierra es esférica.

La libertad de marchar, y en el caso de Mendoza ya sin la hipotética restricción del número de terminación del documento, está garantizada. Lo que puede no entenderse es el por y el para qué.

Si las libertades individuales se ven afectadas -hoy – es debido a una situación que –como vimos en los números-  no hay gobierno que haya podido aún sortear;  y guiándonos por los dramáticos números de infectados que atestan los sistemas de salud, contemplando que ya hubo otras manifestaciones y banderazos, podemos inferir que las marchas no alcanzan a intimidar al Covid 19.

Están en su derecho de considerar que el Planeta es una lámina de tierra de aguas agitadas, sostenida por paquidermos gigantes. Pero si niegan o pretenden derogar la ley de gravedad, sepan que caerán inexorablemente y no por la acción malhechora de los políticos ni de la mayoría del Pueblo. Hace bastante tiempo que las manzanas no han aprendido a flotar