«No me importa morir mañana. He vivido, en toda la extensión de la palabra”, dijo el compositor y vocalista del grupo Queen justo un día antes de su muerte.

Las últimas fotos de Freddie Mercury lo muestran en el jardín de su mansión londinense con una sonrisa, relajado y extrañamente sin bigote, rasgo característico del cantante. Delgado y con una camisa muy holgada.

«Si todo hubiera ocurrido un poco más tarde, Freddie todavía estaría con nosotros gracias a los avances en la investigación del sida. Estoy seguro», declaró Brian May, guitarrista de Queen, hace unos años al Sunday Times.

En las instantáneas también se lo ve a Oscar, uno de los cinco gatos que la preja adoptó y que fue leal al artista hasta sus últimas horas de vida. De hecho, antes de morir Mercury se aseguró de que sus mascotas quedaran en buenas manos.

Las imágenes fueron tomadas por Jim Hutton, quien fue su pareja durante sus últimos seis años de vida. Dicen que cuando Mercury descubrió su enfermedad quiso terminar la relación con Hutton, pero él se negó: «Te quiero, Freddie. No voy a ir a ningún sitio», le contestó. Y así fue, Jim fue su fiel compañero hasta el día de su muerte.

Luego de la muerte de Freddie, Jim Hutton decidió regresar a su Irlanda natal, donde vivió hasta que falleció de cáncer en 2010, con 61 años. «Freddie fue el mayor amor de mi vida y sé que nunca volveré a amar así», escribió Hutton en sus memorias.

Lejos de los escenarios, Mercury siguió componiendo y grabando y en 1989 lanzó The Miracle junto a May, Deacon y Taylor, pero su deterioro físico era cada vez más difícil de disimular.

Aun así grabó Innuendo, que salió a la venta en febrero de 1991, aunque para octubre de ese mismo año ya casi no podía valerse por sí mismo y hasta había perdido gran porcentaje de su visión.

Intuyendo cuál iba a ser su final, el 23 de noviembre -hace 30 años- envió un comunicado a los medios para confirmar los rumores que lo perseguían hace cuatro años.

Al día siguiente, el 24 de noviembre de 1991 y a los 45 años, falleció por una bronconeumonía derivada del virus que tanto lo había debilitado y aquella fecha marcó la muerte del ídolo y el nacimiento de una leyenda.